OPINIÓN

Lousteau contra Uñac

Juntos por el Cambio activa una catarata de visitas nacionales. El gobierno provincial toma distancia de Buenos Aires y pone un alambrado virtual.
martes, 2 de noviembre de 2021 · 11:00

Puede gustarle más o menos a Martín Lousteau, pero en San Juan el primer rival que tendrá que enfrentar su espacio, Juntos por el Cambio, es Sergio Uñac. El discurso del economista porteño este lunes fue en línea con el mensaje que vienen sosteniendo los candidatos de Marcelo Orrego, acerca de que está en juego el futuro del país en esta elección legislativa de mitad de mandato. Sin embargo, si algo distinguió este segundo tramo de campaña del primero, fue la agresiva presencia del gobernador en cada uno de los departamentos y la prácticamente nula participación de funcionarios procedentes de la Casa Rosada.

Es verdad que, como dijo Lousteau, está en discusión la composición de ambas cámaras del Congreso. Ese es el principal desvelo de las cúpulas nacionales, de uno y de otro lado: sumar bancas para incrementar poder de fuego en el parlamento. Esa verdad se cruza con otra, no menos cierta, de larga raigambre en San Juan: en esta provincia siempre fue crucial la relación con Nación. Para cada gobernador siempre fue un atributo importante exhibir que tiene llegada a Buenos Aires.

Por lo tanto, para Uñac esta cita electoral no solo importa por las dos bancas peronistas que pone en juego, sino fundamentalmente por lo que eso acarrea. Su predicamento seguirá más o menos intacto en la medida en que logre la validación de los sanjuaninos. Si cayera segundo, detrás de Juntos por el Cambio, el gobernador habrá perdido mucho más que un escaño en el Congreso Nacional. Habrá sufrido una herida difícil de sanar.

Una derrota en un comicio de mitad de mandato idéntico a este motivó la renuncia del gobernador Leopoldo Bravo en noviembre de 1985. El caudillo bloquista pegó el portazo y le dejó el cargo a su vicegobernador, Jorge Ruiz Aguilar, entendiendo que la caída significaba que el pueblo le había dado la espalda. Nunca más se repitió una reacción semejante. Pero el episodio vale como ícono del enorme peso que tienen estas elecciones para una gestión provincial.

'Estoy convencido, no veo ningún elemento para que el Frente de Todos no gane', dijo el dirigente peronista Mauricio Ibarra este lunes en Banda Ancha. No desconoció que Juntos por el Cambio también crecerá en votos entre la PASO y la general. Pero estimó que el oficialismo podrá compensar y sostener la primera posición. Aunque el margen sea estrecho, igualmente alcanzará para exhibir una victoria.

A la visita de Lousteau este lunes se sumará el presidente del radicalismo a nivel nacional, Alfredo Cornejo, este martes. Y el viernes posiblemente vuelva la presidenta del PRO, Patricia Bullrich. Mientras tanto, Uñac no espera absolutamente a nadie que tenga acento porteño. Llegó este lunes el sindicalista docente Hugo Yasky, pero su agenda pasó prácticamente inadvertida por el bajo perfil que le imprimieron. Para el pragmatismo peronista, es tiempo de apostar todo a lo provincial.

Mientras Lousteau protestaba contra Alberto y Cristina Fernández en Santa Lucía, en Desamparados Uñac presentaba una escuela de capacitación para perforistas. Nada más alejado de las luces de Buenos Aires que un oficio para mineros y para regantes vitivinícolas en zona montañosa. En esa ceremonia en la Sala Cerdera, todos los oradores hablaron del modelo San Juan. Y lo reiteró el gobernador luego en una improvisada rueda de prensa.

'Tenemos un modelo mirado por otras jurisdicciones provinciales', dijo Uñac, poniéndole un alambrado olímpico a San Juan, con la expectativa de que la voluntad popular se exprese mirando más hacia adentro que hacia afuera. La última semana antes de las elecciones habrá actos de cierre de campaña: en Caucete el lunes, en Chimbas el martes, en Rawson el miércoles y en Albardón el jueves, justo antes de la veda. Mientras tanto, cada militante está mandado a recorrer casa por casa, retomando el contacto cara a cara perdido por la pandemia.

Frente a esta estrategia, Juntos por el Cambio no se relajó en absoluto. Por el contrario. La mayor apuesta de Orrego desde el inicio de esta contienda fue montarse sobre la ola amarilla y la disconformidad por las promesas no cumplidas por la gestión albertista. Con esa estrategia le bastó a la primera fuerza de oposición para conservar los votos de 2019 y quedar a tan solo 5 puntos del oficialismo, cerca como nunca antes en las últimas dos décadas.

'Si mejoramos un poco la eleccion de las PASO vamos a tener la primera minoría en Diputados', dijo Lousteau con acento y perspectiva porteña. Intentó ponerle un toque local cuando recordó que la semana pasada el proyecto de Ley de Emergencia Hídrica que pretendió tratar sobre tablas Orrego se frustró porque el oficialismo le bajó el pulgar.

Habrá que entender entonces que, según Lousteau, si hubiera mayoría de Cambiemos o Juntos por el Cambio, la ley hídrica se hubiera aprobado en el acto. Inverificable. Pero el asunto le sirvió también al economista porteño para hacer otra bajada local. Dijo que en el Senado no se trata otra cosa que no venga de parte de Cristina y que los senadores sanjuaninos Rubén Uñac y Cristina López siempre actúan a pedir de boca de la vicepresidenta.

'Esta es una elección nacional', sentenció Lousteau rivalizando con Uñac directamente, tratando de saltar el alambrado olímpico y anotando a San Juan por primera vez entre las provincias que el macrismo considera accesibles. Después de los guarismos del 12 de septiembre, la hegemonía justicialista ya no es invulnerable.

Puede gustarle más o menos a Lousteau, pero en San Juan el rival se llama Sergio Uñac más que Alberto o Cristina. Como puede gustarle más o menos al gobernador, pero poner un alambrado no alcanza para aislarse.


JAQUE MATE