AÑO NUEVO

El testimonio de un sanjuanino que se animó a recibir el 2020 en La Serena

José Andrés Nollén viajó con su familia y desde las playas del Pacífico contó a Canal 13 cómo encontró el clima social, los precios tras la devaluación argentina y el impuesto al dólar turista, el paso de Agua Negra y la aduana.
martes, 31 de diciembre de 2019 · 12:55

Sin mucha meditación previa, José Andrés Nollén decidió con su familia salir a la ruta, encarar hacia Las Flores y cruzar a Chile por el paso de Agua Negra el pasado viernes 27 de diciembre, con la intención de esperar el Año Nuevo en las bellas playas de La Serena. Desde aquel destino turístico, el sanjuanino habló este martes con Canal 13 y compartió su experiencia, para despejar dudas sobre el clima social luego de las protestas, la relación cambiaria, los precios y el estado del camino en la alta montaña, entre otros factores.

Avenida del Mar, en La Serena.

Distendido, Nollén recibió la llamada de  Canal 13 con amabilidad y entendiendo que su testimonio puede ser el que muchos están esperando escuchar para tomar la decisión final. De hecho, reconoció que muchos amigos suyos aprovecharon que él está ya instalado en La Serena para acribillarlo a preguntas. Las mismas que tienen todos.

De eso precisamente trató el diálogo con este medio. La primera consulta, obligada, fue acerca del clima social que se respira en las calles chilenas tras el estallido de fines de octubre, que llevó al presidente Sebastián Piñera a convocar a una reforma constitucional. Según Nollén, el movimiento es absolutamente normal, la Ruta Gabriela Mistral, que comunica el paso de Agua Negra con la costa del Pacífico, está "mejor que nunca" y que salvo una estación de servicio cercana al shopping, ningún otro edificio tiene rastros de haber sido dañado.

Las protestas se extendieron en Chile desde octubre

Además, Nollén destacó que ha podido desplazarse en su vehículo, con patente argentina, sin tener ningún tipo de inconvenientes. No encontró piquetes o, como los llaman los chilenos, barricadas. E incluso la Avenida del Mar ya empieza a lucir ese tránsito congestionado propio de toda temporada estival.

Con respecto a los precios, el sanjuanino aseguró que se sorprendió al encontrar valores más bajos que lo que esperaba. La devaluación del peso chileno en relación al dólar compensó de alguna manera y parcialmente la caída del peso argentino en la conversión. Sí se quejó del impuesto al dólar turista, por compras con tarjeta de crédito en el exterior, al considerar que los gobiernos siguen ajustando a la clase media y todavía ese ahorro no se produjo en la clase política.

El peso chileno también se devaluó frente al dólar

Sobre el paso de Agua Negra, Nollén se mostró gratamente sorprendido porque del lado chileno siguió avanzando la pavimentación y el tramo de ripio ha quedado reducido a unos 70 kilómetros. Se trata de una disminución sustancial con respecto a hace apenas un puñado de años, cuando el trayecto no asfaltado superaba los 150 kilómetros. Por otra parte, el viajero notó que en el lado argentino han modificado el trazado de los caracoles, suavizando pendientes en las variantes. Ahora serían accesibles no solamente para camionetas de doble tracción.

En la aduana chilena encontró menos gente que años anteriores, pero igual se nota movimiento. Dijo que el día que cruzó la frontera, unos 50 vehículos lo habían hecho antes que él. Para Nollén, este dato se traduce en playas menos congestionadas y más tranquilas.

Finalmente, el sanjuanino viajero dijo que habitualmente en su auto coloca el aire acondicionado y activa la recirculación para evitar que ingrese el aire del exterior, en la parte más alta de la montaña. A eso le suma un pequeño tubo de oxígeno que libera muy gradualmente en el habitáculo, para no tener inconvenientes con la puna.

En la aduana chilena el movimiento no es el de años anteriores.

Nollén y su familia se preparaban para esperar el Año Nuevo en la casa de un amigo sobre la Avenida del Mar, que esta vez no tendrá espectáculo de fuegos artificiales. Sin embargo, ya no importa tanto, en comparación con el daño que provoca a la fauna y a las personas que tienen mayor sensibilidad.