OPINION

El límite del sinceramiento es la verdad

Información elaborada por la agencia Bloomberg revela que el argentino promedio tiene que destinar casi el 3,5% de sus ingresos diarios para pagar 1 litro de nafta, mientras que en EEUU esa relación no llega al 0,5%. Sin embargo, esta variable no aparece en la ecuación que aplica cada vez con mayor frecuencia Energía de Nación.
miércoles, 11 de julio de 2018 · 13:48

Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan

Resulta cuanto menos curioso que sea justamente el Estado Nacional, con participación accionaria mayoritaria en YPF, quien haga punta en los aumentos de los combustibles. Hace punta y facilita la tarea para las otras petroleras que operan dentro del país ciertamente con una mucho menor red de estaciones de servicio. La que mueve la aguja es la sociedad anónima de capitales nacionales. El resto, acompaña.

Por eso decimos que resulta cuanto menos curioso que sea justamente el Estado Nacional el que motorice los aumentos, aún cuando el argumento es la libre flotación de los precios en consonancia con los valores internacionales del barril de petróleo y la relación cambiaria entre el peso argentino y el dólar estadounidense, además de los biocombustibles. Alguno siempre se estará moviendo. En consecuencia, nuestros bolsillos pagarán la diferencia.

Igualmente resulta curioso que sea el Estado Nacional el que motorice los aumentos de combustibles, si tiene correctamente medido el impacto inflacionario que conlleva en toda la cadena de formación de precios, particularmente los que componen la canasta básica de alimentos. Sobre la hora de su partida, el ex ministro Juan José Aranguren tuvo que ponerle un freno a esta política de "sinceramiento" porque la evolución de precios minoristas se disparó hasta las nubes. Luego llegó su reemplazante, Javier Iguacel, con la misión de levantar la compuerta. El resultado lo hemos visto en los últimos 15 días.

Resulta también curioso que cuando se habla del sinceramiento de precios de combustibles, en realidad se está omitiendo información vital, que permite analizar la situación de manera integral.

Lo podemos ver en los números que presentó en las últimas horas la agencia Bloomberg y que reprodujo el sitio web iProfesional.

En este primer cuadro podemos apreciar el porcentaje del sueldo diario que requiere un trabajador promedio para pagar 1 litro de nafta.

En Argentina es del 3.48%. En Chile 2.77%. En 
Brasil un poco más, el 4.62%. Muchísimo menos en EEUU, el 0.46%. O en Canadá, 0.89%. O en España, el 1.75%. O en Italia, el 1.96%. Pobre Nigeria, allá resulta mucho peor: tienen que destinar el 8.71% de su salario a cada litro de nafta.

¿Cómo se mide el precio de los combustibles apartado del poder de compra de los consumidores promedio de un país? Bloomberg lo considera un dato relevante, cuanto no imprescindible para el análisis. Seguir subiendo los precios en Argentina significaría agravar todavía más esa relación. E impactar en otra variable: cada vez se consume menos.

En el segundo cuadro vemos el volumen de combustible consumido en un año por un automovilista promedio.

En Argentina, 171 litros anuales. Pero en EEUU, 1.624 litros. Y en Canadá, 1.217 litros.

La relación entre el aumento del combustible y la menor venta, impacta también en la ecuación de rentabilidad de las estaciones de servicio, que ganan por volumen, debido a que el margen de utilidad por litro resulta ínfimo.

Lo vemos en el tercer cuadro. Según datos de la Cámara de Expendedores de Combustibles, para pagar el salario de un playero promedio, en mayo de 2005 alcanzaba con vender 255 litros de nafta súper. Pero en mayo de 2018, para abonar la misma remuneración, tuvieron que vender 955 litros.

Claramente Argentina debía estimular las inversiones en el sector de los hidrocarburos para aliviar la salida de dólares por la importación de combustibles líquidos y gas. YPF debió servir como herramienta para hacer punta en ese campo. No tenemos elementos suficientes para juzgar si la petrolera de capitales argentinos estuvo a la altura de las circunstancias.

Pero queda una sensación bastante parecida a la certeza, acerca de que cada vez que nos hablaron de los combustibles, con el rótulo del "sinceramiento", no nos estaban diciendo -ni nos dicen ún- la información completa.

En definitiva, el límite del sinceramiento es la verdad.


JAQUE MATE
 

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