OPINION

La teoría del infierno

El líder del sindicato de los trabajadores de estaciones de servicio lanzó una profecía en Canal 13 que puede generar miedo, posiblemente por los antecedentes argentinos.
viernes, 27 de septiembre de 2019 · 18:31

Son días de preocupación al menos para un sector de argentinos y argentinas, que ven el deterioro de sus salarios o la pérdida de sus fuentes laborales, en contraste con una inflación galopante a pesar de las medidas de alivio anunciadas por el presidente Mauricio Macri, tras el revés electoral que sufrió el Frente Juntos por el Cambio en las primarias del 11 de agosto.

Este viernes comienza la cuenta regresiva final. Exactamente en un mes tendremos que ir a las urnas para definir, muy posiblemente en primera vuelta, al futuro presidente de la Nación. Sin embargo, hay una hipótesis fundada que empieza a cobrar cierta visibilidad, con tono profético apocalíptico para el día después del 27 de octubre.

Fue el secretario general del sindicato de los trabajadores de estaciones de servicio (SUOES), Víctor Menéndez, quien habló del infierno. Primero, atribuyó a la presión de las petroleras el incumplimiento macrista del congelamiento de precios de combustibles, que era por 90 días pero se cayó apenas pasando los 30.

Segundo, habló de otro incremento del 6% en naftas y gasoil para octubre, después del 4% aplicado en septiembre. Esta cadena de ajustes para arriba no se detendría en lo que resta del año, cuando hablan de un desfasaje de valores del orden del 25% por la brutal devaluación post primarias.

Sin embargo, los temores sindicales son más graves que un retoque en los surtidores de las estaciones de servicio. El miedo radica en la memoria emotiva del 12 de agosto, el día después de las PASO presidenciales. 

Ese lunes, ante el resultado adverso, el gobierno nacional liberó el dólar mientras el Jefe de Estado protestaba en conferencia de prensa contra la voluntad popular. El impacto fue atroz para los millones de argentinos y argentinas que no tienen un resto, como para atesorar en moneda estadounidense.

La profecía del sindicalista ronda la hipótesis de una nueva liberación de precios ante la consumación de la victoria de Alberto Fernández. Una suerte de revancha como la ocurrida luego de las primarias. Puede sonar excesiva esa conjetura, pero el antecedente no se puede ocultar.

Visto desde el macrismo, la debacle económica posterior a las PASO fue el resultado del voto equivocado de la ciudadanía, que le retiró el respaldo al plan oficial acunado por el Fondo Monetario Internacional y buena parte de las potencias del primer mundo, como Estados Unidos a través del pintoresco Donald Trump. Se puede resumir en una de las máximas presidenciales: veníamos bien, pero pasaron cosas.

Bajo esa óptica, la sola amenaza de un cambio de rumbo fue el detonante de la corrida cambiaria. Parece simplista la lectura, cuando hasta algunos economistas que integraron el gobierno de Cambiemos, como Federico Sturzenegger y Carlos Melconián, admitieron errores groseros en la política monetaria y fiscal. Sin desconocer, por supuesto, la pesada herencia, pero aceptando las equivocaciones propias.

Entre uno y otro extremo, entre la interpretación de que el modelo macrista se detonó a sí mismo por el propio peso de sus decisiones, y la culpa del fantasma K que aterró a los mercados, quedaron 40 millones de personas como rehenes. Es lícito que permanezca cierto resquemor, por puro instinto de supervivencia nomás.

La teoría del infierno es tan solo eso, una teoría. Un ensayo apocalíptico que no debiera ocurrir.


JAQUE MATE