OPINIÓN

Prepararse para lo peor, esperando que no suceda otra vez

La ministra de Hacienda, Marisa López, dejó una serie de definiciones claves para la negociación salarial de febrero. El factor Covid 19 condiciona.
miércoles, 23 de diciembre de 2020 · 10:46

Entre todos los aprendizajes que dejó el 2020 que termina, está el manejo de la incertidumbre. Es sencillamente admitir que no se puede predecir lo que vendrá. O peor aún, reconocer que no se puede planificar demasiado lejos en el tiempo, porque todo programa dependerá de una realidad inmanejable. Hecha la aclaración, si algo sabe el gobierno de Sergio Uñac es que apenas pase enero tendrá que afrontar el capítulo salarial con todos los estatales. Es un desafío de corto plazo y no tiene precedente. Por primera vez se negociará aumento de sueldos en pandemia.

La mesa salarial anterior se cerró entre febrero y marzo. Fue sin distanciamiento social, barbijo ni alcohol en gel. El Coronavirus era una noticia exótica, algo que estaba pasando en otro lugar del mundo. En esa instancia se acordó un incremento escalonado más el compromiso de retomar el diálogo en agosto para evaluar cómo se comportó la inflación y cuán rezagados pudieron quedar los ingresos. Pero todo se derrumbó.

El 20 de marzo el presidente Alberto Fernández decretó el aislamiento social preventivo y obligatorio en todo el país. La economía se detuvo. Todas las decisiones se subordinaron a lo sanitario. Los aumentos salariales acordados en la paritaria sanjuanina se suspendieron a partir de mayo y los sindicatos dieron su consentimiento. Todos los recursos se volcaron a la compra de respiradores, sumar camas en terapia intensiva y en hospitales de campaña, traer materiales para hacer los hisopados en San Juan. Todo lo planificado quedó a un costado. Y estuvo bien.

Con el paso del tiempo, hubo que aprender a convivir con la peste. Incluso con la tan temida circulación viral comunitaria, que llegó a San Juan con demora pero finalmente se instaló. En el acto del Día del Maestro, el gobernador Sergio Uñac anunció que a partir de los haberes de octubre descongelaría el aumento del 8 por ciento a los estatales, que había quedado suspendido por la emergencia. Fue un gesto para cerrar el año al menos cumpliendo el pacto del primer semestre. 

A eso se sumó un plus adicional para el personal de Salud que está dedicado a la contención de la pandemia. Y un bono navideño de 12.000 pesos para la totalidad de los estatales, pagadero en mitades en diciembre y en enero. Fue un respiro, muy alejado de la cláusula gatillo que tuvieron hasta 2019. Pero funcionó igualmente como un alivio.

Fundamentalmente, sirvió como válvula de contención para llegar a febrero, el mes de las paritarias. La mesa docente será, como siempre, la primera de todas. Con la pretensión oficial de volver a clases presenciales sea como fuere en marzo, los trabajadores de la educación marcarán la fecha tope para arribar a un acuerdo. Después vendrá en cascada el resto de las reparticiones que dependen de la administración pública.

En Banda Ancha la ministra de Hacienda, Marisa López, no escapó a la pregunta. La funcionaria no necesita que un periodista le recuerde el horizonte inmediato que debe afrontar. Lo tiene absolutamente presente y, a juzgar por su respuesta, ya hay un camino delineado para encarar las conversaciones.

'Yo creo que el punto de partida va a ser la evaluación de lo que sucedió', reconoció la ministra. La Contadora Pública Nacional pondrá sobre el tablero la columna del debe y la del haber. En lo adeudado, se hará cargo de que hubo un acuerdo trunco en 2020, porque nunca se reabrió la paritaria salarial para el segundo semestre. En lo logrado, pondrá en valor que se cumplió con los porcentajes pactados, a destiempo pero de manera íntegra. Se pudo cumplir con lo aguinaldos en una sola cuota. Y se concedió un plus extraordinario como compensación por las pérdidas.

No le tembló la voz a la ministra cuando admitió que 'en general los sueldos se han depreciado'. Es una verdad evidente. Pero en boca de la titular de la cartera de Hacienda sonó como un acto de sinceramiento. Los salarios quedaron atrasados. Sin embargo, no fue un daño exclusivo del ámbito público. Muy por el contrario.

López advirtió que 'en pandemia hemos perdido todos los sectores. No ha quedado nadie exento'. Por lo tanto, hubo un doble mensaje hacia los sindicatos. Por un lado, la aceptación de que hace falta una mejora importante. Por el otro, el contexto general dista mucho de ser normal. En este aspecto, la ministra habló también de evaluar 'las posibilidades del gobierno' llegada la hora. Está proyectada una recuperación económica moderada en 2021. Los pronósticos continúan siendo muy conservadores. Y el Covid 19 sigue dando que hablar en el resto del globo...

La provincia cerrará 2020 'casi sin déficit', en palabras de la ministra de Hacienda. Es doblemente meritorio, porque se logró sin tomar deuda y sin tocar el Fondo de Reserva Anticíclico. Si las proyecciones resultaran como prevé el presupuesto diseñado por el ministro Martín Guzmán, Argentina reactivará su economía. Esto impactará positivamente en la recaudación y en la coparticipación. Los días más sombríos habrán pasado.

Sin embargo, entre todos los aprendizajes que dejó el año que termina, está el manejo de la incertidumbre. No se puede predecir lo que vendrá. Apenas prepararse para lo peor, esperando que no suceda otra vez.


JAQUE MATE