NUEVA TEORÍA

Los agujeros negros no existen, revela Hawkings

La teoría clásica de los agujeros negros, esos grandes devoradores de material espacial, fue refutada Stephen Hawkings. En un trabajo publicado en un sitio web especializado, el científico británico cuestionó las teorías sobre la noción del llamado “Horizonte de sucesos”, el cerrojo intangible a partir del cual nada puede escapar de la “cárcel” de un agujero negro.
lunes, 27 de enero de 2014 · 10:38
(Clarin.com) Estos cuerpos oscuros con un enorme campo gravitatorio eran imaginados como una región finita del espacio que, al retener en su interior una inmensa densidad de materia y energía, su gravedad curva el espacio-tiempo de tal forma que ni siquiera la luz puede escapar. Ahora, lo que Hawking pone en entredicho es la frontera invisible que retiene en su interior cualquier tipo de materia, incluso la luz, algo que se conoce como "Horizonte de sucesos”, una consecuencia directa de la teoría de la relatividad de Einstein.

Para reformular su teoría, el científico entiende que se trata de un "Horizonte aparente”, que mantiene temporalmente cautiva la materia y la energía antes de liberarlas de nuevo, aunque de una forma caótica.

El disparador del artículo fue una charla que Hawking mantuvo por Skype en el Instituto de Física Teórica Kavli, en Santa Barbara, California, en agosto de 2013. El texto, al que tituló "Preservación de la información y la predicción del tiempo para los agujeros negros”, aún tiene que pasar la revisión de los expertos, que deberán dar su aprobación para que se publique en alguna revista especializada.

Para una comprensión cabal, habría que integrar en una única teoría de la gravedad a la relatividad general que rige el universo macroscópico y la mecánica cuántica que rige el mundo subatómico. Hawking, de 72 años, sostiene que "no se puede salir de un agujero negro en la teoría clásica, pero la teoría cuántica permite que la energía y la información puedan escapar de él”. Pero esa es una meta a la que los físicos intentan llegar, sin éxito, casi un siglo. "El tratamiento correcto sigue siendo un misterio”, sostiene el científico.

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