JAQUE MATE

El peronómetro impiadoso de César y la mochila de Leo

El ex senador se despachó fuerte en Banda Ancha. Por qué su hijo termina condicionado para tomar la antorcha generacional.
miércoles, 24 de abril de 2024 · 11:00

César Gioja lo hizo otra vez. Habló y encendió la mecha de una interna justicialista siempre incandescente. Lo hizo con su autoridad de militante histórico. Fundamentalmente, con el lazo de sangre que lo habilita a jugar donde otros no se atreven. El hermano mayor puso a funcionar el peronómetro y no se salvó casi nadie, salvo su hijo: Leonardo.

Pocas horas después del Consejo Provincial del PJ, César aceptó opinar en vivo en Banda Ancha. Calificó a su hermano José Luis Gioja y a Sergio Uñac como 'los dos cabezones' que están enfrentados y manejan la situación. Fue una manera categórica de eliminar a cualquier tercero de la discusión. Puede haber y seguramente hay otros aspirantes. Pero la mesa de negociación solo admite dos sillas.

Desde ese punto de partida, César consideró que José Luis fue el mejor gobernador de la historia reciente de San Juan, mientras Uñac fue el responsable de la caída del justicialismo en 2023. Sin embargo, no hizo distinción a la hora de reclamar que ambos se aparten. Se anotó así en la multitud que espera la renovación.

Y fue ahí donde apareció con nitidez la figura de su hijo, Leonardo Gioja. El ex diputado y ex candidato a intendente de Capital, tiene una vasta trayectoria. Curiosamente, su carrera pública se desarrolló al lado del tío, José Luis. Mucho más que junto a su propio padre.

Leonardo debió construirse a sí mismo con la expectativa de, en algún momento, trascender el apellido. Esa carta fuerte, que le abrió puertas, hoy se convirtió en una mochila. Entiéndase el sentido de la expresión: Leonardo intenta ser 'el Leo', donde muchos pueden ver a otro Gioja. ¿Acaso esto es malo?

Leonardo intenta ser 'el Leo', donde muchos pueden ver a otro Gioja. ¿Acaso esto es malo?

A los efectos de la interna justicialista, la marca de la G implica cargar con los enconos de largo arrastre. Por militancia y permanencia, Leo podría reunir los atributos que requiere la nueva generación. Nadie le discutiría la estirpe y la coherencia. Pero su eventual ascenso significaría la victoria de Gioja sobre Uñac. Lisa y llanamente. No sucederá de ese modo. No sería viable ni siquiera en borrador.

Leo quedó atrapado en ese traje de sobrino y de hijo. En ese orden. Su desafío siempre fue despegar con autonomía. Tal vez el esperado trasvasamiento generacional sea su mejor oportunidad para dar vuelta la página.

No es el único en carrera, ciertamente. Hay toda una gama de intendentes, diputados y dirigentes sin cargo público que están en modo latente para jugar el ascenso. Algunos tienen la particularidad de haberse abierto camino sin padrino. O habiéndolo tenido, ya rompieron el lazo que los unía.

Hay dos ejemplos emergentes dentro del justicialismo: Fabián Gramajo y Emilio Baistrocchi. El chimbero ganó la intendencia cuando Uñac llegó a la gobernación por primera vez. Tuvo un apoyo evidente para gestionar el municipio con lucimiento. Después la relación se deterioró. Terminaron enfrentados en la interna de 2023. De ese raspón quedaron secuelas.

Baistrocchi rompió con Uñac mucho más recientemente. Pero el quiebre fue más brusco que cualquier otro anterior. El ex intendente nunca le perdonó al ex gobernador que apañara candidaturas en su contra en 2023. Por ejemplo, la de Carlos Lorenzo. Emilio empezó a mirar el modelo Gramajo como alternativa factible. Esto es: abrir los codos y entrar sin permiso, pagando el costo por supuesto.

El peronómetro de César le reconoció pergaminos al chimbero. No así a Emilio. 'A Baistrocchi le queda grande el saco, lo digo con cariño', aclaró el ex senador. ¡Con cariño!

'A Baistrocchi le queda grande el saco, lo digo con cariño', aclaró el ex senador. ¡Con cariño!

Le facturó al ex intendente capitalino su relativamente reciente afiliación al PJ. La historia, para una parte importante de la militancia, sigue teniendo peso específico. La construcción de liderazgos políticos no obedece a las lógicas electorales solamente. 

Es decir, puede aparecer una figura que mida muy bien en encuestas y sea el candidato natural. Pero la discusión partidaria no está atada a esos parámetros. Es un tanto más compleja. Cuenta mucho más la aptitud para la rosca, el poder territorial y la estructura de seguidores.

Mucho más difícil es la coyuntura que enfrenta el peronismo ahora, en el llano y con viento en contra, rehén de su propia división, huérfano de refencias nacionales. Sin embargo, la crisis puede representar una oportunidad. En especial, para los que estaban esperando su turno hace tiempo, en las sombras.

Debajo de Uñac y debajo de Gioja hay muchos dirigentes con expectativas de asomar. Leonardo tiene mucho más que el apellido. Su pertenencia territorial a Capital le abre una puerta interesante. Hoy el distrito está acéfalo, tras la derrota del PJ luego de 16 años en manos de la orreguista Susana Laciar. Pero hace tiempo que Leonardo no está pensando en lo municipal sino en lo provincial.

La nómina de aspirantes es mucho más grande de lo que puede imaginarse. Incluye a las mujeres que están poco dispuestas a acompañar mansamente como antaño. La paridad de género empezó como una cuestión de orden legal para convertirse en una herramienta política. Están dispuestas a usarla.

Frente a este panorama de ebullición interna, el peronómetro servirá inevitablemente como vara para medir estaturas. César habló a título personal, pero generó una ola de reacciones. Porque es César y porque es Gioja. Como Leonardo, que es Leo, pero también es Gioja. Con todo lo que eso implica.


JAQUE MATE