JAQUE MATE

¿Javier es o se hace?

Es más que una pregunta retórica. En algún punto, traduce la gran incógnita que desvela a políticos y empresarios por igual. Una anécdota bien sanjuanina.
jueves, 11 de abril de 2024 · 11:00

'Te voy a decir algo, pero si me lo preguntás al aire lo voy a negar', le advirtió a este periodista un importante empresario sanjuanino. En respeto al off the record riguroso, no habrá más datos para evitar su identificación. ¿Qué era tan grave? Una cuestión relativa a Javier Milei, naturalmente.

Según este referente del sector privado, el presidente hizo un acting cuando esta semana le dijo a Alejandro Fantino que la obra pública será eliminada por completo. Que, por detrás, hay ministros de su gabinete negociando el envío de partidas.

Si esto fuera cierto, el gobierno tendría dos caras. No sería nada original. En política a menudo el discurso va en un sentido y la acción, en otro. Es pronto para saber si Javier es o se hace.

Esta es la pregunta que desvela a políticos, sindicalistas, empresarios y todo argentino que tenga algún grado de responsabilidad en la toma de decisiones. Por un lado está el mensaje libertario -y sus contradicciones frecuentes- pero por el otro está la inercia de una economía que todavía tiene una alta, altísima dependencia de los fondos públicos.

El corte abrupto de un día para el otro fue uno de los grandes responsables de la recesión que sigue causando estragos. En San Juan el gobierno de Marcelo Orrego generó un microclima, con recursos propios, para resistir la tempestad. Fue un paquete de medidas anticíclicas para reactivar la obra pública, sostener a las pymes y, en general, contener a los sectores más vulnerables.

Hacia afuera, Orrego sigue repitiendo que Milei encarna el cambio que votaron los argentinos y, en mayor medida, los sanjuaninos. Vale recordar que el 19 de noviembre, hace menos de cinco meses, el León ganó por 60 puntos en esta provincia. El gobernador leyó el mensaje de las urnas y decidió acoplarse. Lo hizo con austeridad, que no es motosierra.

La diferencia es sustancial. Mientras la motosierra está plasmada en la licuación del ingreso, los despidos masivos en el Estado y un plan privatizador de todas las empresas públicas, la austeridad de Orrego tiende a optimizar el gasto. Para Milei, el Estado es 'una organización criminal'. Para Orrego no.

Más allá de la decisión política de Orrego de acompañar el cambio, pero atenuando el castigo que implica para la inmensa mayoría, el gobierno provincial sigue intentando descifrar el comportamiento del presidente más atípico en los 40 años de democracia ininterrumpida.

La estrategia es jugar a la proximidad con distancia. O a la distancia con proximidad. Parece un contrasentido. No lo es.

En una charla reservada con este periodista, un funcionario provincial de primera línea dijo que la estrategia es jugar a la proximidad con distancia. O a la distancia con proximidad. Parece un contrasentido. No lo es. Implica posicionarse en un punto de equilibrio: ni tan cerca que se queme, ni tan lejos que se enfríe.

Hablar de equilibrio en la era Milei parece una utopía. Y nuevamente aflora el gran interrogante: ¿Javier es o se hace? El escrache que el propio presidente les hizo a las diputadas orreguistas Nancy Picón y María de los Ángeles Moreno tras la fallida primera versión de la Ley de Bases fue apenas una muestra.

Cabe recordar que ambas acompañaron en general y solo se apartaron en un par de incisos irrelevantes, vinculados a aspectos menores de la privatización de empresas del Estado. Fue suficiente para echarlas a la bolsa de los traidores. Luego vino el ida y vuelta. Las llamadas a escondidas. El presidente de la Cámara Baja, Martín Menem, pidiendo disculpas bien bajito, porque... 'vos viste cómo es Javier'.

Como esto es política, el episodio quedó en el pasado. Pero no en el olvido. Está latente la metodología en la antesala del tratamiento de la nueva versión -reducida- de la Ley de Bases. Todo aquel que se aparte de la partitura, sabrá lo que le espera.

Por las dudas, Orrego ratificó en su mensaje anual el miércoles 3 de abril que buscará, por todos los medios, edificar la mejor relación posible con Nación. Básicamente, porque San Juan no puede prescindir de ese vínculo. Cada vez que alguien intentó rebelarse, pagó caro el precio. Tal vez el ejemplo más cercano sea el de Alfredo Avelín.

Si Javier es o se hace, al gobierno provincial le importa poco. Desde una mirada pragmática, basta con cruzar bien fuerte los dedos para que la economía se enderece en un plazo razonable. Es decir, cuanto antes. Que repunte la actividad, mejore la recaudación y, por lo tanto, la coparticipación. Con eso alcanza.

La oposición también sufre la desorientación. Milei los desorienta.

La oposición también sufre la desorientación. Milei los desorienta. Un alto dirigente del peronismo sanjuanino confesó, en la intimidad de su oficina, que todavía nadie podría arriesgar cuál será el resultado final de este experimento anarco capitalista.

Para el PJ, el fracaso estrepitoso de Javier abriría una oportunidad de volver al poder. Pero tienen dos grandes problemas. El primero es que no cuentan con una figura competitiva para ofrecer a la sociedad. El segundo es que Milei ha demostrado una capacidad asombrosa para construir popularidad, a pesar de imponer las medidas más crueles.

A esta cadena de especulaciones obedece el silencio que aturde. Las declaraciones discretas. El compás de espera. Y la pregunta que martilla: ¿Javier es o se hace?


JAQUE MATE