EMPRESAS

Hundido en deudas, Garbarino podría terminar en manos de una firma de alfajores

La cadena de electrodomésticos que cuenta con dos sucursales en San Juan tiene un pasivo del orden de los $4.000 millones. Apareció un oferente para comprar, procedente de un rubro tradicional argentino.
martes, 07 de enero de 2020 · 20:33

La cadena Garbarino, que tiene dos sucursales en San Juan y por lo tanto brinda empleo en la provincia, se encuentra sumida en una profunda crisis. Este martes, medios de comunicación de Buenos Aires confirmaron que la firma se puso en venta con un pasivo estimado en unos $4.000 millones. Sin embargo, habría un oferente interesado, procedente de un sector tan tradicional argentino como los alfajores Havanna.

Según el sitio iProfesional, el fondo inversor Inverlat negocia pagar unos u$s31 millones (equivalentes a $1.500 millones aproximadamente), para quedarse con el control de la compañía jaqueada por las deudas. Los principales acreedores de Garbarino, de acuerdo a esta misma publicación, son los bancos Galicia y Santander, titulares de unos $3.000 millones de los $4.000 que componen el stock impago.

Por eso los bancos están negociando con Inverlat. Este fondo controla la cadena Havanna, que tiene 190 locales en Argentina y 70 en el resto del mundo. Pero también maneja Fenoglio, marca líder de chocolate en el país, particularmente en la región patagónica.

El sitio digital consignó fuentes "que siguen de cerca las negociaciones", para asegurar que Inverlat tiene interés en Garbarino "por el valor de la marca y el concepto de confianza" generado a lo largo de su actividad. El fondo inversor haría una fuerte inyección de recursos en la compañía caída en desgracia para lograr el repunte. Sin embargo, también circula la versión de que, en la operación, podrían cerrar algunas sucursales para focalizar los esfuerzos en los canales de venta vía Internet. 

Garbarino da trabajo a 4.500 empleados y tiene una planta para ensamblar electrónicos Samgung en Tierra del Fuego, según la nota firmada por Andrés Sanguinetti.