Mira, el sanjuanino por el mundo

Hoy Malta – Primera Parte

Nuestro próximo viaje nos lleva a una pequeña isla en el medio del Mediterráneo, muy disputada por todos desde la antigüedad. Por qué elegimos esta isla? Porque es un lugar fantástico para visitar. Vení que arrancamos ahora.
domingo, 31 de enero de 2021 · 13:00

- Malta? Y eso donde es? Me preguntó mi amigo Gustavo cuando planeábamos el viaje hace un tiempo. Así qué abrí Google Map y le mostré donde estaba la isla.

- Ves esa islita en el medio del Mediterráneo entre Sicilia y el norte de África? bueno, ahí vamos. Y las islitas junto a ella se llaman Gozo y Comino, que también son parte de Malta.

- Ahhh, mirá vos!!! Y que hay ahí? Me preguntó Gustavo sin entender demasiado.

- Historia, naturaleza, turismo internacional, exquisiteces para degustar, sitios de filmaciones y un montón de cosas más. Queres venir?

- No gracias, dejá que yo me voy a las playas de Brasil!!

La República de Malta, es un país insular muy poblado, compuesto por un archipiélago situado en el centro del Mediterráneo, al sur de Italia, al este de Túnez y al norte de Libia. Por su estratégica ubicación, fue gobernada y disputada por diversas potencias en el transcurso de los siglos, hasta que en 1964 se convirtió en estado independiente ya que formaba parte de la corona inglesa. En el año 2004 se unió a la Unión Europea.

El origen de la palabra Malta es incierto. La etimología más aceptada dice que proviene de la palabra Miel. Los griegos llamaron a la isla Melite, que significa Dulce como la Miel, debido probablemente a la calidad de miel producida en las islas. De hecho, en Malta hay especies endémicas de estos insectos, razón por la cual se la llama La Tierra de la Miel. Los romanos continuaron llamándola Melita.

Otra etimología tiene como referencia la palabra fenicia Maleth, que significa “Refugio”, debido a la gran cantidad de bahías y de ensenadas en el litoral de la isla.

En éste archipiélago de 316 km2 viven unas 400.000 personas. En la isla mayor, Malta, se concentra el eje cultural, comercial y administrativo. En Gozo, la segunda isla, tiene un ambiente rural de pescadores, artesanos y campesinos. En Comino, la más pequeña, casi no hay habitantes. Además podemos encontrar los islotes de Filfla, Cominotto, las Islas de San Pablo y una gran cantidad de bahías.

La historia de una pequeña isla

A lo largo de la historia, Malta fue muy importante en el desarrollo de la historia en el Mediterráneo, ya que los primeros indicios de civilización en la isla de Malta datan del año 5000 aC y según historiadores provenían de Sicilia. Estos pueblos tenían muchas habilidades, ya que de esa época hay monumentos que se encuentran entre los más antiguos del mundo, como el Hipogeo de Hal Saflieni o Hagar Qim, que son las perlas de las islas. No obstante, esa civilización desapareció 2000 años más tarde sin que se supieran las causas.

En el año 100 aC, llegaron los fenicios que ocuparon las islas y la usaron como base para sus exploraciones en el Mediterráneo para el comercio. Luego vinieron los griegos y se instalaron cerca de La Valeta. Y a partir de ahí sería disputada por Cartago o Roma, formando parte de Sicilia, durante la época romana. Después de pasar los bizantinos, llegaron los árabes quienes influyeron en la población romanizada de la isla y eso se nota hasta hoy en la actual lengua maltesa moderna, ya que tiene muchas palabras de origen árabe. Después llegarían los españoles y por último los ingleses.

Aún se conservan muchos vestigios de la presencia romana que atestiguan la relación cercana entre ambos pueblos. En el 60 d. C., las islas fueron visitadas por el apóstol Pablo de Tarso, de quien se dice naufragó en las costas de lo que hoy se conoce como la Bahía de San Pablo.

En el 1090, los árabes dejaron paso a los normandos de Sicilia y Malta se encontró bajo dominio cristiano y se vinculó otra vez a Sicilia. Muchos sicilianos se trasladaron a Malta, creando una nobleza maltesa, de origen italiano, que sigue vigente hasta hoy.

En el 1282, al pasar Sicilia a la Corona de Aragón, también lo haría Malta, que continuó bajo control de la corona hasta 1530 cuando el rey Carlos I de España cede las islas a los Caballeros Hospitalarios, conocidos como la Orden de San Juan de Jerusalén, luego que Solimán el Magnífico los expulsara de Rodas en 1522. A éstos Caballeros, que hoy se conocen como la Orden de Malta, se les entrega Trípoli con la condición de permanecer neutrales en los conflictos entre naciones cristianas.

La Orden de Malta, es una orden religiosa católica fundada en Jerusalén en el siglo XI por comerciantes amalfitanos, que nació en el marco de las cruzadas. Desde un principio, junto a su actividad hospitalaria, desarrollaron acciones militares contra los ejércitos musulmanes. En la actualidad es reconocida internacionalmente por las naciones como un sujeto de derecho internacional y su sede se encuentra en Roma. Que como recordarás habíamos hablado cuando visitamos esa ciudad. Tanto ese edificio, como el Palacio del Aventino tienen estatuto de extraterritorialidad.

Sigamos

En 1565, nuevamente Solimán ataca a los Hospitalarios como una forma de penetrar a Europa desde Malta. Esta contienda fue llamada El Sitio de Malta y la Orden contaba sólo con 6.100 cristianos, al mando del Gran Maestre Jean Parisot de la Valette. Del lado musulmán eran 48.000 hombres y 250 barcos que sitiaron la isla. En ese momento, los fuertes de San Ángel y San Telmo fueron decisivos para soportar el sitio durante 3 meses y concretar la defensa de Malta y de la Europa cristiana con la derrota de los turcos. En esa época los musulmanes dominaban el norte de África y la caída de Malta hubiera permitido el acceso turco al control estratégico del Mediterráneo occidental, como así también el comercio de sus barcos mercantes.

La Orden logró defender la isla hasta la llegada del ejército español.

A éste fracaso turco se le suma la derrota de la Batalla de Lepanto contra la Liga Santa, formada por España, Venecia, Génova y la Santa Sede, que supuso la neutralización de su proyecto de expansión mediterránea. En esa guerra, el escritor español Miguel de Cervantes, resultó herido y perdió la movilidad de su mano izquierda, lo que le valió el universal sobrenombre de El Manco de Lepanto.

Terminada la batalla, los Hospitalarios desarrollaron la ciudad capital y la nombraron La Valeta en honor al Gran Maestre.

En 1798 llegaría Napoleón Bonaparte, quien se apodera de la ciudad y hace abolir varios derechos feudales, reforma monasterios y garantiza derechos para cristianos, judíos y musulmanes. Pero también saqueó sus arcas, ante la pasividad de los hospitalarios que habían prometido no alzarse en armas contra ningún príncipe cristiano. Ésta ocupación francesa fue tan impopular que los malteses se rebelaron y los franceses se vieron forzados a refugiarse en las fortificaciones. Gran Bretaña y el Reino de las Dos Sicilias enviaron municiones y ayuda. La flota británica estaba al mando del almirante Nelson, que efectuó el bloqueo a las islas. Las aisladas fuerzas francesas se rindieron en 1800 y los británicos tomaron el control del archipiélago, convirtiéndolo en protectorado.

Desde 1814, Malta pasó a formar parte del Imperio Británico y debido a su proximidad al Canal de Suez, fue usada como puerto de escala hacia India, siendo el cuartel general de la flota hasta mediados de la década de 1930.

Malta desempeñó una función importante durante la Segunda Guerra Mundial debido a su proximidad a las líneas de navegación del Eje, por lo que fue sitiada de nuevo. El coraje de su pueblo motiva al rey Jorge VI a otorgarle a Malta la Cruz de Jorge, que hoy puede verse en la bandera del país.

Aunque Malta se independizó en 1964, los británicos permanecieron en su territorio y mantuvieron un control total de puertos, aeropuertos, correos y emisoras de radio y TV. Según la Constitución de 1964, la reina Isabel II seguía siendo la soberana de Malta y un gobernador ejercía la autoridad ejecutiva en su nombre. En 1979 se hizo efectiva la salida de los británicos y desde ese momento Malta se encontró sin bases militares extranjeras por primera vez en su historia. Este acontecimiento se celebra como el Día de la Libertad.

Costumbres británicas

Como dijimos, Malta estuvo bajo dominio de varias civilizaciones desde siglos. Todos los que pasaron por acá, en algún momento dejaron su marca cultural, sus creencias, sus religiones y su idioma. De hecho el idioma maltes es una mezcla de italiano, francés, árabe e inglés. Malta fue colonia británica hasta el año 1964 y de ese periodo quedan rasgos típicos de la cultura anglosajona. Por ejemplo, en el archipiélago, conducen por el lado derecho y las cabinas telefónicas, de color rojo son iguales a las que se ven en Londres. La cultura anglosajona se respira. Ya al conducir, la transmisión del coche sufre y uno quiere mantener los espejos retrovisores en su lugar, porque siempre pensás que te los van a arrancar. Pero debemos acostumbrarnos rápido a lo nuevo y por lo pronto vamos a disfrutar de un desayuno light con huevos revueltos, porotos, salchichas, bacón, panes varios, frutas y un café fuerte. Ok, ahora sí estamos listos para salir.

Los Templos más famosos

Te cuento que en el país hay más de 360 iglesias, el 90% de sus habitantes son católicos y los nombres más populares son: María y José. Malta ha sido definida como un museo al aire libre. Hay restos arqueológicos de templos megalíticos que datan de unos 5.000 años aC. que incluso son anteriores a las pirámides egipcias.

Hay algunas iglesias muy importantes y una de ellas es la Iglesia de San Pablo.

Esa iglesia tiene una linda historia para contar y tiene que ver con el mundo cristiano de Malta y habla del apóstol San Pablo, quien en el año 60 d.C es arrestado y conducido a Roma en barco para ser juzgado. Después de navegar un tiempo, los sorprende una tormenta muy fuerte que hizo desviar el barco y naufragar frente a las costas de Malta. Todos los hombres pudieron sobrevivir nadando hasta la orilla de lo que hoy es Rabat. Lo relevante de esta historia es la introducción del cristianismo hace unos 2.000 años, que convierte a Malta en una de las primeras comunidades cristianas del Mediterráneo, además de ser de las primeras en convertirse entre las colonias del Imperio Romano.

Cuenta la leyenda que tras llegar al lugar, el gobernante Publio, hospeda a los náufragos en una gruta y San Pablo permanece en la isla unos tres meses, sembrando la doctrina cristiana en la población y realizando algunos milagros. Uno de los más conocidos, es el que habla de cuando San Pablo curó de una grave enfermedad al padre de Publio, quien luego se convertiría al cristianismo y sería nombrado primer Obispo de Malta. Esto ocurrió justamente donde hoy está la Iglesia de San Pablo, en Mdina, que es uno de los templos más espectaculares de Malta.

Se dice que a las piedras de la gruta se les atribuyen poderes milagrosos y en el lugar en donde se levantaba la residencia del gobernante se edificó una iglesia que hoy está ocupada por la Iglesia de San Pablo.

Los monumentos más lindos para ver son, la estatua de San Pablo, regalada por el Gran Maestro Pinto y la galera de plata que ofrecieron los Caballeros de la Orden de San Juan a la iglesia en 1960.

En la Iglesia Parroquial del Naufragio de San Pablo, hay una imagen del santo hecha en madera que se saca en procesión cada mes de febrero. También se conserva, una parte de la columna y un hueso de la muñeca del santo después de ser decapitado en Roma.

A fines de 2019 y siguiendo los datos del evangelio de San Lucas en los Hechos de los Apóstoles, el Instituto de Arqueología Bíblica de Estados Unidos, anunció que habían encontrado las cuatro anclas que la Biblia cuenta que fueron arrojadas al mar, “Temerosos de que fuéramos a chocar contra unas rocas, tiraron cuatro anclas desde la popa y esperaron ansiosamente a que amaneciera” Hecho de los Apóstoles, 27, 29.

La leyenda del naufragio de San Pablo, existió durante mucho tiempo y quedó grabada en la cultura maltesa. Muchos afirman que las anclas fueron encontradas, en la década del 60 por buceadores, en la Bahía de Santo Tomás, al sur de Malta y al desconocer la importancia del hallazgo, derritieron dos de las anclas para realizar cinturones de pesas de buceo. Una de las anclas se perdió y la única que llegó hasta nuestros días pertenece a la viuda de uno de esos buzos, que según estudios verificaron que pertenece al primer siglo de nuestra era.

Otro sitio para visitar es la Co-Catedral de San Juan construida en 1572.

Tras la victoria de los Caballeros de la Orden en el Gran Asalto de Malta de 1565, los fondos recaudados y la riqueza acumulada se emplearon para construir una nueva ciudad, La Valeta, con una gran catedral consagrada a San Juan Bautista.

El exterior de la catedral es austero pero el barroco explota en su interior, ornamentado y decorado por la Orden de los Caballeros Hospitalarios de Malta. Aquella orden religiosa fundada en Jerusalén en el siglo XI se amplió gracias a la incorporación de miembros de varias nacionalidades durante el marco de las cruzadas, desarrollando así acciones militares contra los ejércitos musulmanes.

El piso del edificio es algo que vale la pena ver. Es un gran mosaico de tumbas de mármol multicolor, con imágenes cinceladas en piedra, donde están enterrados 400 Caballeros de la Orden. Las lápidas están ricamente decoradas con mármol y llevan las enseñas de los Caballeros, episodios de la vida que representan al difunto, elementos alegóricos,  epitafios o escudos de armas de los caballeros. Los restos de los Grandes Maestres están en una cripta y entre ellos se encuentran los más importantes: Jean de la Valette y Alof de Wignacourt. Un escrito reza: “Recordad que hoy camináis sobre nosotros, pero el día de mañana, alguien caminara sobre vosotros”. Muy real lo que dice.

La Catedral tiene ocho capillas que pertenecen a cada una de las lenguas de los Caballeros de Malta: Inglaterra, Provenza, Francia, Italia, Alemania, Auvernia, Aragón y Castilla-León-Portugal. Ocho distintas lenguas que representan las ocho puntas de la Cruz de Malta y muestran las ocho obligaciones de los Caballeros:

- Vivir en la verdad

- Tener fe

- Arrepentirse de los pecados

- Dar prueba de humildad

- Amar la justicia

- Ser misericordioso

- Ser sincero de todo corazón

- Soportar la persecución

La Co-Catedral de San Juan muestra el esplendor del barroco en Malta. Con una cuidada decoración y paredes recargadas de motivos dorados que son difíciles de encontrar en cualquier otro lugar del país.

En una parte de la iglesia se encuentran pinturas de Caravaggio y se destaca una del año 1608: La Decapitación de San Juan Bautista, siendo el trabajo más conocido de la iglesia, ubicada junto a San Jerónimo Escribiendo. Dos obras maravillosas.

La obra fue realizada en Malta, cuando el artista huyó de Italia donde era buscado por el asesinato de un hombre. Gracias a su habilidad como pintor, en poco tiempo fue nombrado Caballero de la Orden de Malta, pero el nombramiento le duró poco, ya que en una de sus juergas habituales, se metió en una pelea con otros miembros de la orden y fue prisionero en el Fuerte de San Ángel, lugar del que escapó a Sicilia y muriendo en la Toscana en 1610.

Hay algo que llama la atención en las iglesias de Malta y es que cada una tiene dos relojes que marcan horas distintas. Según se dice es para desorientar al diablo. Mientras uno de los relojes marca la hora exacta, el otro marca una hora distinta o la fecha y con eso se confunde al diablo y se garantiza el buen funcionamiento de los servicios religiosos.

Otra de las iglesias más visitadas es la Catedral de Mosta, conocida como Rotonda de Mosta, con una forma muy parecida al Panteón de Roma. El interior de forma circular y su luminosidad también impresiona, especialmente si nos situamos mirando a lo alto de la cúpula, tan decorada, que parece interminable. Pero también encontramos un curioso objeto en la sacristía de la iglesia de Mosta: una bomba.

Se sabe que durante la Segunda Guerra Mundial, Malta fue uno de los países más bombardeados por los nazis debido a la proximidad de la línea de navegación del Eje y de las costas de Sicilia. Durante la primavera y el verano de 1942, Malta vivió un periodo crítico con intensos bombardeos aéreos y se calcula que el ejército nazi arrojó en Malta más de 18.000 bombas.

Existe una anécdota relacionada con esta iglesia.

En la Segunda Guerra Mundial, los lugareños se refugiaban en la iglesia, durante los bombardeos de 1942. El 9 de abril, durante un acto religioso, una bomba perforó la cúpula central, cayó en el interior, impactó en el suelo y rodó por piso ante el estupor de las 300 personas que allí se encontraban. Todos se quedaron petrificado viendo como la bomba rodaba por el piso. La bomba no explotó y por eso a este suceso se le llamó El Milagro de Mosta.

La historia cuenta que, años más tarde, el piloto que lanzó aquella bomba fue a la iglesia a rezar y escuchar misa, ya que consideró una señal divina que esa bomba no explotara, pidiendo perdón por el error.

En la sacristía de la iglesia se puede ver una réplica de aquella gran bomba, a la que se accede por detrás del púlpito. Hay una puerta lateral de la iglesia por la que también se puede acceder a la sacristía para contemplar esta anécdota milagrosa. Dicen que en la cúpula se puede observar el hueco que aún existe debido al impacto, aunque desde adentro sólo se ve una forma diferente en el medio de la cúpula.

La Odisea de Ulises

Vos te acordás que, según la Odisea de Homero, a Ulises le pasaron todos los problemas en su regreso a Ítaca después de la Guerra de Troya? Según se cuenta, mientras Ulises regresaba desde Troya, naufraga en la Isla de Gozo y allí pasa siete años con una ninfa marina llamada Calypso que se enamora de él y le ofrece la inmortalidad a cambio de quedarse con ella. Ulises quiere regresar a Ítaca, aunque parecía que muy apurado no estaba, porque se demoró siete años en contestarle, pero él pensaba que habían pasado solo siete días (difícil de explicare eso a tu esposa no?). La diosa Atenea intercede ante Zeus y a través de Hermes le ordena a Calipso que libere a su prisionero. Calipso obedece, deja marchar a Ulises y le dá madera para que se construya un barco, además de comida, agua y la información necesaria para poder llegar a Ítaca.

Un corsario maltes

En cierta medida hay una conexión entre Malta y Argentina, ya que un militar y corsario maltés, que luchó al servicio de Holanda y España fue el fundador de la Armada Argentina. En esa época los corsarios luchaban por quien les pagara mejor.

El personaje en cuestión era Juan Bautista Azopardo, que luchó durante las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807 y en distintos momentos de su carrera, tuvo como compañeros de armas a Hipólito Bouchard y Guillermo Brown.

El apellido original era Azzopardi y varios miembros de la familia fueron comerciantes en Malta. Estudió construcciones navales en Francia y se desempeñó como corsario con patente de Holanda y de España contra Inglaterra.

Su arribo al Río de La Plata se produjo durante los primeros años del siglo XIX y en noviembre de 1807, Santiago de Liniers le firmaría en Buenos Aires la patente de corso para la goleta La Mosca. A fines de 1810 la Junta de Gobierno entregó al teniente coronel Azopardo el mando de la primera Armada Nacional, compuesta por tres naves, cuya misión sería proteger el avance de la expedición de refuerzos para Belgrano en sus operaciones en el Paraguay. Las naves de la pequeña escuadra eran la goleta Invencible, el bergantín 25 de Mayo y la balandra Americana.

Durante el Combate de San Nicolás, el 2 de marzo de 1811, se vio obligado a enfrentar a una escuadra realista muy superior en naves y capacidad de fuego, donde fue herido, tomado prisionero, trasladado a Montevideo y luego a Cádiz, en cuya Cárcel permaneció 5 años. Sin embargo, las autoridades españolas, temerosas de una fuga, lo enviaron a un sitio más riguroso en Ceuta, donde compartió prisión con Juan Bautista Túpac Amaru, hermano del inca Túpac Amaru, donde purgó otros cinco años en esa localidad del norte de África hasta ser liberado.

Azopardo volvería a Buenos Aires, donde le otorgarían el grado de coronel para dirigir la capitanía del puerto de Buenos Aires. Compró una casa en los fondos de lo que hoy es la Iglesia de San Nicolás de Bari, en las calles Corrientes y Libertad, la que sería su morada, hasta su fallecimiento el 23 de octubre de 1848.

Pero hasta acá llegamos hoy con Malta. La semana que viene recorreremos la isla para conocer un poco más de éste fantástico lugar. Los esperamos.

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