OPINION

Preguntas y pases de factura en Capital

Es el gran interrogante del peronismo. Ganó holgadamente la elección municipal pero perdió la primaria presidencial. Un lunar incómodo.
martes, 17 de septiembre de 2019 · 12:11

Es visible el mayor involucramiento del gobernador Sergio Uñac en la campaña presidencial de cara al 27 de octubre. El pocitano logró defender el territorio en el primer semestre, despegando las elecciones provinciales de las nacionales, ante el tembladeral político que reinaba en ambos lados de la grieta. Aisló a San Juan y renovó las credenciales por amplísimo margen. Luego vinieron la unidad del peronismo y el impensado 11 de agosto cuando la ola Fernández-Fernández arrasó en bastiones del macrismo como Buenos Aires y Mendoza.

En medio de la euforia por los 15 puntos de diferencia que obtuvo Alberto Fernández sobre  Mauricio Macri en el promedio nacional, hubo una cuota de racionalidad interna en el PJ. Se dijeron a sí mismos que nadie ganó nada, que hay que llegar al 27 de octubre y que, más allá de lo que digan las encuestas, los votos se cuentan uno por uno al cierre del comicio. 

En este plan de defender el terreno ganado, Uñac redobló su participación en la campaña, incorporando su rostro en la cartelería pública junto al del candidato presidencial. El gobernador no es candidato, está claro. Pero igual está poniendo el cuerpo aún con el riesgo de sufrir algún arañazo, propio de toda contienda.

Por otra parte, la actuación de Uñac está excediendo los límites sanjuaninos. Salió en respaldo a la mendocina Anabel Fernández Sagasti y asistió a la cumbre de mandatarios con Alberto el pasado 11 de septiembre en Tucumán, por citar dos ejemplos recientes. Sin embargo, la primera responsabilidad del pocitano está en su patria chica, donde hay particularidades para observar.

El 11 de agosto el Frente de Todos consiguió una cómoda victoria en San Juan, con más del 54% para Fernández y la lista de diputados nacionales encabezada por José Luis Gioja. El Frente Juntos por el Cambio quedó lejos, con el 26% para Macri y sus referentes locales, Marcelo Orrego y el radical Eduardo Castro. 

Los 28 puntos de diferencia podrían inducir a error. Cualquier incauto se vería en la tentación de interpretar que es caso cerrado y que el 27 de octubre se presenta apenas como un trámite. Pero se equivocaría seriamente.

El macrismo solo logró ganar en cuatro capitales en todo el país en las primarias. Una de ellas fue la Ciudad de San Juan. Fue alrededor del 47% para Macri-Pichetto contra el 34% para Fernández-Fernández. Trece puntos de diferencia para Juntos por el Cambio, en un municipio gobernado por un intendente justicialista, Franco Aranda, que tiene un sucesor del mismo partido, Emilio Baistrocchi, electo hace apenas tres meses en las elecciones generales provinciales.

Si el PJ y aliados lograron derrotar al macrismo en sus principales distritos, Santa Lucía y Rivadavia, el resultado capitalino resulta doblemente incómodo. No tienen mucha explicación todavía, pero sí es motivo de acalorados debates internos y algún pase de factura. "Mi primera expectativa es mejorar el resultado", reconoció ayer en Banda Ancha el presidente del Concejo Deliberante, Juan Pablo Dara, miembro de la Junta Departamental Concepción.

Según Dara, Fernández podría colaborar si presentara su plan de gobierno y su gabinete de ministros. El edil interpreta que estos son los gestos que valora el votante capitalino. Pero es solo una hipótesis. Otra podría ser que hay cierta resistencia endémica a Cristina y su sola presencia en la fórmula haya generado anticuerpos en el elector más urbano. Sin embargo, esta lectura se desvanece en la comparación con Rivadavia y Santa Lucía, donde los vecinos prefirieron intendentes macristas pero luego no dudaron en virar 180 grados al tomar la decisión presidencial.

El telón de fondo de esta discusión tiene también otro iterrogante. ¿Tienen margen las estructuras partidarias para torcer la voluntad de la gente? Parece que cada vez menos.


JAQUE MATE