OPINION

El talento para digerir un sapo

Mientras el gobernador redefinió algunas reglas internas, transformando el Frente para la Victoria en el Frente Todos, la oposición se dispersó y el voto negativo se pulverizó.
martes, 14 de mayo de 2019 · 11:00

Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan

Mientras el candidato opositor más votado el pasado 31 de marzo en San Juan, Marcelo Orrego, opta por no confrontar abiertamente con la política de Sergio Uñac, quien quedó en un alejado tercer escalón, Martín Turcumán, no ahorra en críticas concretas hacia algunas medidas que considera fueron equivocadas.

Su compañero de fórmula, el abogado socialista Conrado Suárez Jofré, cuestionó con severidad el gobierno uñaquista al que tildó de "hegemónico". Y, acto seguido, reconoció que fue una gran equivocación de parte de la oposición no haber sido capaces de unirse en torno de algunas coincidencias básicas, aunque haya diferencias en cuestiones estructurales como el aborto.

Los números clarifican el escenario en que las terceras opciones quedaron pulverizadas. Turcumán apenas superó el 4%, Nancy Avelín quedó cuarta con un 2% y quinto quedó Gustavo Fernández, de Dignidad Ciudadana, con menos del 2%. Cerraron el ranking Nueva Dirigencia y Nueva Izquierda.

Conrado Suárez reconoció que el voto negativo, es decir el elector disconforme con algún aspecto del gobierno de Uñac, terminó volcándose de manera utilitaria hacia la primera fuerza de oposición. Así se potenció Orrego, más allá de que la diferencia entre el primero y el segundo fue superior a los 20 puntos.

Lo que no dijo el candidato a vice de Turcumán, es que hay un temor cada vez que viene una virtual segunda vuelta, como funcionará la elección general del próximo 2 de junio, distante apenas a 19 días contados desde este martes. Ese temor es que el voto útil siga concentrándose en la figura opositora que tiene mayores chances de disputar el poder, restando los magros porcentajes del pelotón que cierra la tabla.

Uñac también supo entender que la división le tiraba un ancla a sus aspiraciones reeleccionistas. No basta con ganar, sino que el ojo está puesto en el modo, en el porcentaje que marque finalmente el escrutinio final. Y si bien sumar partidos y partiditos, movimientos y agrupaciones minúsculas, no significa acarrear votos, al menos significa que habrá más voluntades de este lado que del otro.

El gobernador entendió que, más allá de los resultados de la gestión y su imagen personal, que sigue siendo altísima en los sondeos de opinión, la construcción electoral requiere de amplitud y disimulo para aquellas cuestiones que en otro contexto serían motivo de división.

En la oposición, con un candidato importante como Orrego, faltó muñeca para cohesionar. Así partió con ruidoso portazo la Cruzada Renovadora y luego siguió camino, sobre la hora, Dignidad Ciudadana. Los dos partidos tuvieron charlas hasta último momento con el armado de Turcumán, pero esas diferencias excluyentes terminaron desperdigando las boletas dentro del cuarto oscuro.

No lo dirán en público, pero Dignidad Ciudadana rechazó compartir frente con el Partido Socialista por la posición irreconciliable sobre el aborto que tienen ambas fuerzas políticas. Como si dentro del Frente Todos hubiera opinión unánime acerca de este debate todavía no cerrado a nivel nacional. 

La lectura vale también para las cocinas electorales que trabajan agitadamente en pleno tiempo de descuento para inscribir candidaturas presidenciales. La clave parece estar, más que nunca, en las construcciones de unidad. Y en el talento para digerir un sapo de vez en cuando.


JAQUE MATE