MUNDO

“Ser pobre no es un crimen”

Indignación en Nueva York por un vídeo en el que se ve cómo la policía separa a la fuerza a una mujer negra de su bebé
miércoles, 12 de diciembre de 2018 · 19:16

Los dos minutos y veintiséis segundos del vídeo desbaratan y desmontan el lema de la Policía de Nueva York (NYPD) en el que se proclama su compromiso de “cortesía, profesionalidad y respeto”.

No hay nada de todo eso en este asunto. Esas tres palabras cambian de significado cuando el ciudadano es negro, o latino, y además carece de recursos, como es el caso.

Una oleada de furia ha emergido en las redes sociales al observar ese clip grabado con un teléfono móvil, y colgado en Facebook, en el que se observa cómo hasta cuatro policías tratan de arrancar el bebé de un año de los brazos de su madre, que se niega a abandonar las dependencias de un centro de atención social de Brooklyn.

Mientras la mujer –afroamericana, por supuesto– grita “están haciendo daño a mi niño”, e incluso suplica un “os lo pido por favor”, y otras de las personas allí reunidas, entre ellas varios críos más, alzan la voz ante la crueldad de los uniformados –“¡por Dios, ¿qué le estáis haciendo?”–, uno de las agentes desenfunda su pistola eléctrica y amenaza con meterle una descarga a quien no retroceda o se atreva a desafiarles.

Después de la intervención de altos cargos municipales, y a la vista del escándalo, el departamento de la policía neoyorquina ha abierto una investigación. Este incidente no deja de ser el último capítulo que despierta indignación por el uso abusivo de la fuerza de la policía contra ciudadanos desarmados. Resulta todavía más asombroso porque el NYPD sometió a un entrenamiento especial a sus integrantes para rebajar la tensión en este tipo de encuentros.

Esta preparación se introdujo tras la muerte de Eric Garner, que falleció en el 2014 en plena calle al ser abordado por un agente que lo redujo aplicándole una llave tipo judo que está prohibida. El “no puedo respirar” que se oye decir a Garner antes de expirar se convirtió en una de las consignas del movimiento Black Lives Matter.

Según la versión de los testigos, en especial de Nyashia Ferguson, que fue quien el pasado viernes grabó la escena con su móvil, Jazmine Headley, de 23 años, acudió con su bebé a un centro del barrio de Boerum Hill para recibir los tickets de comida. Llevaba esperando al menos dos horas.

Es lo que tiene la miseria, que también requiere de grandes dosis de paciencia.

Como todas las sillas estaban ocupadas, optó por sentarse en el suelo. Una guardia de seguridad (de una empresa privada que tiene la concesión) le ordenó que se levantara, que no podía esta ahí y que entorpecía el paso.

La madre, de 23 años, fue a un centro de Brooklyn a por ayuda para comida y acabó en la cárcel

Hubo discusión. Se acercaron más guardias, que “se rieron de Headley”, confesaron algunos de los presentes. Al poco rato llegó el despliegue policial. Ferguson aseguró a los medios que la policía no ayudo e hizo que las cosas aún empeoraran. “El niño lloraba sin parar”, afirmó.

“Esto es inaceptable, aterrador y descorazonador, tuiteó Corey Johnson, el speaker o líder del consejo municipal. “Me gustaría entender lo que ocurrió y cómo justifican los agentes todo esto”, recalcó.

La justificación oficial es que los uniformados respondieron a una llamada, que le pidieron reiteradamente a Headley que se fuera y, como ella rechazó esa orden, la detuvieron y la pusieron bajo custodia. Le imputaron resistencia al arresto, actuar de manera perjudicial para su hijo, obstruir la administración del gobierno y allanamiento. La enviaron a la cárcel de Rykers Island, en tanto que a su hijo lo dejaron bajo custodia de un familiar.

Letitia James, defensora de los ciudadanos de la Gran Manzana (este noviembre ganó las elecciones para ocupar el puesto a escala estatal), emitió un comunicado en el que solicitó que a los agentes implicados se les destine a tareas de oficina a la espera del resultado de la investigación. “Ninguna madre quiere experimentar el trauma y la humillación que todos hemos visto en ese vídeo”. Y añadió una verdad que muchos olvidan: “Ser pobre no es un crimen”.

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