Filosofía

Lo que provoca, en lo público, la ignorancia

La ignorancia se hace pública en el lenguaje. O sea que la ignorancia tiene una exposición oral.
sábado, 03 de noviembre de 2018 · 00:00

La ignorancia se hace pública en el lenguaje. O sea que la ignorancia tiene una exposición oral.

El individuo se desarrolla en lo público, por lo tanto, la ignorancia muestra la dificultad de desarrollo del individuo.

Y si provoca en lo público, entonces: provoca en el otro.

“Las formas del Pensamiento están expuestas y consignadas en el lenguaje del Hombre. En todo lo que es su interioridad, su representación en general, se encuentra la intervención del lenguaje”- Hegel

Dice el filósofo, Alexander Kojeve: “……la realidad concreta implica todo lo que es de cualquier manera: tanto el Mundo natural como el Mundo humano o histórico y el Universo del discurso.”

“Sólo el conjunto de la Realidad revelada por el conjunto del Discurso es una realidad-objetiva; y ese conjunto en el doble aspecto, es decir, el Mundo natural que implica al Hombre que habla de ello, es precisamente lo que Hegel llama “Espíritu””.

Dicho de otra manera, por el mismo autor:

“El espíritu hegeliano es la totalidad espacio temporal del mundo de la naturaleza, que implica el discurso humano, el cual revela ese mundo y el hombre”.

La ignorancia - como concepto - es la privación que tiene el individuo de hablar de su Mundo histórico y de él. Que es un Mundo hablante.

La ignorancia priva o niega al individuo hablar de su Mundo histórico y hablante.

Ignorante: es quien no puede hablar de su Mundo Histórico y de él.

La construcción del Mundo histórico del Hombre es su salida del Mundo animal. Es la humanización del individuo. Es la trascendencia del Mundo animal. Es la trascendencia de la Naturaleza, sin que le sea posible, el desarraigo.

Eso es: un mundo histórico “trascendental” que es inmanente a la Naturaleza.

Hablo de la construcción del escenario de la Cultura.

En el concepto hegeliano que da Alexander Kojeve, ese individuo privado o negado, que muestro, es un “individuo no espiritual”. Dicho de manera rigurosa: es un individuo de Espíritu débil.

Si la ignorancia es, la dificultad para hablar de su Mundo histórico, ya se mostraría en el individuo, por esa dificultad, la actitud o necesidad de revelar su Mundo hablante.

La Palabra está asociada al Pensamiento, una dificultad en el lenguaje es una dificultad en el Pensamiento.

Este individuo que no puede hablar de su Mundo histórico, muestra una ausencia de ejercicio, de entrenamiento para la observación y expresión de su Mundo Hablante. Está próximo a su primitiva condición animal. Tiene debilitada o dificultada la Autoconsciencia frente a un fuerte “Sentimiento de sí”.

Lo que llamamos Espiritualidad en un individuo, es la Humanidad en él. El hombre tiene “Humanidad” (Espiritualidad) y los animales inferiores “Animalidad”.

El Hombre tiene Autoconciencia y los animales puro “Sentimiento de si”.

Ese “discurso” del que hablo no es una serie de datos pasivos, sino es el resultado de una “actividad” de “un trabajo”. Me gusta más decir “acción”, y esta es “acción negadora de lo dado”. Que es el Ser del Hombre.

La Acción es el Ser del Hombre, dice Hegel.

El hombre postulado, creado procurado por sí mismo.

El Hombre responsable del Hombre que es.

El Sujeto es “descubridor”, como Ser-en-el mundo. Para ponerlo en un concepto Heideggeriano.

Estoy poniendo al Hombre, como responsable de su ignorancia.

Debo aclarar, que no puedo ni debo desconocer las circunstancias de educación y desarrollo determinadas por el sistema de convivencia (poder político, poder económico e Imaginario Social). La marginación que provoca este Sistema capitalista, tecnologizado, herramental, constructor de miseria, de mirada tecnológica y pensamiento calculador. Que invade lo público.

Dije: lo público, donde el individuo se desarrolla. Además, invadido con el dogma. Y con el más dañino de los dogmas que es el religioso.

Pero el Hombre, aún atravesado por ese dogma, debe procurar la observación y la construcción del Discurso que le habilite hablar de su Mundo histórico.

Hablar de su Mundo histórico y de él, no es “comentar” sucesos cotidianos expuestos en la habladuría. Tiene que ver con la constitución de su Suelo.

Tiene que ver con la construcción de su camino, para habitar.

La servidumbre y la obnubilación con el pensamiento calculador, atraviesa, las distintas posibilidades económicas y de tránsito de la cotidianeidad de los Hombres.

La realidad humana es la única capaz de revelarse a sí misma por el Discurso.

Cuando hablo de entrenamiento me refiero a lo que Hegel, llama “Entendimiento”.

Tomo este concepto hegeliano, dado por Alexander Kojeve. Cuando digo que es una actividad o un trabajo, la fuerza para esto está dada por el “Entendimiento”.

“……que significa lo que hay de verdadero y específicamente humano en el Hombre, pues es la facultad del discurso, que lo distingue del animal y de la cosa……”

 

El Pensamiento humano es esencialmente discursivo.

Hablo de la “ignorancia”, cuya abundante exposición me subleva. Tal vez porque me muestra lo débil que estamos frente al “enemigo” que sostiene su poder en debilitarnos la Subjetividad.

Lo que yo acuño como: De-Subjetualidad. Que es el cimiento en que se sostiene el sistema de convivencia (adjetivado más arriba).

“Ignorante”, que definí anteriormente, no es un “Sujeto del conocer”. De este puedo decir sin profundizar, puedo decir que es un Individuo que hace consciente la determinación de su camino para habitar (Sujeto). Que es Sujeto de la Incertidumbre y de la Contingencia, del Asombro. Y eso si tiene que ver con el Conocer-conociendo, ya que es un individuo puesto frente al misterio de la Vida (entonces: Sujeto). De ahí la Incertidumbre, la Contingencia y el Asombro.

Claro: Yo soy un ejemplo de un Hombre que ignora. Todos ignoramos una multiplicidad de cosas. Por ejemplo: inmediatamente las que no hacen nuestro oficio. Pero la posibilidad del Discurso – señalado - que poseemos debilita la exposición y la temporalidad de eso que ignoramos, si es que vamos conociendo. No podríamos no ignorar. Somos como “ignorantes específicos”, con una lista muy amplia para esos “específicos”.

Propongo dos categorías: Ignorante y Hombre que ignora, en esta última estaremos todos. Una mayoría no pertenece a la primera categoría. Más, aún el “Ignorante”, no ignora una serie de movimientos inmediatos que hacen a su reducida cotidianeidad. Le proveen la realización de satisfacer sus necesidades básicas (lo que antes apunté sobre. “Autoconciencia” y “Puro sentimiento de sí”)

El Ignorante, poseedor de la ignorancia que me subleva, ignora lo que constituye su cotidianeidad. O tienen reducido al mínimo-minimurum el contexto de su cotidianeidad.

La ignorancia del “Ignorante”, suele ser sutil, simulada en el palabrerío o puede ser exultante, vanidosa, soberbia, irreverente, agresiva (con este carácter busca ocultarse). Nunca está asociada al silencio, ni a la amabilidad.

Titulé el breve ensayo: “Lo que provoca……”, porque el daño tiene una multiplicidad de componentes, que conforman-conformando una resistencia al cambio, muda, oculta. Que deja de ser pasiva en cuanto es resistente.  Y se adhiere a la comunicación a modo de tejido protector de lo instituido y de las propuestas del poder político y económico.

Reposa en la aparente simplicidad del Dogma.

Se mueve con confianza en la “tranquilidad” de la servidumbre.

Se asocia inmediatamente a la participación de las responsabilidades.

Su lenguaje, que no es más que un artificio sonoro, es multiplicador del bullicio que dificulta escuchar la apelación de lo esencial, que tiene el Hombre. Esto es, una definición de “Ignorante”.

Reafirma sentencias puestas por los dispositivos ocultos del poder, como: “Hay que tener sentido común”.

Y de ahí, a decir:

“Hay que cuidar el planeta, porque es la única casa que tenemos”

“vivimos de renta”

“todos somos culpables”

“el Estado somos nosotros”

“vale la pena”

“mientras matamos el tiempo”

“lo último que se pierde es la esperanza”

“la fe mueve montañas”

“el país que nos merecemos”

……………………………….

Y tal multiplicidad, que quienes lean puede apuntar……si quieren.

Las que apunto, pueden ser muletillas de ignorantes que simulan. Para no tener sólo la figura del que cuando escucha algo mira al interlocutor con seudo asombro y abre la boca como tratando de exhalar eso que le es extraño o de incorporar por atoramiento algo que le resultó atractivo, como pudo ser un dulce o un bocado rico en grasas y azúcar.

La primera, la apunto pensando en el Sentido a construirle a la cotidianeidad.

Y la segunda, para señalar la creencia de muchos de que es posible el desarraigo, del que hablé al comienzo. Creencia expuesta en términos dados desde el pensamiento calculador.

 

Miguel A. Montoya Jamed

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