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Hoy Malasia – Última Parte

La semana pasada llegamos a Malasia y recorrimos un poco. Hoy seguiremos visitando la maravillosa Kuala Lumpur, con el edificio más emblemático: Las Torres Petronas, obra del arquitecto argentino Cesar Pelli y después visitaremos las Cuevas de Batú. Seguí con nosotros que arrancamos ahora.
domingo, 18 de abril de 2021 · 13:02

Kuala Lumpur

Como dijimos, Kuala Lumpur es una ciudad de contrastes. Los edificios se multiplican y tal vez el más maravilloso de todos, sean Las Torres Petronas, que pertenecen a la Malaysian National Oil Company y que fueron los edificios más altos del mundo desde 1998 hasta el 2003 con la impresionante altura de 452 metros. Aún hoy, las torres continúan siendo los rascacielos de torres gemelas más altos del mundo. La Torre Uno la ocupa el gigante del gas en Malasia, Petronas y sus compañías asociadas, mientras la Torre Dos alberga un número de diversas empresas.

Estas tremendas torres, fueron diseñadas por el arquitecto argentino César Pelli y con 88 pisos de altura, de estructura de hormigón, acero, aluminio y vidrio, evocan motivos de arte islámico, haciendo honor a la herencia musulmana de Malasia. La base tiene la forma de la Estrella de Salomón, una estrella de ocho puntas. Pelli utilizó un diseño geométrico islámico en su planta al entrelazar dos cuadrados, de tamaño gradualmente decreciente en la parte superior, la cual está basada en un motivo muy tradicional en la cultura islámica: a las ocho puntas les añadió salientes, logrando así una estrella de doce. Se dice que luego de la caída de las Twin Tower de Nueva York, las Torres Petronas también sufrieron amenazas por parte de grupos terroristas, pero esto no se pudo comprobar. Durante la tarde del 4 de noviembre de 2005, un fuego estalló en el complejo de cine del Suria KLCC, el centro comercial que se encuentra debajo de las Torres, provocando pánico, pero no hubo heridos.

Las torres están situadas en el centro de la ciudad donde antes había un hipódromo, el cual al ser trasladado, dejó un terreno que la compañía adquirió para establecer su sede. Decididos a construir un rascacielos el proyecto se puso a concurso, siendo ganador el argentino César Pelli.

Los propietarios deseaban dar muestra de la modernidad y desarrollo del país, pero manteniendo las raíces de la cultura islámica en su diseño.

Al realizar el estudio geológico del terreno sobre el que se iba a edificar, se comprobó que era blando y poco estable para soportar su estructura, por lo que se construyeron grandes pilares que soportarían el peso de la gran plataforma de hormigón y serviría de apoyo a las torres, como si se hubieran clavado los edificios al terreno.

Cuando Pelli solicitó opinión a Petronas sobre el estilo malayo para usarlo de modelo, le dijeron que no existía un modelo malayo, así que debió plantearlo él mismo y por ese motivo le rechazaron varias propuestas que él hizo. El proyecto final aprobado se basó en el estilo de las mezquitas, asemejando las torres como dos grandes minaretes. Actualmente es el undécimo edificio más alto del mundo y son las torres gemelas más altas del mundo, que cuentan 32 mil ventanas, 76 ascensores, miles de metros cubiertos de construcción, costó unos 1.000 millones de dólares y desde hace años, las torres, con 88 pisos de hormigón armado, acero y vidrio, se convirtieron en el símbolo de Kuala Lumpur y Malasia.

Para la planta de cada torre se basó en dos cuadrados superpuestos dando una figura geométrica simétrica de ocho vértices que en la cultura musulmana identifica la incapacidad del hombre de comprender a Dios; sin embargo, ese diseño dejaba poco espacio útil, por lo que añadió festones, cada dos puntas, dibujando ocho semicírculos que ampliaban enormemente la superficie interna de las torres.

Esto le dio un aspecto exterior curvo al estilo de edificio religioso, siendo el primero que huía de las líneas rectas que hasta el momento dominaban los rascacielos y provocando la aparición de un estilo diferente, como un encuentro entre occidente y oriente.

Además del cristal, el elemento predominante es el acero, que reviste el exterior y el interior y le dá mucha elegancia.

En el interior de la torre se creó decoración con motivos geométricos, como corresponde a un país islámico sin figuras humanas o animales, con dibujos en mármol o grabados sobre maderas nobles.

Cada una de las torres las construyó un equipo distinto, uno japonés y otro coreano y mientras se elevaba, se detectó que una de ellas tenía una desviación de 2,5 cm que se corrigió a lo largo de la edificación en cada planta según crecía en altura.

Entre ambas torres, a 189 mts, se diseñó un puente de conexión entre los edificios, para ir de una torre a otra, así como elemento de seguridad en caso de necesidad para evacuar una de ellas. El puente le da un aspecto muy singular y acrecienta la sensación de similitud con minaretes. La instalación de este puente obligó a tomar interesantes soluciones de ingeniería, ya que hubo que solucionar la cuestión del movimiento de las torres sin que eso dañe la estructura. Para ello se sujetó desde el centro del puente con dos apoyos, uno en cada torre, que sirven de amortiguadores verticales y que soportan el peso. La estructura básica se tomó de un proyecto no realizado para una torre en Chicago.

Ocurrieron algunos casos curiosos en las torres.

En la mañana del 1 de septiembre de 2009, el trepador francés Alain Robert, usando sólo sus manos y pies y sin dispositivos de seguridad, escaló a la cima de la Torre Dos, después que dos intentos anteriores significaran su detención llegando por dos veces al piso 60.

Varias películas usaron este edificio para filmar, pero tal vez la más recordada de todas sea Entrapment, conocida en muchos países como La Emboscada con Sean Connery y la bella Catherine Zeta-Jones, donde el veterano ladrón Robert Mac Dougal va a caer en la trampa ideada por la joven investigadora Gim Baker, que desea preparar el golpe más espectacular de toda la historia. La ocasión elegida será el cambio de milenio y el lugar, Las Torres Petronas de Kuala Lumpur.

El arquitecto argentino, Cesar Pelli, murió en su Tucumán natal a los 92 años hace dos años. Atrás quedaron sus magníficas obras que se multiplicaron por todo el mundo.

Nosotros quedamos maravillados por estas dos tremendas moles y después de cientos de fotos de su exterior, visitamos el gigante centro comercial que allí se encuentra, no sin antes sacarnos fotos junto a dos autos de Fórmula 1 que estaban colgados de sus paredes y en exhibición con el sólo sentido de promocionar la nueva carrera de la categoría que se correría en unos días. En su patio posterior, una impresionante fuente con aguas danzantes y todas las noches se concentran acá miles de personas que vienen a disfrutar de éste espectáculo de forma gratuita.

Muy cerca de Las Torres Petronas, se encuentra el pulmón verde de la ciudad que cubre unas 10 hectáreas y es una de las reservas forestales más antiguas del país: Bukit Nanas, que actualmente alberga gran variedad de flora y fauna de la selva tropical autóctona y donde también se puede visitar la Torre de Comunicación, llamada Menara Kuala Lumpur, este es otro de los edificios altos de Kuala Lumpur y desde las alturas podes disfrutar de un almuerzo en su restaurant giratorio.

Por supuesto también está Chinatown con sus coloridas calles, sus puestos de comida y artesanías, tiendas donde podés encontrar de todo. Su calle principal se llama Petaling Street y por las noches se encuentra llena turistas y locales en busca de algo para comer, comprar o vender.

En los alrededores de esta concurrida calle puedes encontrar templos budistas e hindúes y también Little India que es un pequeño enclave en el corazón de la ciudad lleno de tiendas de telas, ropa, joyas y puestos de picante comida hindú.

Otro lugar para visitar es el Mercado Central de Kuala Lumpur, ubicado cerca del Barrio Chino. Fundado en 1888, originalmente fue un mercado donde se vendía pescado. Este mercado hoy es un gran bazar con más opciones de compra, ya que no sólo se pueden adquirir los típicos recuerdos turísticos y baratijas, sino también hay una buena cantidad de tiendas que ofrecen productos gourmet a muy buenos precios. En su planta superior hay un patio de comidas donde por poco dinero se puede disfrutar de algo tradicional.

También muy cerca está la Plaza Merdeka, conocida como Plaza de la Independencia ya que fue el sitio donde se izó por primera vez la bandera de Malasia en 1957. Frente a la plaza se destaca un impresionante edificio llamado Sultan Abdul Samad que durante el dominio británico fue utilizado para oficinas de gobierno y hasta a construcción de Las Torres Petronas, fue el edificio simbólico de Kuala Lumpur. Hoy ese edificio alberga las oficinas del Ministerio de Información, Comunicaciones y Cultura de Malasia, pero no se puede acceder a su interior para visitarlo. El edificio tiene cúpulas de cobre brillante y una torre de reloj ubicada a 40 mts de altura y que repicó por primera vez en el Desfile del Jubileo de la Reina Victoria en 1897. Este fue el primer edificio de la ciudad que  contó con iluminación por electricidad y luces exteriores de gas.

Cada 31 de agosto, por el Día de Merdeka y cada 16 de septiembre, por el Día de Malasia, miles de espectadores se reúnen en la ciudad para ver el colorido desfile por las calles de la ciudad y las distintas actuaciones que se realizan acá. A éste desfile llegan cientos de artistas que representan a estados malayos y distintos grupos étnicos que viven en el país.

En las afueras de Kuala Lumpur se encuentra el Palacio Nacional, llamado Istana Negara y es la residencia del Rey de Malasia, pero solo se puede ver desde la distancia a través de una gran reja que lo rodea. El palacio construido sobre una colina, fue originalmente una mansión de dos pisos que pertenecía a un magnate chino que vivía en Malasia, llamado Chan Wing y durante la ocupación japonesa desde 1942 a 1945, fue utilizado como residencia del gobernador japonés. Después de la rendición japonesa, el 15 de agosto de 1945, los británicos tomaron posesión, pero al producirse la independencia de Malasia en 1957, el enorme edificio quedó en manos del país.

Nos movemos por las afueras de Kuala Lumpur, ésta ciudad pujante que crece y crece a cada minuto, donde las construcciones son interminables donde su distrito financiero, sus instituciones gubernamentales y sus centros tecnológicos, al estilo Syilicon Valley, que forman grandes conglomerados de edificios, se concentran en las afueras de la gran ciudad, para que de ésta manera se desconcentre el tráfico. Acá debes saber que el combustible tiene precios similares a los de Argentina, pero los peajes en las autopistas son elevados por lo que de esa forma se limita el ingreso de vehículos, favoreciendo así el uso del transporte público que en algunos casos es gratuito.

Cuevas de Batú

Uno de los lugares que no hay que perderse cuando se visita a Malasia, son las Cuevas de Batú, 13 kilómetros al norte de Kuala Lumpur, así que podes ir en taxi o bus.

Las cuevas son un inmenso afloramiento de piedra caliza con un interior cavernoso colmado de deidades. Este santuario hindú atrae anualmente a 1,5 millones de devotos y a más de un millón de turistas. El sitio es impresionante.

Las cuevas se formaron hace unos 400 millones de años y fueron dadas a conocer por el naturalista William Hornaday en 1878. Pero fue un comerciante indio quien a mediados del siglo XIX, decidió sacar de las cuevas, guano de miles de murciélago que allí se reunían. El guano es muy usado para la fertilización de cultivos

Luego las cuevas comenzaron a utilizarse como templo dedicado al dios guerrero Lord Murugan, hijo de Shiva y Parvati y hermano de Ganesha. Una deidad adorada por unos 26 millones de personas alrededor del mundo por su gran poder como joven guerrillero. Murugan es representado con una lanza que, según cuenta la leyenda, posee poderes para matar demonios y que también simboliza la iluminación y el conocimiento.

Antes de entrar en la gran caverna, y al pie de una interminable escalera, se encuentra una impresionante estatua de Lord Murugan de 42 mts de alto, recubierta en láminas de oro y por su altura la convierte en la mayor estatua de esta deidad hindú en el mundo.

Para entrar al complejo de la cueva principal que se encuentra a 100 mts de altura, se deben subir 272 escalones pintados de diferentes colores, por lo que debe hacerse un buen esfuerzo. Durante la subida es posible disfrutar de maravillosas vistas y ver cientos de monos que andan en toda libertad por el lugar haciendo travesuras, robando comida y mostrando cierta agresividad, sobre todo cuando se trata de comida y te lo harán saber mostrándote sus enormes colmillos.

Una leyenda dice que si los recién casados suben las escaleras del templo, su matrimonio será bendecido y aunque no sabemos si las personas y parejas que subían las escaleras eran recién casados, siempre ves visitantes que transportan objetos pesados o niños, mientras suben descalzos, evadiendo simios, basura y turistas distraídos que se sacan selfies cerca de los monos y como es lugar de culto, usando ropa cómoda respetando el lugar.

Con una enorme entrada principal, en su interior hay santuarios donde predomina el incienso, las velas encendidas, los devotos con polvos de colores en su frente a modo de Tercer Ojo y algunos bebés e incluso adultos con sus cabezas rapadas y embadurnadas con un barro amarillento. En algunos de los altares, las madres se postran y depositan el bebé en el piso ante el dios en señal de entrega y sumisión para que sean bendecidos.

Al llegar al final de las escaleras y entrar en la gran caverna, te vas a encontrar con cientos de personas que visitan los distintos templos pero además vas a ver muchos monos que bajan desde la ladera de la montaña para comer lo que les dan los turistas, pero también se pelearan con las palomas y las gallinas por las migajas.

Dentro del recinto se encuentran cuevas menores como la Cueva de la Galería de Arte, donde podrás ver pinturas y estatuas que representan parte de la tradición hindú. Hacia la izquierda de la Cueva del Templo también te encontrarás con una imponente estatua de un toro verde/azulado de 5 patas, que es un animal místico para esta cultura.

Aunque la atracción principal sea el Templo de la Cueva custodiada por Lord Murugan, con un techo de más de 300 metros  de altura, la irregular ladera de piedra caliza de las cuevas tiene otras dos cavernas que pueden visitarse. Una de ellas es la llamada Cueva Oscura que cuando nosotros fuimos estaba cerrada y según cuentan, ésta cueva es de las más salvajes de la tres que existen, porque en el tramo de dos km de largo alberga brillantes formaciones de piedra caliza, con gigantes estalactitas que sobresalen del techo y estalagmitas que surgen de las formaciones de suelo, pero además es el hogar de animales en peligro de extinción como algunas arañas que es posible que veas.

En las Cuevas de Batú se celebran varias fiestas, pero tal vez la más importante que se lleve a cabo sea el Festival Thaipusam que es una fiesta hindú originaria del estado de Nadu, al sur de India, que se celebra en el mes Tamil de Tailandia (enero/febrero) y está dedicado al Lord Murugan.

Los devotos comienzan 3 días antes del festival una procesión que parte del templo Sri Mahamariamman y al llegar a la base de las cuevas se realizan sacrificios en honor al dios.

Es día, los devotos más fanáticos portarán un kavadis, que es un santuario en miniatura. Algunos kavadis son simples, construidos con un arco de madera y decorados con flores, frutas y una imagen de Lord Murugan y otros de metal, con una decoración más colorida y llamativa. Los kavadis se colocan sobre los hombros del portador y se sostienen con lanzas de metal que se enganchan a la carne del peregrino.

Algunas personas, además del kavadis, tienen pequeñas lanzas atravesadas en la cara y ganchos con limones o cocos colgando de distintas partes del cuerpo. Las mujeres suelen llevar cuencos cargados con leche y acompañan la peregrinación soportando el peso sobre sus cabezas.

Mientras hombres y mujeres realizan estos sacrificios, un grupo de familiares y amigos los acompañan para brindarles ánimo a través de bailes, canciones y música.

Una vez que llegan a las cuevas, deben subir los 272 escalones para ingresar al santuario y dejar sus ofrendas y cuando ingresan al santuario, uno de sus familiares o amigos será el encargado de quitar las lanzas y los ganchos del cuerpo. Es en ese momento cuando se escuchan más gritos de dolor, mientras los turistas observan sorprendidos el final de la procesión.

Luego del descenso de los 272 escalones, tanto locales como turistas disfrutarán de la comida india en los puestos y locales de los alrededores de las cuevas.

Según cuenta la leyenda, la diosa Parvati entregó a su hijo Lord Murugan una lanza en el día de Thaipusam para pelear contra el demonio Soorapadam y desde ese momento, los seguidores de Lord Murugan celebran la victoria del bien sobre el mal, en todo el mundo.

Para visitar el lugar, recomendamos que tomes un taxi y después coordines con el mismo taxista para que te venga a buscar.

Salida de Malasia

Ya para salir de Malasia y camino al aeropuerto, nos lleva un taxista que nos contaba toda su historia familiar. Un tipo de unos 60 años retirado, que nos decía que era malayo y descendiente de hindúes, orgulloso de sus raíces y que hablaba 5 idiomas: inglés, algo de chino, malayo, thai y tamil. Y nos pregunta:

- Sabes cuál es la lengua más antigua del mundo?

- No sé, el egipcio, el fenicio, el chino supongo. Le contesto

- Noooo, el más antiguo es el tamil, fíjate está en Google, ves acá?

Todo eso nos lo cuenta mientras manejaba el taxi, buscando en su celular y dándose vueltas para mirarnos a nosotros que venimos en el asiento de atrás.

- Fíjate, ves, es el idioma más antiguo que el hebreo, el egipcio, el farsi, el islandés, el macedonio, el euskera, el gaélico. Yo habló tamil. Ves, acá? Te lo dice Google.

- Ah que bien, me parece perfecto, te creo, pero mejor mira para adelante que en cualquier momento nos pegamos un palo contra un árbol.

La verdad, el taxista un audaz conversador.

Otra de las cosas que nos contó fue una antigua anécdota que circuló en Malasia en la década del 90 con un presidente argentino que visitó la región en busca de inversores de uno de éstos Tigres Asiáticos. Te suena el nombre Carlos Saúl Menem?

Bien.

El mismo presidente llegó acá, en una época un poco tumultuosa de su vida privada.

Él estaba en pleno conflicto de divorcio con su esposa Zulema Yoma, a quien le había prohibido, mediante decreto, el ingreso a la residencia presidencial y durante esa época, todos los días, te encontrabas con una guerra de declaraciones entre el ex presidente Menem y su ex esposa e hijos.

Corría el año 1990 y Menem debía iniciar una gira presidencial por Kenia, Malasia, Tahití, una reunión en la Organización de Estados Americanos en Paraguay, para finalizar en la  inauguración del Mundial de Futbol de Italia.

No faltaba quien en esa oportunidad decía que Menem se tomaba un respiro y se alejaba dos semanas del infierno de su conflicto matrimonial, por lo que en ese momento, también Zulema Yoma, no sólo apelaba a la solidaridad de las mujeres argentinas que estaban a favor de ella, sino que además se presentaba en todos los canales de televisión dando su versión de los sucedido y expresando "éste plan económico del gobierno no resiste. Yo no voy a ser el chivo expiatorio del gobierno. Ni yo ni mis hijos. Este país se va al diablo en agosto. Por ahora, el país festeja todo lo que hace Menem. ¿Pero qué va a hacer si todo el pueblo se levanta? Yo no quiero que me pase lo mismo que a la mujer de Ceausescu". Recordemos que Elena Ceausescu había sido fusilada junto con su marido, el dictador rumano en 1989.

El ex presidente argentino llegó a Malasia y se encontró con una de las economías más pujantes del mundo, con cuentas públicas en orden, desempleo casi nulo, modernidad, desarrollo económico y confianza en el futuro por su alto nivel de construcciones.

Pero hasta acá los chismes presidenciales de la época y algo sobre la balanza comercial que favorece a la Argentina en su intercambio con Malasia.

Pero esto no es lo que yo quería contarles.

El mismo taxista que hablaba sin parar, nos contó un poco sobre esa época que Menem visitó Malasia.

Además de negocios, el ex presidente pedía diversión. Qué tipo de diversión? Fiestas y señoritas, de compañía, algo que nunca se pudo comprobar, porque no se filtraron fotos de esas situaciones.

Tendrían algún tipo de fiestas para celebrar sus cierres comerciales o tal vez para festejar la separación de su esposa? No lo sabemos.

Pero lo que a nosotros nos sorprendió de éste taxista, es que no sabía nada de Argentina y nunca nos nombró ni a Messi ni Maradona como suele pasar en muchos países. Sólo que recordara a Menem y nos comentara alguna de sus andanzas. Podría ser un chisme al pasar? Tal vez.

Pero conociendo el pueblo argentino como era Menem, que le gustaba la fiesta, ser fotografiado y salir más en las revistas del corazón que hacer política, no nos extrañó demasiado lo que el taxista nos contaba. Así que le dimos crédito a su versión.

Queridos lectores. Hasta acá llegamos hoy con Malasia.

Un país fantástico que si tenes oportunidad de conocer lo vas a amar. Los esperamos la próxima donde visitaremos la moderna Singapur, pero antes dejamos un video del paseo por Tailandia y Malasia.

Los esperamos la próxima semana.

 

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