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Hoy Sicilia – Última Parte

Ya dejamos Palermo, la capital de Sicilia. Ahora vamos al sur y de a poco nos vamos despidiendo de ésta maravillosa isla italiana que nos cautivó desde el principio, con sus historias, sus leyendas y su fantástica naturaleza.
domingo, 3 de enero de 2021 · 13:01

Sicilia es el lugar que alberga el mayor número de ruinas mejor conservadas del mundo griego fuera de Grecia. Aunque cueste  creerlo. Según dicen en Sicilia, los dioses griegos tenían su residencia en la isla. Así que, después de salir de Palermo, fuimos hasta Segesta y al ser el primer domingo del mes, la entrada a los sitios arqueológicos es gratis.

Acá tenés varios sitios para visitar, pero los más importantes son el Templo y el Teatro. El Templo está en lo alto de una colina, rodeado de campos cultivados, lo que hace que la visión no parezca real. De verdad es enorme cuando los ves de cerca. Su construcción del siglo V aC. muestra que es uno de los templos más perfectos construidos por los griegos. Con 36 columnas intactas, pero sin techo, se sabe que no se alcanzó a terminar su construcción.

En el mismo sitio arqueológico, pero algo más arriba, se encuentra el Teatro que tiene capacidad para 3.000 personas y en la actualidad aún es usado para conciertos y obras de teatro. Fue construido en el siglo IV aC. y fue reformado por los romanos con gradas que fueron talladas en la roca. Desde acá se ve la ciudad de Trapani con el celeste mar de fondo. Un poco más apartado del Teatro, se encuentra el Santuario, donde se supone habían edificios sagrados, protegidos por una sólida muralla de piedra tallada. En el Parque Arqueológico de Segesta, además del Templo y el Teatro, podes visitar el ágora, algunos restos de iglesias y la mezquita y un castillo.

Otro de los pequeños poblados que visitamos fue Erice, que está a 750 mts sobre el nivel del mar sobre el Monte San Giuliano. Este pueblo medieval, de callejuelas angostas, empedradas y laberínticas, de casonas de piedra de techos altos, de iglesias y murallas defensivas, en donde reina la niebla y el silencio, te dá la sensación que en cualquier momento desde la altura de un balcón alguien gritará: “agua va” y te lanzará un balde con agua con la que calentaron los fideos del almuerzo, junto con los meos de la jornada.

Los primeros que habitaron Erice fueron los élimos, luego los siracusanos, cartagineses, romanos, bizantinos, árabes, normandos y españoles. Todos dejaron parte de su historia marcada en las piedras de este lugar y suponemos que todos disfrutaron de las vistas que ofrece ésta ciudad desde las alturas.

La ciudad es muy linda para visitar pero te aconsejo que lleves un par de piernas extras debido a las pronunciadas subidas.

Visitar la Catedral principal y la Torre Rey Federico construidas en el siglo XIV por orden del rey Federico de Aragón en estilo gótico, o tal vez recorrer la Via Vittorio Emanuelle II, donde se está el Balcón de Garibaldi, desde donde el revolucionario arengó al pueblo de Erice a levantarse en armas contra la ocupación española, repleta de negocios de artesanía, talleres, cafés y restaurantes. Mientras la calle sube, se adentra en el corazón medieval de Erice y ves iglesias y monasterios como el de San Salvador o la Iglesia de San Martino y por supuesto la Chiesa Madre Santa María della Asunta de estilo medieval y en todas se destaca el color blanco, casi amarillento de sus muros. Por último el Castello di Venere, símbolo de la ciudad, construido por los normandos en el siglo XII, donde se levantaba un templo dedicado a la diosa Venus.

Erice ha sido desde tiempos inmemoriales el lugar de culto a las divinidades clásicas.

Por su puesto nos detuvimos a disfrutar de sus famosos postres de almendras y mazapán que antiguamente sólo se elaboraban en el convento.

Por su tranquilidad, hoy Erice es lugar de veraneo de sicilianos y extranjeros, con segundas residencias, pero sobre todo es un tesoro arquitectónico perfectamente conservado, cuyas calles sólo ven roto su silencio por los turistas y el ajetreo de los cafés y tiendas de souvenirs de las calles que desembocan en la Piazza Umberto I.

De Erice a Siracusa

A pesar que las distancias no son tan largas, a veces pasar de una ciudad a otra lleva un poco de tiempo debido a la gran cantidad de curvas, contra curvas, subidas y bajada y por supuesto si respetas límites de velocidad verás que los demás te pasarán muy cerca como si estuvieras inmóvil así que tenes que armarte de paciencia. Una gran cantidad de túneles semi oscuros (algunos de varios kilómetros) atraviesan las montañas y otros tantos puentes larguísimos conectan laderas que se entrelazan y desparraman por todo el trayecto. Ciudades en los bordes del mar o en las alturas de las montañas son comunes de ver. Acá todo espacio es utilizado, sea para una ciudad, un pequeño poblado, cultivos de viñedos cubiertos por las heladas nocturnas, inmensos molinos de vientos o grandes campos cubiertos con paneles solares que generan energía. Todo espacio se aprovecha. Y si por momentos tenés que desviarte por algún camino rural, seguro te cortará el paso una manada de cabras perseguida por perros pastores.

De momento transitar éstos pequeños pueblos sicilianos, sentís como si estuvieras en la película La Vida es Bella. Aunque la película se filmó en Arezzo en la zona de La Toscana, en el medio de Italia, ya al circular por éstos poblados, te imaginas que en cualquier momento aparece Roberto Begnini en el papel de Güido, rodando en su bicicleta. Aquel carismático italiano de origen judío que saludaba a su amada Dora con un “Buongiorno Principessa” y por supuesto a su hijo Giosué a quien le hace vivir una fantasía y con quien usaba un juego para justificar la dura realidad que los rodeaba en los campos de concentración nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

“Escucha Giosué, la vida a veces cansa, a veces hiere. No es perfecta, no es coherente, no es fácil, no es eterna. Pero a pesar de todo La Vida es Bella” 

Después seguimos hasta Agrigento, también la cuna de una antigua civilización griega. La antigua Acragente cubre una vasta zona y está centrada en el famoso Valle de los Templos, que comprende una amplia zona sagrada en el sur de la antigua ciudad, donde ocho templos griegos monumentales en estilo dórico, construidos en los siglos VI y V aC. más una necrópolis medieval, santuarios, tumbas y el campo del Olimpeion. Algunos de estos edificios fueron restaurados y constituyen los edificios mejor conservados fuera de Grecia, incluidos en la lista de Patrimonios de la Humanidad.

El Templo de la Concordia se conserva intacto y es una de las realizaciones dóricas más bonitas del lugar. Su construcción es de mediados del siglo V aC. Y durante el año 597 fue transformado en iglesia cristiana por voluntad de San Gregorio, por lo que está en perfectas condiciones. La zona alrededor del Templo de la Concordia fue más tarde reutilizada por los primeros cristianos como catacumbas, con lapidas extraídas de acantilados y afloramientos rocosos. Frente al enorme templo, se encuentra una estatua de Ícaro tirada y semidestruida, que fue instalada allí siglos después. Hay templos y santuarios dedicados a Zeus, Heracles, Demeter y Perséfone, que ese encuentra dañados debido a los terremotos de la zona.

Una parte de ésta ciudad greco-romana fue excavada y aún se conservan varias necrópolis clásicas. En la ciudad y alrededores pueden encontrarse más restos griegos y romanos. Entre ellos hay un santuario en una cueva pre-helénica cerca del templo de Deméter, sobre el que se construyó una iglesia dedicada a San Biagio y un santuario que queda junto a la iglesia del siglo XIII dedicada a San Nicola.

En la ciudad, gran parte del Agrigento actual, es moderno pero aún conserva edificios medievales y barrocos, como la catedral del siglo XIV y la iglesia de Santa Maria dei Greci  del siglo XIII.

Siempre y cuando no tengas problema con las escaleras, te cuento que visitar la ciudad de Agrigento es un placer que comienza en la calle de Atenea, la calle principal del centro histórico y a lo largo del recorrido se ven carteles informativos que indican los lugares  para visitar.

Muy cerca de la ciudad se encuentra la Scala dei Turchi o Escalera Turca, que es un acantilado de piedra caliza blanca tallada por el viento y el mar en forma de escalera. El contraste entre la blancura del acantilado y el agua turquesa es fantástico. Pero si tenes intenciones de sacar buenas fotografías en un lugar solitario, te digo que es difícil, así que no esperes a estar solo, ya que este sitio es muy turístico.

Entre Agrigento y Siracusa hay varios pueblos que valen la pena ser visitados como Piazza Armerina, Ragusa, Módica, Noto o Casale.

Hay varias leyendas en ésta zona y una de ellas es sobre El Rapto de Proserpina. Una hermosa joven, hija de Ceres y Júpiter.

Venus, para dar amor a su hijo Plutón envía a Cupido para que le acertase con una de sus flechas. Proserpina se bañaba en un lago junto con algunas ninfas y Plutón surgió del volcán Etna con cuatro caballos negros y la raptó para casarse con ella y vivir juntos en el Hades, el inframundo del que era gobernante.

Ceres, diosa de la Tierra, la buscó en vano por todos los rincones del mundo, pero sólo halló un pequeño cinturón que flotaba en el pequeño lago y en su desesperación Ceres detuvo el crecimiento de frutas y verduras, se arrancó los vestidos, se arañó la cara y dejó caer una maldición sobre Sicilia, convirtiendo en desierto todo lo que pisaba.

Preocupado Júpiter, envió a Mercurio para que ordenará a Plutón que liberase a Proserpina. Éste obedeció, pero antes de dejarla ir le hizo comer seis semillas de granada como símbolo de fidelidad en el matrimonio y con eso la obligaba a vivir con él seis meses al año, pudiendo permanecer el resto con su madre.

Ésta es pues la razón de la primavera: cuando Proserpina vuelve con su madre, Ceres decora la tierra con flores de bienvenida, pero cuando en el otoño vuelve al Hades, la naturaleza pierde sus colores.

Siracusa

Por último llegamos a nuestro destino final en Sicilia, Siracusa, que fue la segunda colonia griega en Sicilia después de Naxos. Una antigua ciudad consagrada a la diosa Artemisa. Cicerón la definió como la ciudad más bella de la Magna Grecia y aún conserva las huellas de la historia desde la época griega hasta el período del Renacimiento y el Barroco.

En ésta ciudad nació y murió Arquímedes, aquel viejo ingeniero y matemático griego y como sabemos, por acá también pasaron todos los conquistadores de las distintas épocas, que se fueron arrebatando la ciudad unos a otros y cada uno le dio una cualidad distintiva: murallas, portales, casas, templos, defensas, puertos, etc.

La ciudad cambio varias veces debido a terremotos y plagas que sufrió a lo largo de su historia. También los Aliados y las bombas alemanas causaron una grave destrucción en 1943 en la Segunda Guerra Mundial y por eso también la ciudad se fue expandiendo en forma caótica, favorecida por el rápido proceso de industrialización.

En la plaza principal está su Catedral construida en el siglo VII sobre el gran Templo de Atenea. La fachada barroca siciliana con formas convexas es impresionante. El color del granito y el mármol da un aspecto de grandeza a la obra, pero sin embargo, lo que llama la atención es que esto era un edificio griego, con 6 columnas en los lados cortos y 14 en los largos, que fueron incorporadas a los muros en la iglesia actual y aún hoy pueden verse en su interior, sin embargo, el techo es de la época normanda.

A la ciudad antigua se la llamaba Ortigia (fortaleza) y es una pequeña isla que se conecta Sicilia a través de tres puentes. Allí se encuentra el centro histórico de la ciudad.

Dentro de la visita a Ortigia, la Piazza del Duomo, es un lugar muy visitado, ya que está rodeada de bares y sitios con venta de productos típicos.

En el centro histórico está el Castello Maniace, construido sobre un fuerte bizantino en el año 1038. Tuvo una reconstrucción en el año 1239 gracias al emperador Federico II y su ubicación en la punta de Ortigia era perfecto para defender la ciudad de ataques por mar, de la misma forma que se construyeron fortalezas similares en América durante la época de colonización.

Otro sitio que visitamos fue el Santuario de la Madonna delle Lacrime, que parece una carpa de un circo, muy moderna pero rompe con lo que muestra la ciudad y sus antiguas construcciones. El monumento está coronado por una Virgen de Bronce y se tardó 30 años en construir este templo de 80 mts de altura.

Las joyas de Siracusa están en su parque arqueológico, con el teatro griego más grande de la isla, un anfiteatro romano y la Oreja de Dionisio, que es una cantera en forma de oreja, con increíbles propiedades acústicas.

El nombre de la cueva le atribuye al pintor Caravaggio en el 1586, y está referido al tirano Dionisio I de Siracusa. Según cuenta la leyenda, Dionisio usó la cueva como prisión para los disidentes y gracias a su perfecta acústica escuchaba a escondidas los planes y secretos de sus cautivos. Otra leyenda espantosa afirma que Dionisio hizo excavar la cueva con esa forma para amplificar los gritos de los prisioneros cuando eran torturados.

Para encontrar la cueva hay que bajar un escabroso camino rodeado de arbustos, pero al llegar te encontras con la gruta que tiene unas dimensiones fantásticas: 23 metros de alto, 65 de profundidad y el ancho oscila entre los 5 y los 11 metros. Adentro no hay luz, sólo al ingreso y después hay que animarse a la oscuridad que sólo permiten divisar las siluetas de los turistas que ingresan. Nada más. Por supuesto, todos hablan fuerte o cantan y gritan en varios idiomas con el solo sentido de escuchar el eco y la acústica. Ninguno se resiste a esa atracción.

Entre Agrigento y Siracusa se filmó la película de Giuseppe Tornatore, Malena, con la espectacular Mónica Bellucci. La historia sucede en el pueblo ficticio de Castelcutó, en Sicilia, durante la Segunda Guerra Mundial y habla de las pasiones que despierta la nueva y bella vecina, Malena, que está sola en el pueblo porque su marido es un militar y fue enviado a África. Hombres y mujeres se obsesionan con ella, algunos por atracción y otras por envidia y ella tiene que lidiar en solitario con esa situación. En la plaza del Duomo de Siracusa se grabó la mayor parte de la película.

Muy bien, llegamos al final del camino en Sicilia. Ya debemos armar el equipaje para volver al continente donde nos esperan más lugares por visitar en la fantástica Italia.

Los esperamos la próxima semana.

 

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