Filosofía

Destino

Un artificio que fuga de lo humano
lunes, 10 de septiembre de 2018 · 09:48

Cuando hablamos de “destino”, lo que tratamos, lo que decimos lo referimos al Sujeto.

Y, decir Sujeto, es proponer en la cotidianeidad una representación de la Vida, que es: devenir, puro devenir, que es “el haciéndose”, que es el ser otro siendo el mismo, que es Voluntad.

El Hombre (el Sujeto) construye su Mundo Histórico, construye su Identidad, y es responsable de ello.

Destino, referido en tratados antiguos como fatum. Término latino, “significa al parecer, “lo predicho” (por un oráculo), el conjunto de “las cosas dichas” (fata) acerca del porvenir” (Diccionario de Filosofía de J.Ferrater Mora).

Pienso el vocablo Destino, que es vacío -igual que el vocablo “Esperanza”, entre otros- como un artificio que fuga de lo humano.

Ahí, no hay Humano, no está el Yo, hay una ausencia de Carácter. Es un término del dominio del dogma. Y del más dañino de los dogmas, el religioso.

Trasladamos términos del dominio del Dogma al Dominio de la Razón. Hemos naturalizado ese traslado.

El dominio público, donde se desarrolla el individuo, es dominio de la Razón.

No es posible asociar el vocablo “destino” a la conceptualización de Sujeto y de Tiempo.

Destino, es: desprecio del Deseo, del Cuerpo, de la Palabra, de la Voluntad, del Sentido. Es desprecio por la Vida.

Este vocablo internalizado por el Hombre, le obstruye la constitución del Sujeto del Sentido. Es un artificio de De-Subjetualización.

Debilita la Subjetividad, por lo tanto hace precaria la Intersubjetividad.

Nuestra actitud vital en la cotidianidad es hacia la construcción del Sujeto del Sentido.

“construir el sentido de la cotidianeidad”: es quebrar el dogma, es construirse uno mismo.

…….“es el destino”, “que sea lo que dios quiera”, “librados a su suerte”, sinónimos  absurdos,  destructivos del proceso de humanización.

Nietzsche, dice que el Hombre es un puente entre el animal y el superhombre. Por eso el hombre debe entrar en el ocaso.

El superhombre será el hombre que ama, que piensa, que no tenga las taras dadas por el sistema capitalista.

Será el Sujeto del Sentido, que yo propongo. Un Hombre con la Subjetividad producida.

¿Cómo es posible la constitución del Sujeto, si estamos sujetados a eso que llamamos “destino”?

 

Destino

Es un término al que asociamos, inconscientemente, el miedo a la muerte.

Inconscientemente, le damos contenido con la ocurrencia predeterminada, de sucesos de nuestra vida, que no incluyen la muerte. No limitamos su significado a que todos vamos a morir.

Sólo la muerte puede ser asociada a esa expresión que da: “enojo, temor, resignación, dolor”.

Es un término que se cargaría de sentido, si en él, sólo refiriéramos el hecho de que vamos a morir.

Claro: no pensamos permanentemente en la muerte, en nuestra muerte. Si no, no podríamos construir nuestro Mundo histórico, no podrimos vivir.

Por lo tanto al término “destino”, no lo usaríamos. Porque no es posible vivir pensando permanentemente en la muerte.

Entonces: en el uso cotidiano el término “destino”, nos significa lo que nos ocurrirá, predestinadamente, en nuestra vida, sin incluir la muerte.

Y nuestra Vida no son sucesos predeterminados.

O sea: cuando usamos el término “destino” expresamos simuladamente lo que nos provoca terror, porque va a ocurrir…….y “lo que va a ocurrir” es la muerte.

Todos los humanos cargamos una Angustia “natural”. Porque llevamos en nosotros el par contradictorio, primitivo: Finitud-Infinitud. Del que no podemos escapar.

A “destino”, no debemos asociarlo al azar, tampoco al determinismo, si a la predeterminación.

De otro modo, en la Vida: destino se relaciona sólo con la nada. Y la nada, no como nada de algo.

Don Juan, el Chaman yaqui que le enseña otra realidad o realidad no ordinaria a Carlos Castaneda, para que se transforme en hombre de conocimiento, le dice: Que lo importante es decidir el camino, que el camino no lleva a ninguna parte, pero que el tránsito por él, debe provocarle felicidad y satisfacción, Que eso es posible si eligió un camino que tenga corazón.

Debemos decidir un camino que tenga corazón…….y transitarlo.

En el tránsito de la cotidianeidad, en el tránsito del camino decidido, debemos tener presente un viejo principio, que dice:   “Nada existe sin una razón de ser”, esta es la traducción que prefiere Schopenhauer (traducción Wolfiana), y que llama: Principio de razón suficiente.

En la traducción de Martin Heidegger, dice: “Nada es sin fundamento”, lo que nos facilita la comprensión del Ser como fundamento.

“Todas las “cosas” que de algún modo sean tienen un fundamento”

- Aquello que cada vez es efectivamente real tiene un fundamento de su realidad efectiva.

- Aquello que cada vez es posible tiene un fundamento de su posibilidad.

- Aquello que cada vez es necesario tiene un fundamento de su necesidad. Nada es sin fundamento.

En los conceptos que propongo: “destino” es un artificio que fuga de lo humano.                                       

Miguel A. Montoya Jamed

Otras Noticias