OPINION

Abrir el grifo a las balas

Un episodio personal con la Policía grafica la tensión que siempre rodea a un procedimiento y la enorme mochila que carga aquel que tiene mayor libertad para gatillar, sin marcha atrás.
miércoles, 05 de diciembre de 2018 · 11:00

Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan


En periodismo, rara vez cabe ser autorreferencial. Pero en esta ocasión, vale recordar un episodio que ilustra el riesgo de ese reglamento que promovió la ministra Patricia Bullrich para facilitar la decisión policial de disparar a solo criterio del uniformado en el fragor del momento.

El episodio ocurrió hace varios años atrás, en una cobertura en Jáchal. Luego del estallido social contra el intendente Abdón Táñez, hubo otra refriega por la remoción del interventor Franklin Sánchez y su reemplazo por Andrés Aguilar, durante la gobernación de Wbaldino Acosta.

Militantes de Sánchez habían ocupado el edificio para resistir su desplazamiento. Mientras en los alrededores de la plaza se agrupaban los manifestantes con cacerolas. y sí, alguna piedra también. Hasta que intervino la Guardia de Infantería. Literalmente desalojó el palacio municipal y barrió la plaza.

En esa operación estaba este joven periodista con su grabador de cassette, un anotador anillado y un bolígrafo. Sin poder anticipar lo que ocurriría, una escuadra de uniformados se le vino encima, le ordenó echarse cuerpo a tierra sobre la plaza, sin escuchar ningún argumento. La orden seca solo se repitió una vez. Al suelo. Boca abajo. Y desde allí, a la altura de las botas, recién mostrar el DNI, que por suerte estaba en el bolsillo del jean.

Tiempo después, la experiencia enseñó a este periodista que los operativos policiales son así. Te pueden gustar más o menos. Pueden estar abiertos a opinión. Merecer críticas. Y cosechar defensas. Pero son así.

Las fuerzas de seguridad están para cumplir con la función del Estado de garantizar precisamente la seguridad a la ciudadanía. Se supone, desde una mirada despojada ideológicamente, que no debería haber bandos. En la vida real las cosas suelen ser un poco más complejas que como las define la ministra Bullrich, entre "el bien" y "el mal". Hay toda una gama de matices que llevan a que aún hoy sigan discutiéndose actuaciones policiales en tribunales. No es sencillo.

Por eso resulta cuanto menos peligroso abrir el grifo a las balas. Cada vez que hay una muerte, ese saldo es irreversible. Irreparable. No lo arregla ni siquiera un fallo judicial ejemplar.

Habilitar a la Policía Federal en este caso, a disparar mucho más fácilmente, le carga una mochila extra a los uniformados. Habrá situaciones en las que estará clarísimo su accionar y no habrá lugar a dudas. El problema será todos aquellos otros casos en los que la divisoria de aguas sea más borrosa. Entonces el criterio de la prudencia y particularmente el de anteponer la vida humana a cualquier otro valor, parece lo más sensato.

Claro, para ello habría que interpretar que todas las vidas humanas valen exactamente igual. Las de los policías, por supuesto. También las de aquellos que cometieron un delito. Y cabe una sanción, una condena, es competencia privativa de la Justicia su aplicación. No queda mucho por inventar.


JAQUE MATE


 

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