OPINIÓN

El peronismo frente al espejo nacional

Más allá de la pretensión de provincializar el comicio, habrá una bajada inevitable desde Buenos Aires. La oposición lo entendió. El oficialismo también.
miércoles, 7 de julio de 2021 · 10:34

De una manera u otra, la elección legislativa bajará a San Juan la discusión de los grandes temas nacionales. Sí tendrá una dimensión local, pero siempre atada al modelo que hoy encabeza Alberto Fernández, bien valorado por el oficialismo y defenestrado por la oposición. Puede parecer una observación obvia, pero no lo era tanto hace un tiempo atrás, cuando parecía viable encauzar el debate estrictamente por lo provincial.

El gobierno de Sergio Uñac, que intentará provincializar el comicio sometiendo a plebiscito hasta la gestión de los intendentes, también admitirá entrar en el terreno de los grandes ejes dictados desde Buenos Aires. Porque esta campaña, enmarcada en la pandemia y el distanciamiento, será más mediática que ninguna otra. Habrá mucha pantalla y poco contacto cara a cara, más allá de que siga avanzando la vacunación.

Sea por opción o porque resulta inevitable, el Frente de Todos en San Juan tendrá que asumir la defensa de un modelo nacional que partió del 48 por ciento captado en 2019 y que hoy ronda el 39 por ciento, pandemia e inflación mediante. No es el mejor momento de Fernández en términos de popularidad a nivel nacional y si bien en esta provincia siempre midió un poco más que en otras, los valores tampoco resultan generosos.

Merced a la grieta, la oposición se resumirá en Juntos por el Cambio, en sus dos vertientes locales. La alternativa del Frente con Vos, liderada por Marcelo Orrego, y la alternativa del Frente Consenso Ischigualasto, donde confluyeron todos los otros partidos y movimientos seguidores del macrismo, que aún esperan un gran acuerdo de unidad.

En la presentación de Consenso Ischigualasto este martes los oradores plantearon la necesidad de ponerle un freno al kirchnerismo, evitar que el oficialismo sume los 7 votos que necesita en la Cámara de Diputados de Nación para tener mayoría absoluta. Así lograrían detener el avance del populismo y el camino a convertirse en Venezuela. De yapa, también podrían tacklear al gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, en su carrera presidencialista. Y, por qué no, provocar un cambio de ciclo en San Juan donde el PJ y sus aliados vienen ganando de manera ininterrumpida hace casi dos décadas.

Sacando el último aspecto, bien sanjuanino, todos los anteriores son exactamente los ejes discursivos de Patricia Bullrich, Elisa Carrió, Alfredo Cornejo y varios otros exponentes de Juntos por el Cambio. La referencia es explícita y ese lado de la grieta encontrará también en Consenso Ischigualasto una representación con la cual identificarse.

Orrego ha venido votando con el macrismo desde que asumió. Aunque tiene un discurso menos confrontativo, su pertenencia está fuera de discusión. Suma además como atributo indiscutible su caudal electoral probado en 2019, que le confiere un lugar de consideración. Nadie en Buenos Aires se atreve a desconocerlo. Sería una torpeza.

Frente a este panorama, el peronismo y aliados tienen por delante un desafío mayúsculo. Este martes en Banda Ancha el ministro de Desarrollo Humano, Fabián Aballay, reconoció las dificultades. 'Es lo que la opinión pública manifiesta', admitió el funcionario uñaquista. Pero inmediatamente juró alineamiento y fidelidad absolutos. 'No nos vamos a despegar del gobierno nacional porque ha tenido gestos sumamente importantes con la provincia', advirtió.

Enumeró los recursos que siguen llegando para construir caminos, diques, viviendas y hospitales. La relación de San Juan con Nación nunca ha sido un factor menor para el gobernador de turno. Uñac pagó el costo de su no pertenencia al macrismo en los primeros cuatro años de gestión. El resultado fue una demanda penal por las partidas presupuestadas para barrios y obras viales que nunca llegaron.

'Probablemente haya cuestiones que los sanjuaninos no compartan. Pero lo cierto es que el gobierno nacional ha beneficiado de una manera muy importante a la provincia. No renegamos y vamos a seguir acompañando', insistió Aballay. 

Quienes sean candidatos tendrán que defender los intereses de la provincia pero tendrán que hacerlo en sintonía con lo nacional, dijo el ministro. Aunque no lo hubiera aclarado, será inevitable. En frente tendrán a una oposición desdoblada pero uniforme en el discurso de ataque. Más temprano que tarde tendrá que salir a la palestra ese debate de modelos en pugna. Política, finalmente.

Por eso Uñac hizo un fuerte llamado interno para deponer las diferencias y hacer un frente común. El momento es delicado. Una fisura en el oficialismo podría repercutir de manera irreversible.

Aquel viejo principio peronista acerca de que el que gana conduce y el que pierde acompaña no siempre se verificó en la práctica. Aballay, que se ha formado en esta doctrina, planteó una mirada así de vertical pero con un recorrido de ida y vuelta. Pidió 'gestos tanto del que gana como del que pierde', para confluir en la unidad. 'Queremos ir juntos en esta elección', sintetizó el ministro. 

La oposición tal vez le esté haciendo un favor al oficialismo, al levantarse como un enemigo común. Cada vez que así se dieron las cosas, el peronismo terminó aplacando los ruidos internos para construir la victoria. Y cuando no lo hizo, le fue muy mal. El ejemplo más reciente sucedió a nivel nacional en 2019. Y el espejo nacional, irremediablemente, estará más presente que nunca en esta elección.

 

JAQUE MATE