OPINION

La anécdota de Stanley y el mecanismo de negación

Un episodio ocurrido en diciembre de 2017 grafica la mirada social de Nación. Dos años después hay emergencia alimentaria.
lunes, 16 de septiembre de 2019 · 11:45

El 13 de diciembre de 2017, Armando Sánchez estaba recién asumido como ministro de Desarrollo Humano. Su antecesor, Walberto Allende, había partido al Congreso Nacional, como diputado electo ese mismo año. Ese día estaba acordada una reunión de funcionarios provinciales con la titular de Desarrollo Social, Carolina Stanley, para abordar el drama del hambre en las provincias. Cabe reiterar la fecha: fue hace casi dos años.

Stanley asistió gentilmente al encuentro. La ministra macrista hizo gala de su buena educación y modales refinados, que contrastaban con el trato adusto de su predecesora, Alicia Kirchner. La patagónica, según recordó un intendente en estricto off the record, resultaba menos cordial en el contacto interpersonal. Sin embargo, la reunión con Stanley se redujo a escasos 10 minutos.

Fue uno de los poquísimos encuentros cara a cara con la ministra de Desarrollo Social, que directamente no acudió a los llamados de las provincias. Sus funcionarios de segundas y terceras líneas agravaron la falta de diálogo después del 11 de agosto pasado. Al ministro Sánchez una secretaria privada le contestó que nadie lo podría atender si no tenía una audiencia previamente concertada. Esto ocurrió la semana pasada.

Más allá de las anécdotas, que son significativas en el contexto de emergencia alimentaria, hay datos duros que grafican la severidad del cuadro situacional. "Se nos encendió la alarma después del 11 de agosto", dijo Sánchez el viernes aquí en Banda Ancha.

Tanto los intendentes oficialistas como de la oposición, las directoras de escuelas, todos se abalanzaron sobre el Ministerio de Desarrollo Humano con un mismo pedido: más fondos para merenderos o comedores. Las partidas, para todos, habían quedado aplastadas por la brutal corrida cambiaria y la inflación galopante subsiguiente.

De 150 números que daban por día para entregar bolsones alimentarios en Desarrollo Humano, pasaron a dar 500. Fue el correlato inmediato de la desesperación. Familias acostumbradas a vivir de su propio esfuerzo, de su trabajo y salario, tuvieron que pedir auxilio al Estado. Para todos los que no vivimos esa necesidad todavía, resulta difícil imaginarnos pidiendo alimentos. No por ello se justifica la negación.

Negación como la que hicieron coordinadamente algunos funcionarios nacionales, como la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y el compañero de fórmula del presidente Mauricio Macri, Miguel Pichetto. El senador consideró el fin de semana que "decir que la gente no come en Argentina, es una exageración". La falta de empatía asusta. Y solo se explica cuando viene de quien siempre tuvo la panza llena.

Se llama Plan Nacional de Seguridad Alimentaria. Sin embargo, los fondos fueron congelados al comienzo de la gestión de Cambiemos. Esto fue a punto tal de que hoy las provincias financian el 80% de los bolsones. Están al límite de sus presupuestos. Por eso este año no se actualizaron los escasos 800 pesos mensuales de la tarjeta social.

De esos 800 pesos, Nación únicamente está aportando 130. Es el mismo número que quedó congelado allá a comienzos de 2016, sin importar la inflación brutal y la demanda creciente de ayuda de parte de familias completas.

De todas maneras, Nación incrementó la cantidad de planes sociales y de fondos también. Entonces, cabe preguntarse a dónde fueron esos recursos. El ministro Sánchez deslizó una pista que podría explicarlo parcialmente. Las provincias están reclamando no solamente una actualización de partidas alimentarias, sino también que Nación transparente los planes sociales que está bajando a través de organizaciones paralelas al Ministerio de Desarrollo Humano. Hoy puede haber personas que estén recibiendo ayudas por duplicado, porque no hay un padrón unificado.

La emergencia alimentaria se convertirá en ley en el Senado el próximo miércoles. Será apenas una medida excepcional para pasar el momento. Mientras tanto, pasarán los funcionarios y habrá rotación de partidos políticos. La realidad es inocultable. Las medidas de fondo todavía seguirán pendientes.


JAQUE MATE