Testimonio

Cara a cara contra la pandemia: la trinchera anti-Covid en San Juan

Dos de los médicos que integran el sector más crítico contra el coronavirus en la provincia, dieron detalles del incansable trabajo, las experiencias y el temor por de combatir al virus en primera línea.
miércoles, 22 de julio de 2020 · 20:32

En el transcurso de la pandemia de COVID-19, el sector más crítico de la provincia es el Consultorio COVID del Hospital Dr. Guillermo Rawson. Se trata del principal punto de ingreso de todo paciente con sospecha del virus, situación que ameritó constantes cambios acompañando la evolución de la enfermedad.

Los doctores Francisco Daniel Palma, jefe del Servicio Médico de Urgencias e Iván Temiño, coordinador del Consultorio COVID, contaron detalles de la actividad que se desarrolla diariamente para combatir la pandemia y las vivencias del sector ante la difícil situación.

En el inicio de la pandemia, la recepción de los pacientes tuvo como epicentro el mismo Servicio de Urgencias, que a partir de ello se fue refuncionalizando: “En febrero, cuando nosotros veíamos esto de lejos, que sucedía en China y en Europa y no sabíamos si iba a llegar, porque era el otro extremo del mundo, de pronto llegó a América, a países vecinos y un día ya lo tuvimos en Buenos Aires. Ahí palpamos la realidad de que era inevitable que nos alcanzara y comenzamos a elaborar un plan de contingencia para enfrentar el coronavirus”, comentó el Dr. Palma.

Sector Covid-19 Hospital Rawson

El sector que se iba a enfrentar con ese tipo de pacientes era el Servicio de Urgencias, porque era donde iban a concurrir las personas con fiebre, tos, malestar, y no sabíamos muchas más cosas. Hubo que acondicionar y refuncionalizar el lugar, con un consultorio específico para atender casos sospechosos. A la par y luego de muchas reuniones se decidió que esos pacientes tenían que llegar por un ingreso diferenciado y con la dirección del Hospital y del Ministerio de Salud Pública se diagramó cómo debía organizarse el Hospital porque realmente el alcance de esta pandemia no lo teníamos claro y no lo tenemos actualmente, no lo podemos saber, pero había que prepararse para lo peor”.

Se designó entonces al Hospital Rawson como centro de recepción y derivación de los pacientes de coronavirus y se refuncionalizaron todos los pisos del Hospital, se cambiaron de lugar algunos servicios, se liberaron camas, se reasignó personal para estar preparados. Mientras se hacía esto se designó un lugar para tener un ingreso diferenciado de esos pacientes y se determinó que el ex Hospital de Niños era un lugar accesible. Se contrató y formó personal y además se sumó personal del mismo Servicio de Urgencias, de hecho el Consultorio COVID depende de Urgencias.

El funcionamiento actual

Entrada exclusiva área Covid-19

En la actualidad hay 14 médicos contratados, dos por día con guardias de 24 horas, con personal de Enfermería, Rayos, personal auxiliar. Se trabaja como en cualquier otro sector, realizando un triage a los pacientes sospechosos que llegan de toda la provincia e incluso del sector privado. Los evaluamos, se le hacen estudios pertinentes y se define si pasan a internación, se busca cama en otro lugar o se los reintegra a su domicilio con pautas de alarma, medicación, etc. No es una guardia médica para atender pacientes, sino que se los selecciona y los distribuye según si son sospechosos o no y al criterio de gravedad.

Cada guardia diaria de COVID está integrada por 11 personas: 2 médicos, 2 enfermeros, 2 técnicos de Rayos X, 1 camillero, 1 personal de Admisión, 1 ayudante de Enfermería, 1 personal de Limpieza y 1 personal de Vigilancia.

El doctor Temiño consideró que “dentro de esta evolución fuimos aprendiendo. Al principio todo el mundo tenía temor porque peleábamos con un enemigo desconocido. Desde un principio tuvimos los elementos de protección y nos fuimos aggiornando, viendo qué era lo más conveniente, hemos copiado cosas del resto del mundo y fuimos haciendo nuestra propia experiencia también, analizando con cual paciente se usaban determinados elementos de protección porque hay que saber administrarlos”.

Ingreso al Área Covid-19

La gente estaba muy capacitada, siempre tuvimos el apoyo del servicio de Infectología, que nos capacitó en la evaluación y el diagnóstico de los pacientes, con el hisopado, el saber qué era una PCR, todas cosas nuevas para nosotros”.

En la actualidad se está trabajando aceitadamente con todo el hospital, a veces tenemos inconvenientes por la cantidad de pacientes que llegan, al ser el único centro habilitado para recibir pacientes sospechosos a veces tenemos algún inconveniente por la cantidad y complejidad de los pacientes. Recordemos que el paciente añoso es el que en esta época del año hace neumonías y complicaciones respiratorias y los síntomas coinciden con lo que puede ser un coronavirus y arriban por un medio u otro al sector COVID., representando el 80 o 90 % de los casos que estamos recibiendo.

El futuro incierto

La incertidumbre de un virus que nunca termina de mostrar su rostro definitivo es algo que para el Dr. Palma impide pensar en un término certero: “No podemos saber cuál es el futuro que nos espera, la provincia está tomando todos los recaudos necesarios en los controles de ingreso, en los testeos de los grupos de riesgo, pero no sabemos cuál va a ser el límite de esta situación. Por lo pronto el límite va a ser la vacuna o la llamada inmunidad de rebaño, aunque esto último está por verse si funciona o no, pero nadie sabe cuándo llegaremos a eso. Esto es muy dinámico y llevamos sólo seis meses de conocer este virus”.

Las vivencias personales

“En cuanto a las vivencias personales de los que trabajamos en esto, al principio se vivió con un temor de contagiarse y sobre todo de llevar el virus a nuestros seres queridos. Se tomaban muchas precauciones, a veces extremas, pero por desconocimiento. En la medida que lo fuimos conociendo y adquiriendo habilidades la ansiedad fue disminuyendo y en la actualidad cada uno sabe lo que tiene que hacer, sabe cómo manejarse ante un paciente sospechoso”.

Terapia intensiva Covid-19 Hospital Rawson

La secuencia de vestirse, de desvestirse y muchas otras circunstancias que uno tiene que tener en cuenta cuando se está frente a un paciente sospechoso es lo que crea un estado de angustia en el personal de salud por el temor de contagiarse. Pero más que eso es llevar el virus a la casa, que se contagien sus padres o familiares. Además está el cuestionamiento de la sociedad, que ha pasado mucho en Argentina, de que por qué el personal de salud es el que se contagia y el que transmite el virus. Y la respuesta es sencilla: estamos en la primera línea. Somos los que tenemos contacto sí o sí, más allá de los equipos de protección. Uno es humano y si bien toma todos los recaudos, algo puede fallar. No quiere decir que esto nos dé derecho a contagiar al resto, pero nadie que se contagia lo hace a propósito ni porque desmerezca las situaciones. Uno trata de hacer lo mejor por el paciente, porque es la prioridad, pero están esas limitaciones, de la presión, del miedo al error”.

Nosotros tenemos el apoyo incondicional de nuestras familias, que es lo primordial. Nos ha dolido y molestado lo que ha pasado en todo el mundo que es la persecución contra todo el personal de salud. Estamos en la primera línea contra un virus desconocido y súper contagioso, uno por ahí no quiere estar ahí pero debe estar, porque estamos para eso. Es como el bombero, seguramente no quisiera estar en medio de un incendio, pero sabe que es el que debe estar.

El hospital fue acondicionado para el área exclusiva de Covid-19

El Servicio de Urgencias es un sector crítico, donde las acciones que uno toma deciden vidas, está para salvar vidas y de golpe nos encontramos encima de todo eso que uno vive a diario por ser el servicio de Urgencias más importante de la provincia con esta otra historia que era desconocida. Veíamos en televisión que pasaba en otras partes del mundo, lo fuimos estudiando e investigando, hasta que nos llegó.

Desde el primer caso positivo que nos llegó hasta la actualidad hay una diferencia notable. Era una sensación de desasosiego. Todo el mundo con mucho temor. De todas maneras se manejó de una manera muy profesional, nadie se contagió, lo cual es la principal muestra de que se trabajó bien. Eso permitió que a los casos que fueron viniendo los manejáramos con un menor grado de ansiedad, con la sensación de que ya lo vivimos y si hacemos las cosas bien no nos va a pasar nada, si bien el riesgo siempre está.

Los métodos para evitar el contagio. El trabajo interdisciplinario

Habitualmente trabajamos “en espejo”, nos evaluamos entre nosotros, nos miramos a ver si el otro se coloca o quita los elementos de protección adecuadamente, es la manera de ir salvando los errores. Por eso tenemos dos médicos por día, mientras uno atiende al paciente el otro lo está mirando, anota, hace los cuestionarios pero a la vez lo está mirando y colaborando verbalmente con el acto médico. Hemos tenido apoyo del servicio de Psiquiatría del Hospital, a veces hemos estado desbordados en alguna guardia, con mucha ansiedad, hay distintos tipos de personalidades en el personal que trabaja. Aquí tenemos 60 médicos, más Enfermería, más los técnicos, y otros. Es mucha gente la que trabaja en Urgencias, cada uno con sus distintas personalidades, necesidades y situaciones familiares, y en ese aspecto de soporte el servicio de Psiquiatría estuvo a la altura de las circunstancias.

En base a una cuestión epidemiológica hemos tratado de hacer grupos cerrados en la gente que trabaja en contacto con posibles casos sospechosos. La gente que trabaja en el área COVID no trabaja en el resto del Hospital. Para lograr que se desarrolle como una unidad cerrada tuvimos que designar un coordinador de ese sector, que es el Dr. Temiño, que junto con los médicos del sector COVID y de Infectología van llevando la sección, que administrativamente depende del servicio de Urgencias.

Alerta frente al enemigo

Nosotros sabemos que en cualquier momento va a entrar por la puerta un COVID positivo, por lo tanto tenemos que tratar a todos como si lo fueran, porque algún síntoma tienen. Esa permanencia en el tiempo genera un desgaste, una tensión. Estamos con una constante vigilancia epidemiológica.

Creemos estar preparados, se han ido corrigiendo los defectos, se ha logrado un grupo homogéneo. Hoy la demanda es mayor con las patologías estacionales, tenemos que dar gracias de que hasta ahora no hay virus circulante. Eso nos da cierta tranquilidad.