MIGUEL DE LA 14

Lo rutinario

Lo “rutinario”, lo igual a si mismo sin ser otro, lo idéntico a si mismo sin ser otro, sólo es en la muerte.
lunes, 20 de mayo de 2019 · 21:01

Lo rutinario

Heráclito dijo que el Sol es nuevo cada día.
¿Cómo darnos cuenta, cotidianamente,  de eso? Que “lo rutinario”, si con este término se intenta significar que lo que hacemos cada día es idéntico a lo que hacemos cada día: es sólo una forma,  es sólo apariencia,  es la exterioridad de los sucesos, es sólo aparentemente idéntico. Aun, dudo de que este concepto de “rutinario”, no sea una necesidad  inconsciente de cada uno de detener el tiempo, de detener la Vida, de detener el camino hacia la muerte. Es una expresión desde la angustia por la finitud.
Si cada día fuese igual al de antes, si fuese “rutinario” como que los sucesos se fuesen calcando, no habría devenir, y el devenir es la vida.
Lo “rutinario”, lo igual a si mismo sin ser otro, lo idéntico a si mismo sin ser otro, sólo es en la muerte.
En que contradicción entramos, en que callejón sin salida estamos: queremos la Vida, por eso pensamos idénticos los sucesos, que es pensar detenida la Vida, porque necesitamos pensar: que no pase la Vida, y nos fastidiamos por eso. Inconscientemente expresamos el fastidio de que la vida se detenga, ya que si la vida se detiene significa la muerte. Fastidio que expresamos en: “es rutinario”, como si estuviésemos reclamando por el devenir, que es reclamar por la Vida. Reclamando desde el temor  por lo tanto fastidiamos el día, fastidiamos la cotidianeidad. No gozamos el día, no gozamos la cotidianeidad. Cotidianeidad, como los acontecimientos sucesivos a lo largo del día.
Lo que digo, es: Decimos con fastidio, que estamos en lo rutinario, como si reclamáramos el fluir, como si reclamáramos el Devenir, pero en realidad el fastidio con el que reclamamos es porque reclamamos que la vida pasa rápido, sentimos que el devenir es apurado, que el fluir es demasiado rápido.
Reclamamos: ¡Que tanto apuro tuvo el tiempo!
Entonces: en el reclamo por lo rutinario, no expresamos, ocultamos por lo que en realidad reclamamos. Reclamamos por la finitud.

 

                                                                   
                                                                                    Miguel A. Montoya Jamed