Un joven de 25 años fue condenado a 10 años de cárcel por ser encontrado culpable de haber abusado de dos sobrinitas cuando tenían 9 y 10 años. El muchacho cumplía condena desde que recibió la pena el 23 de diciembre de 2024, sin embargo, la causa dio un giro inesperado cuando el sujeto fue liberado, según informó una fuente judicial.

La defensa del imputado, a cargo de Mario Morán, apeló el fallo en el Tribunal de Impugnación de San Juan, quien tras revisar el mismo absolvió al joven y ordenó su inmediata libertad por el “beneficio de la duda”, argumentando que en la causa encontraron “pruebas contradictorias”.

El tribunal de jueces que dictaron la pena de este joven fueron Mónica Lucero, Matías Parrón y Gerardo Fernández Caussi. Estos magistrados consideraron que, tal cual señaló y probó fiscalía, el hombre abusó sexualmente de las dos pequeñas que en la actualidad tienen14 y 15 años.

Fiscalía había argumentado en diciembre, que los abusos se dieron cuando el joven iba a la casa de su hermana para cuidar a las niñas. El Ministerio Público Fiscal indicó que el joven aprovechaba que la madre de las víctimas, separada, salía a trabajar por las noches y regresaba de madrugada.

Morán elevó el pedido y el Tribunal de Impugnación comenzó a actuar analizando el fallo. En su argumento señaló, que “había varios puntos de la sentencia que no conducían a la certeza necesaria para condenar". De esta manera, estos magistrados otorgaron al joven acusado el beneficio de la duda, por lo que recuperó su libertad.

El Tribunal de Impugnación no negó que hayan existido los abusos y que se hayan prolongado durante un año y medio, sino que las niñas no presentaron lesiones ante los ataques sexuales por parte de su tío. Si bien una médica había declarado que era posible que las pequeñas quedaran con lesiones que les provocaran dolor, la duda de la defensa se despertó porque las menores manifestaron ante las psicólogas no sentir dolor alguno.

Otro punto en el que se basó la impugnación de esta sentencia, fue que interpretaron el nerviosismo de una de las niñas y el retraimiento de su hermana en la cámara gesell con el psicólogo, como una reacción normal al ser entrevistadas por un desconocido. Además, de que su madre había declarado anteriormente que, por lo general, una era más inquieta y la otra más callada.

El caso salió a la luz cuando el padre de las niñas colocó la denuncia el 5 de marzo de 2024. La misma había sido motorizada, cuando una de las pequeñas en una sesión con una psicóloga, a la que fue derivada por la agresividad con su madre y su participación en varias peleas en la escuela, comentó de los abusos.

La niña contó a la profesional que su tío abusaba de ella y su hermana. A partir de esta revelación, el joven acusado comenzó a estar en el ojo de la tormenta, pero este nunca dio su versión de los hechos.