OPINION

Orrego y el postmacrismo

El intendente santaluceño se encamina a debutar en el Congreso Nacional, convertido en nuevo referente de la oposición local. ¿Cuánto durará su vínculo con Cambiemos?
martes, 22 de octubre de 2019 · 12:14

Según Antonio De Tommaso, las elecciones del próximo domingo podrían ser una fotocopia de lo ocurrido en las primarias del 11 de agosto, al menos en San Juan. De esta manera, la fórmula Fernández-Fernández ganaría de manera aplastante en 18 de los 19 departamentos, perdiendo nuevamente en Capital frente a la dupla Macri-Pichetto. Las bancas de diputados nacionales se repartirían dos para José Luis Gioja y Graciela Caselles, del Frente de Todos, y la restante para Marcelo Orrego, del Frente Juntos por el Cambio.

Si el escrutinio resultara como pronostica De Tommaso, el 2019 sería clave para consumar el desplazamiento de la conducción opositora en la provincia. El consultor consideró que los 30 puntos obtenidos por Orrego en las primarias presidenciales, atado a compartir boleta con Mauricio Macri, demostraron que ya tiene caudal electoral propio. No necesita ir colgado de los pantalones o las polleras de nadie. Ni siquiera de su mentor político, el senador Roberto Basualdo.

El intendente de Santa Lucía está atravesando un intenso año electoral, en el que le tocó encabezar la lista como candidato a gobernador para medirse con Sergio Uñac en su momento cúspide de popularidad. Logró romper el cascarón de su municipio y provincializar su imagen. Lo hizo escapando de su vínculo inocultable con la gestión de Cambiemos. Quedó segundo y lejos, pero consiguió polarizar la contienda y minimizar a los terceros. Abrió la Legislatura a nuevos diputados de su entorno, que a partir del 10 de diciembre representarán al orreguismo.

Luego se lanzó como candidato a diputado nacional permitiéndose no quedar relegado un segundo plano. Frente al temor por el arrastre negativo de Macri y la posibilidad de jugar con boleta corta, optó por correr el primer riesgo. El senador Miguel Pichetto le dio la excusa perfecta para alegar que apareció una puerta de reingreso a Cambiemos, con origen peronista y muy alejada del kirchnerismo. 

En las PASO nacionales se desgranó algunos puntos el voto de Orrego con respecto al caudal que obtuvo en las provinciales del 2 de junio. Pero el joven dirigente de Producción y Trabajo demostró que tiene resto para amortiguar incluso la bronca de las personas que cortaron a Macri-Pichetto, hicieron un bollito con el papel y lo dejaron tirado en algún rincón del cuarto oscuro. El santaluceño sacó más votos que su propia fórmula presidencial.

Se lo escuchó esbozar el discurso acerca de no volver al pasado y la corrupción K, para estar a tono con el mensaje de campaña de Juntos por el Cambio. Igual que su compañera de lista, Susana Laciar, que ayer en Banda Ancha redujo el comicio a optar por "una Argentina que trabaja o una donde la corrupción no se castiga". Frente a la repregunta, la diputada provincial terminó reconociendo que la gente no tiene vocación de ser gobernada por ladrones, si ese fuera el caso, sino que el hambre no perdona. Y hoy Macri está pagando el costo del empobrecimiento de vastos sectores de trabajadores y sectores medios.

Frente a esta realidad, Laciar sostuvo que siempre criticaron la "falta de sensibilidad social" del modelo de Cambiemos y que en caso de asumir, tanto ella como Orrego, están dispuestos a marcar las diferencias con autonomía. Y pasó factura nuevamente contra la obediencia debida de las mayorías automáticas en el Congreso Nacional. Entre líneas, posiblemente sin tomar conciencia de ello, la legisladora anticipó el manejo del santaluceño después del 10 de diciembre.

Orrego no se unirá a un bloque macrista, sea cual fuere el nombre que lleve ese espacio luego del 10 de diciembre. Seguramente conformará un bloque unipersonal con el sello Producción y Trabajo. Y seguramente se convertirá en uno de esos votos disponibles y apreciados en las definiciones ajustadas, dispuesto siempre a escuchar y a dialogar. Nada diferente de lo que hizo durante sus ocho años de gestión municipal. Tiene el teléfono de todos. Y atiende todos los llamados también.


JAQUE MATE