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Hoy Entre Ríos

Entre 1838 y 1840, Francia bloquea el puerto de Buenos Aires, algo que repite entre 1845 y 1850 apoyado por Inglaterra, permitiendo a los buques mercantes navegar libremente el Paraná y el Uruguay y favoreciendo de ésta forma a Entre Ríos y a las provincias del Litoral. Al levantarse los bloqueos el resentimiento con Buenos Aires por el monopolio del Puerto y la insistencia de las provincias por lograr un país más federal, constituyeron las razones de fondo que llevaron a Justo José de Urquiza a enfrentarse a Juan Manuel de Rosas en la Batalla de Caseros de 1852
domingo, 12 de enero de 2020 · 10:29

“¡Soldados! ¡Si el tirano y sus esclavos os esperan, enseñad al mundo que sois invencibles y si la victoria por un momento es ingrata con alguno de vosotros, buscad a vuestro general en el campo de batalla, porque ese es el punto de reunión de los soldados del ejército aliado, donde todos debemos vencer o morir! Este es el deber que os impone en nombre de la Patria vuestro general y amigo Justo José de Urquiza”

Con estas palabras, Justo José de Urquiza, arenga a sus tropas el 3 de febrero de 1852 en lo que se llamaría la Batalla de Caseros. El caudillo entrerriano estaba al mando del Ejercito Grande con 24.000 hombres apoyados por uruguayos y brasileños frente a un ejército de casi 25.000 hombres que venían desde Buenos Aires al mando de Juan Manuel de Rosas. La batalla duró apenas 6 horas con más bajas del lado rosista, quienes luego se rindieron. Muchos soldados huyen a Buenos Aires, entre ellos Juan Manuel de Rosas, quien luego sería protegido por el cónsul británico Robert Gore y se embarcaría en la fragata británica Centaur rumbo a Gran Bretaña.-

Quince dias después, Urquiza entra victorioso a Buenos Aires cabalgando el caballo de Rosas demostrando con esto su autoridad y nombrándose luego presidente del Tribunal Superior del gobierno. Días después manda a fusilar y luego colgar en los árboles de Palermo a varios oficiales rosistas que actuaron durante la época de La Mazorca. Un año después convoca al Congreso General Constituyente y sancionaría luego la Constitución Nacional Argentina de 1853.-

Hablar de Urquiza, significa también hablar del Palacio San José, hoy museo nacional, que se encuentra a 230 km de Capital Federal. Su dueño lo había bautizado como Posta San José, pero debido a su construcción y suntuosidad, vecinos y visitantes comenzaron a llamarlo Palacio San José. Para esa época, ya tenía servicio de aguas corriente, que aún hoy funciona y cuya toma está en el río Gualeguachú a unos 2 kilómetros de distancia. La estancia tiene unas 2.500 hectáreas y 20 de ellas están destinadas a parques, jardines y quinta de frutales, en medio de los cuales se sitúa el casco principal, construido en estilo del renacimiento italiano y rodeado por bustos de conquistadores como Napoleón, Hernán Cortés, Alejandro Magno y Julio César.

El edificio tiene 38 habitaciones, ubicadas sobre dos patios. Tiene una capilla, un salón de billar, dependencias de servicios, cocheras, almacén de ramos generales, un inmenso palomar para albergar hasta 650 palomas y un lago artificial de unos 20.000 m² en donde navegaban veleros ligeros. En el interior del Palacio hay cuadros y murales en donde se pueden ver una serie de batallas en las que participó Urquiza.-

Acá vivió Justo José de Urquiza hasta que fue asesinado el 11 de abril de 1870. Un crimen realizado por sicarios que los historiadores aún no tienen claro si buscaban matarlo o solo se trató de la impericia de aquellos frente a la resistencia del caudillo entrerriano. Lo cierto es que Urquiza es asesinado en el Palacio San José y el dormitorio en donde ocurrió el asesinato, fue transformado por su viuda en un oratorio, con un altar, algunas imágenes religiosas, una palma tendida sobre el lugar del deceso y una dedicatoria de su esposa, que le dan al lugar su carácter emotivo.-

La Batalla de Caseros ubica a Urquiza como un líder nacional frente a los gobernadores. Pero en 1861 se produce la Batalla de Pavón, entre las mismas fuerzas, y ésta vez le dá el triunfo definitivo a Buenos Aires, bajo el mando de Bartolomé Mitre. En Entre Ríos, se levantó luego un manto de sospechas por la actitud que tomó Urquiza en el campo de batalla, ya que él solo abandonó el terreno de la guerra y se fue a su casa, aduciendo enfermedad y cansancio, cediéndole luego el triunfo a Mitre. A partir de ésta actitud se generaron enojos entrerrianos contra Urquiza, tratándolo de traidor.-

Dicen que el tiempo todo lo cura o por lo menos lo intenta y en Argentina, el tiempo vuelve a unir a estos enemigos acérrimos de nuestra historia en el barrio porteño de Villa Urquiza. No sólo a ese barrio llegan el subte de la línea B cuya estación cabecera se llama Juan Manuel de Rosas sino también por ese barrio pasa el ferrocarril de la línea Bartolomé Mitre. Las batallas de Caseros y Pavón los enfrentó y la ciudad de Buenos Aires los volvió a unir. Ironías de nuestra historia.-

Pero volvamos a Entre Ríos en donde no podemos dejar de admirar sus bellezas, sus ríos, sus verdes campos, sus ciudades y sobre todo sus termas que en ésta provincia se multiplican, lo que convierten a la provincia en uno de los lugares preferidos para vacacionar o para unas escapadas de fin de semana. Ciudades como Gualeguaychu (y su famoso Carnaval) Colón, Federación, Concordia o Gualeguay, todas cuentan no sólo con una ubicación privilegiada a lo largo del rio Uruguay, con cientos de kilómetros de playa y aguas tibias, sino también grandes complejos de aguas termales en donde siempre ves personas caminando por los alrededores envueltas en batas blancas, yendo y viniendo de las termas.-

Muchas personas llegan a éstos sitios para descansar, relajarse, tomar un baño termal que según dicen aumenta el sistema inmunológico general, mejora las condiciones de la piel, entre otras buenas propiedades, lo cierto es que siempre en éstos sitios hay mucha gente y hay veces en que las piletas (en donde algunas llegan a los 42°C) están tan llenas que es imposible entrar.-

Si tenes intenciones de ir al Carnaval de Gualeguaychu y salís desde Buenos Aires hacia Entre Ríos, tomas la RN 12 y al pasar Campana vas a cruzar el Rio Paraná a través del fantástico Puente Zarate – Brazo Largo y en menos de 3 horas llegas para disfrutar a pata ancha de la fiesta. El tema es que a lo largo de la ruta (que después empalma con la RN14) vas a ver cientos de carteles de los Regionales Doña María que está a más de 200 km de Gualeguaychu.-

Lo cómico de esto, es que vas a ver cientos de carteles a lo largo de la ruta que dicen: a 183 km Regionales Maria, a 154 km Regionales Maria, a 84 km Regionales Maria y así hasta que llegás al lugar en donde vas a ver un gran galpón con coches en la puerta y gente haciendo compras. Pero a mi entender y por algunas compras realizadas, es más interesante los Regionales La Alemana, en donde hay más coches, más productos para elegir como dulces, miel, escabeches, aceites, salames, quesos, alfajores y mucha más variedad de lo que quieras. Lo insoportable es la música del lugar, típica de la región Bávara que te hace acordar a los capítulos Heidi corriendo por el prado, con esas polkas del Oktoberfest, llenas de acordeones y alaridos de montañeses con cofias en la cabeza y faldas a cuadros de las mujeres y camisa blanca con pantalón y tiradores de los hombres y todos con gigantes jarras de cerveza en la mano. Si te bancas esa música, entrá a comprar y llénate la vista y el estómago.-

Si estás por Colon, disfrutando de su linda ciudad y de sus termas, tenes que visitar un lugar frente al puerto que se llama El Sótano de los Quesos, un lugar perfecto para los amantes de las picadas. Allí, además de mirar el río desde una mesa, se puede disfrutar de sabores increíbles en éste edificio construido en 1876 y que hace tiempo fue un gran Almacén de Ramos Generales, en donde la cercanía al puerto lo convirtieron en uno de los más importantes centros de aprovisionamiento de los barcos que llegaban y en cuyo sótano de piedras se guardaban las mercaderías para su venta.-

Otro de los lugares para ir a visitar es el Parque Nacional El Palmar de Colon, un refugio de flora y fauna espectacular que se extiende 8.500 hectáreas en el medio del territorio entrerriano. El Palmar tiene como emblema la palma de yatay cuya especie puede vivir unos 400 años, repleto de flores amarillas y frutos dulces que son utilizados para la elaboración de licores, además de molles, espinillos, ñandubay, burucuyá. La fauna es variada: pájaros carpinteros, ñandúes, perdices, zorros, jabalíes, zorrinos, gato montés, nutrias, carpinchos y muchas variedades de serpientes. Acá podes circular por varios senderos peatonales o vehiculares, atravesando montes y selvas, que conducen a distintos sectores o miradores. Así que, ponete ropa cómoda, repelente para insectos, gorrita y lentes oscuros para el sol, ármate con una cámara de fotos y disfrutá de éste lugar maravilloso.-

Ah sí, no me olvidé, acá te dejo algo que te puede interesar, hay una leyenda en Entre Ríos que dice que existe un duende conocido como La Solapa que se ubica en las zonas rurales. Este mito popular lo caracteriza como una especie de águila que a la hora de la siesta se lleva a los niños que se encuentran solos y salen al campo a cazar pajaritos o se van a pescar o zambullirse en algún arroyo. Algunos dicen que ese duende es una vieja vestida de negro que carga una bolsa con leña y otros dicen que es un duende pequeño, que tiene la altura de una bola y piel de color amarillo intenso.-

Pero también ésta la Historia del Girasol, esa flor grande y dorada que gira siempre en dirección al sol. Una leyenda guaraní que cuenta que la vida de esta planta comenzó en un lugar a orillas del Río Paraná, en donde vivían dos tribus vecinas y amigas. Sus jefes Pirayú y Mandió intercambiaban artesanías y alimentos hasta que un día a Mandió se le ocurrió la idea de unir a las dos tribus para tener más fuerzas contra otras tribus, y por eso pide en matrimonio a la hija de Pirayú. Este le dice que eso era imposible y le cuenta que su hija había sido ofrecida en vida al "Dios Sol". Mandió se enoja mucho y Pirayú trata de explicarle que su hija Carandaí desde muy pequeña se pasaba las horas al Sol y vivía únicamente para él y que por eso los días nublados se ponía triste.

 ¡Esto es peor que un desprecio! Dijo Mandió y se aleja de Pirayú prometiendo venganza

Pirayú se queda triste y preocupado, porque piensa que su amigo castigaría a su pueblo. Dias después sucede lo tan temido, la bella Carandaí es raptada por Mandió y la encierra en una trampa.

- Tendrás que pedirle a tu Dios Sol que te libere de mi venganza!!!  Dijo Mandió.-

- ¡Oh, Cuarahjí, mi querido Sol! susurra Carandaí. ¡No permitas que Mandió acabe conmigo y con mi pueblo! ¡No lo permitas!

En ese instante, el Dios Sol envía potentes rayos que la hacen desaparecer de la vista de Mandió. Y en el lugar en donde estuvo encerrada, brota una enorme planta, con una flor dorada que, al igual que la princesa, mira siempre al cielo siguiendo al sol.-

 

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