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Hoy Etiopía (segunda parte)

En esta parte del recorrido les mostraremos nuestra visita a algunos pueblos del Valle de Omo en el sur del país, junto a Sintayehu y Zinya, nuestros guías, quienes nos recibieron en Addis Abeba, capital de Etiopía. Gracias a ellos pudimos conocer la situación de esos pueblos alejados del mundo conocido.
domingo, 26 de enero de 2020 · 09:12

La Guerra Fría fue aquel enfrentamiento político, económico, social, militar, informativo y deportivo que tuvo lugar desde 1945 con fin de la Segunda Guerra Mundial hasta la desintegración de la Unión Soviética en 1991, con Michael Gorbachov en el gobierno. Durante ese período se produjeron cientos de batallas en el mundo en donde uno y otro bando apoyaban a los distintos contendientes.-

Entre 1977 y 1978 se produce la Guerra del Ogadén, que fue un conflicto entre Etiopía y Somalia por la disputa de territorios limítrofes. Somalia era apoyada por los Estados Unidos, mientras que Etiopía era apoyada por la Unión Soviética y Cuba. La guerra acabó con victoria etíope y durante el conflicto murieron casi 7.000 soldados por bando. Como apoyo al país, la Cuba de Fidel, recibió y dio educación a chicos etíopes que perdieron a sus padres durante el conflicto bélico. Uno de esos chicos fue nuestro guía Sintayehu, un hombre morrudo y simpático, que junto a Zinya (el chofer) nos acompañaron en ésta aventura étnica por el Valle de Omo, al sur del país. Este viaje empieza así:

- Acá los billetes son bastante cutre no? Nos dice Sintayehu en un expresión muy española que muestra el deterioro de la pila de birs etíopes que nos entregan luego de cambiar en un sitio.-

El Viaje

A lo largo de una semana, fue una paliza rutera que realizamos en un vehículo 4x4 preparado para lidiar con rutas destrozadas, animales sueltos, cientos de motos y carros, tribus que cargan agua o alimentos, chicos que juegan y vetustos buses cargados de personas, bultos y pequeños animales sobre sus techos.-

En un momento nos detuvimos a comer y probamos el Wat que es un estofado espeso de carne cocida con condimentos y verduras envuelto en el Inyera que es como un gran panqueque con una masa suave y grisácea hecha de Lef fermentado (que es el cereal típico local, libre de gluten). A la vista, el Inyera se parece una toalla húmeda enrollada sobre el plato, lisa de un lado y rugosa del otro, con sabor ácido y avinagrado. Se come solo cortando pedazos con las manos y envolviendo los alimentos.-

A medida que circulamos, la ruta empeora y aumenta también la cantidad de animales: rebaños de cabras que serán usadas como alimentos, burros usados para el trabajo duro de cargar pesados carros y vacas huesudas que dan poca leche y se crían como parte de dotes y como riqueza de los pueblos. Sobre la ruta no solo los animales vienen o van a pastorear, sino que también muchos chicos se paran en el medio del camino (cuando ven un vehículo acercarse) y se ponen a danzar, cantar, divertirse o caminar sobre altos zancos con sus cuerpos pintados. Todo sea para obtener algunas monedas que llevarán a sus casas o alguna botella de plástico (que te pedirán si no usas) y que luego rellenarán con un alimento acuoso a base de sorgo, maíz, leche y sangre de vaca, que les debe durar todo el día. Nosotros nos detuvimos, compramos algunas frutas, repartimos algunos caramelos y danzamos un poco. Creo que nos divertimos todos.-

La mayoría de los etíopes del Valle del Omo son granjeros y sus riquezas se miden por las cabezas de ganado que poseen. El problema lo tienen las familias cuando algún varón de la familia se casa, ya que la familia del novio debe entregar una dote en animales a la familia de la novia. O sea, cuando nace un varón, ellos ya saben que perderán dinero cuando el varón crezca y se quiera casar, en cambio aumentaran su fortuna si la que nace es una niña.-

A la noche nos quedamos en cercanías del Lago Awasa y a la mañana siguiente nuestro balcón estaba lleno de monos buscando comida (les repartimos pequeños pedazos de pastillas de menta, les encanta la menta), por lo que te recomiendan mantener los ventanales cerrados para evitar una invasión. Después de desayunar fuimos al lago Chamo, en un pequeño bote a motor, viendo cocodrilos asolearse, hipopótamos nadando cerca de un pescador que flotaba sobre una endeble balsa de troncos atados y pelícanos en busca de alimento. A la playa llegan botes de pescadores con sus redes cargadas de pequeños peces, mientras merodean grandes marabúes a la esperar del momento para obtener comida fácil.-

Por la tarde una visita al Merkato que es casi una visita obligada si venía al sur de Etiopía, ya que se celebra solo algunos dias de la semana. Aquí se mezclan las distintas tribus y encontrarás desde venta de ganado, cereales, utensilios y figuras de madera o hueso talladas a mano y todo tipo de comestibles. Acá las etnias comercian entre sí o con los turistas y el regateo es parte del negocio.-

Y las tribus para cuándo?

Nuestra primera visita fueron los Dorze que viven en grandes cabañas de bambú y paja que tienen forma de cabeza de elefante, distinguiéndose de los demás pueblos, pasado los 40 años de residencia, las abandonan para construir una nueva casa. Son personas amables, que visten a modo occidental, muchos usan largas rastas y siempre invitan a sus visitantes con pan y bebidas antes de ofrecerte sus productos.-

Cuando llegamos, solo las mujeres estaban trabajando: hilando o preparando el Kocho (que es una pasta que se obtiene del plátano falso -porque no dá frutos- que dejan macerar por tres meses bajo tierra, para luego preparar con esa harina húmeda con olor a queso fuerte, unas tortillas). Solo los hombres de la tribu nos esperaban dentro de una gran cabaña de reunión, para agasajarnos y compartir el Areke (que es un aguardiente muy fuerte, que preparan con el orujo del maíz). Preguntamos porque no había mujeres en ese momento, ellos se miraron y extrañados por nuestra pregunta solo respondieron que ellas estaban trabajando y ellos ya habían trabajado en la mañana moviendo sus ganados a nuevas pasturas. Nos llamó la atención pero esto no solo ocurre acá, también se repite en todas las tribus que visitamos, en donde los hombres salen al campo de pastoreo y cuando vuelven se quedan conversando bajo la sombra de los árboles, mientras ellas hacen el trabajo más duro: caminando kilómetros cargadas con grandes bultos de leña o bidones de agua sobre sus cabezas (tan escasa por acá), con un chico sobre sus espaldas, los que las hacen encorvarse para caminar. Ellas trabajan muy duro, pariendo y criando hijos y preparando los alimentos para su hombre que volverá del pastoreo, porque si no serán golpeadas por ellos o tal vez por sus suegras. A veces las mismas esposas (no importa la tribu) le piden al marido que tomen una nueva esposa para que las ayude en las tareas diarias y ella llevará de por vida un pesado collar de madera que la identificará como primera esposa y tendrá una jerarquía por encima de las demás.-

Los cierto es que los Dorze invitan a sus visitantes con éste licor y esas tortillas que se embeben en miel de acacia o en salsas especiadas muy picantes. Esta ceremonia es una muestra de amistad y también como una forma de iniciar algún negocio. En ésta gran sala de reuniones se negocia el intercambio de productos y se cierran compromisos de matrimonio. Acá se brinda, se habla, se vuelve a brindar, se negocia, se canta, se brinda otra vez y se sigue negociando. Sin mujeres de la tribu. Yo creo que después de la quinta copa de Areke ya hablaba el amárico.-

Los Mursis, al llegar turistas se ponen sus mejores galas y se acercan para la foto y de eso se encargan solo las mujeres. Ellas también cargarán cualquier chico como propio para que puedas sacarles una foto y negociar el precio. Se cuelgan collares y vinchas que adornan con plumas, cuernos y colmillos de animales, faldas coloridas y pinturas en la cara, con grandes platos de cerámica que insertan en sus labios. Desde pequeñas el labio inferior es cortado y se les insertan pequeñas piezas de cerámica. Al crecer esa pieza será más grande (es vistoso solo cuando tienen el plato puesto ya que al sacárselo solo queda un pedazo de labio inferior colgando sobre su mentón), además algunas se sacan los dientes incisivos inferiores también como símbolo de belleza. Acá tenés que negociar con las mujeres porque todo está a la venta.-

Los hombres, que también, se agujerean los lóbulos de las orejas, casi no están en las aldeas, pero solo algunos se quedan como defensa. Hace años dejaron de lado sus lanzas tribales para portar fusiles automáticos que ostentarán con orgullo ante las cámaras y que usarán contra el robo de ganado por parte de otras tribus.-

Los niños ayudan en las tareas del hogar cargando leña o recolectando alimentos y de jóvenes se hacen pastores, yéndose por las mañana y volviendo por la tarde. El ganado vacuno es la principal posesión material para los Mursis ya que es la primera fuente de subsistencia que ante una escasez de cereales (sorgo y maíz) por sequía, su alimentación se basará en una mezcla preparada con sangre y leche de vaca, que complementarán con miel. En años de mala cosecha, utilizan su huesudo ganado para intercambiarlo por cereales con otros pueblos vecinos de la región montañosa. Anualmente, los jóvenes solteros Mursis participan en violentos torneos, en donde armados de largas varas se golpean y flagelan unos a otros poniendo a prueba su fuerza, su valor y su destreza y solo tienen como recompensa la admiración de las jóvenes casamenteras y el prestigio ante la comunidad. La visita al poblado es agobiante al punto de querer irte rápido. Te tocan, te agarran, te pellizcan, se ponen un tocado, se lo cambian y se ponen otro tocado, te piden fotos y dinero. Es agotador.-

Los Hamer por su parte, son más tranquilos. La visita es más relajada. Aunque siempre tendrás chicos alrededor que te llevarán de la mano y luego saldrán corriendo desnudos a jugar. La vestimenta Hamer es muy suelta y las chicas se hacen tocados de trenzas en la cabeza que untan con manteca y arcilla, con un olor bastante fuerte, dándole un color rojizo de una belleza especial y siempre tendrán un palito entre los dientes que usarán como blanqueador, también usan un banco muy pequeño de madera, que llevan sobre su cabeza y que usarán como almohada. Acá también las foto-foto deben pagarse. Por grupo de amigas será un precio, bebes y chicos otro precio, ancianos otro precio. Ya no existen los espejitos de colores que les puedes dar a cambio de sus riquezas.  Ahora es dinero a cambio de fotos.-

Para los varones Hamer, el paso de la adolescencia a la adultez es uno de los momentos más importantes en su vida. Ellos se convertirán en Ukuli (iniciado) y realizaran el ritual del Ukuli Bula (ceremonia del Salto de las Vacas) para pasar a un estado casamentero. Ese día se seleccionará un grupo de diez vacas, que colocan juntas y el joven deberá saltar desnudo cuatro veces sobre ellas, sin caerse y en ambas direcciones. Si el joven, se cae se considerará un mal augurio para el futuro de la pareja. El novio sería rechazado por la familia de la novia y tendría que esperar otro año, para pasar de nuevo por la misma prueba. Nosotros no tuvimos oportunidad de ver este ritual.-

Las mujeres también tienen una iniciación para la adultez y durante la misma ceremonia. Ellas solicitan a los jóvenes solteros que las golpeen en la espalda con sus varas hasta herirlas y poder demostrar a su pretendiente su amor y su valor. Esta flagelación les deja grandes laceraciones en su cuerpo que ellas lucirán con orgullo. El Gobierno intentó sin éxito erradicar ésta práctica, debido a la oposición de las mismas mujeres de terminar con ésta tradición.-

Para visitar a los Dasanech tuvimos que cruzar el río Omo en canoa, muy cerca de la frontera con Kenia y por supuesto, los hombres no estaban y las mujeres se encargan de la aldea, recibiendo a las visitas y mostrando sus chozas cubiertas solo con cueros o chapas metálicas. Lo particular de las chicas es que adornan sus cabezas con trenzas y tapitas de gaseosa o cerveza y son bastante ruidosas, por supuesto también quiere venderlas. No es fácil decidir con quién sacar fotos ya que siempre alguna se pone delante y te toca, te pellizca y te reclama. Gritan. Todas te gritan.  Ellas te dicen cuántas son y cuanto sale la foto: One, two, three, four,….ten Birrs!!! (4 amigas, 10 birs). Siempre quieren más. Y si siempre se acercarán más mujeres de otras comunidades cercanas para tratar de hacerse también de algo de dinero.-

Los Konso están más organizados. Ellos habitan cerca de las montañas y construyen terrazas de cultivos en sus laderas (de la misma forma que hacían Los Incas). La aldea es una fortificación en forma de laberinto de piedras y maderas, con muros de 3 metros de altura. Perderse ahí es muy fácil. Ellos construyen así, como una forma de protegerse de enemigos ya que éstos podrían atacar la aldea, pero luego no encontrarían la salida. Antiguamente habían muchas batallas tribales, algo que ya no sucede. Gracias a esta forma de construir su aldea, desde las alturas de las montañas podían descubrir la llegada de sus enemigos. Es una forma ingeniosa de defensa. Ellos mantienen sus tradiciones y una de ellas es un gran Tótem formado por un grupo de largos troncos que representan cada uno de los reyes que gobernaron la tribu desde épocas remotas.

Los Konso le tienen prohibido a los chicos pedir dinero o caramelos a los turistas ya que dicen que esto los distrae de sus actividades y los aleja de la escuela. También los varones Konso mantienen un sistema de grupos de edad y a medida que crecen iniciarán su aprendizaje en grupo. Los jóvenes de la misma edad durante la noche abandonarán su casa familiar para convivir con sus compañeros del mismo grupo en una gran cabaña que se levanta en el centro de la aldea para que ellos se encarguen de la vigilancia de la misma.-

 

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