OPINIÓN

Memorias de la cuarentena: Insomnio

Han pasado apenas tres días de aislamiento forzoso. Hubo un antecedente histórico de pandemia, pero hace 100 años. Para cualquiera es una experiencia inédita y su huella, imborrable.
lunes, 23 de marzo de 2020 · 12:55

Días atrás, cuando la cuarentena era solamente una cuestión voluntaria y para personas que habían regresado del exterior o quienes integran los grupos de riesgo, la infectóloga Beatriz Salanitro decía aquí en Canal 13 que las medidas excepcionales no ocurrían por primera vez en el mundo. Pero claro, había que retrotraerse a 1918 para encontrar un antecedente similar. Fue durante la Gripe Española. Aquella peste cobró la vida de unos 50 millones de personas en todo el planeta.

La doctora Salanitro reconoció también que esta pandemia, la del Coronavirus, nos encuentra con mejores herramientas de comunicación y también científicas para poder atacarla de otra manera. Sin embargo, el alto índice de contagios, que triplica el de la influenza común, ya demostró que puede desbordar incluso los aparatos sanitarios más poderosos del mundo. Le ocurrió a Italia. Y está a punto de suceder en Nueva York.

La referencia histórica a aquella Gripe Española de hace un siglo, sirvió además para poner en contexto otra realidad, de instancia mucho más personal para cualquiera de nosotros. Nadie a lo largo de su vida ha atravesado por una situación parecida o que se le pueda parangonar. Aquella información curiosa sobre un virus raro que despertó en la ciudad china de Whuan y que empezó a saltar fronteras a bordo de los aviones y de los barcos, cual película apocalíptica, terminó golpeando las puertas de los hogares en esta recóndita provincia del oeste de Argentina.

Posiblemente esa cualidad que tanto tiempo fue entendida como una desventaja geoestratégica, ese aislamiento, que San Juan no queda de paso a ninguna parte y que su condición de provincia terminal la pone siempre en la punta de los rieles, haya sido una carta crucial. Arranca este lunes como una de las únicas seis jurisdicciones de Argentina que aún no tienen un solo caso de Coronavirus confirmado. Y los pacientes bajo estudio son apenas un puñado. Tan solo cuatro, pendientes de los resultados del Instituto Malbrán.

Pero San Juan es parte de Argentina y el país está inserto en el concierto de las naciones. Las medidas de restricción que muchos han aplaudido por haberse anticipado a la tragedia y otros tantos todavía siguen cuestionando por la afectación de las libertades individuales, o el perjuicio económico irremediable que conllevan, alteraron de un día para otro el ritmo habitual.

Hubo que acostumbrarse a no ver a los seres queridos. A las llamadas telefónicas prolongadas. A los grupos de Whatsapp incesantes por donde circula la información de servicio, o los juegos diseñados para mitigar el encierro. Hubo que habituarse al silencio en el vecindario, a punto tal de extrañar esos altoparlantes del vecino desubicado, que evidentemente perdió el ánimo de festejo que lo atacaba cada fin de semana. Hubo que aceptar que circular por las calles sea motivo de control policial. Y notar la mirada desconfiada del otro, porque cualquiera puede ser un contagiado asintomático que anda regando el Covid-19.

Han pasado apenas tres días y está comenzando el cuarto, de esta cuarentena que nadie esperaba. Quedarán todavía ocho días por delante, en el más optimista de los escenarios, si la curva de transmisión del virus se logra achatar en comparación con las expectativas oficiales. Resta todavía un periodo relativamente prolongado de silencio incómodo, ese mutismo que aturde porque permite escuchar los propios miedos. Ese que impide conciliar el sueño y transforma los minutos en horas.


JAQUE MATE

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