Eduardo Lirola hizo circular por toda la cúpula de la Policía una comunicación interna donde habló acerca del doble rol que cumplen los policías sanjuaninos y las fricciones que se generan entre el sistema preventivo del delito y el sistema que rige, la resolución e investigaciones tras delitos consumados en la provincia.

A su vez, resalta, que el comunicado tiene el fin de ordenar y bajo ningún punto de vista, representa algún tipo de ruptura entre Lirola y sus superiores, entre ellos el secretario de Seguridad, Gustavo Federico Sánchez. A continuación la editorial de Gastón Sugo

Ruido en la cadena de mandos, dice el título, paso a comentarte. El pasado lunes se conoció ni más ni menos que un comunicado interno de la Jefatura de Policía. Te la voy a leer, vamos a ver en pantalla a lo que se denomina ‘Memorándum 5’. Lo estás leyendo por la disposición del señor Jefe de la Policía, Eduardo Lirola: (el conductor lee el comunicado y comenta algunos aspectos).

Los jefes departamentales deberán impartir directivas claras y precisas a los jefes y encargados de las comisarías, subcomisarías, destacamentos, unidades operativas y casillas policiales, a fines de mantener una sola línea de pauta de trabajo.

Se les hace saber, que ante ciertas directivas que no prosiguen el lineamiento natural de mando y en el rol de conductor de la policía, que es el jefe de Policía. (Y encima lo aclara que es el jefe de la policía) que sean impartidas por el secretario de Seguridad y otra autoridad, respetuosamente se recibe y se le hace saber que se le consultará previamente a dar cumplimiento de ello, al jefe de la policía.

Bueno, este memorándum viene siendo una comunicación con internos de la policía. Del jefe a cargo de la Comunidad de San Juan, Lirola. Pero llama mucho la atención, porque dice: soy el jefe de la policía: ‘el jefe, es el jefe’.

Después, dice: ‘cuando se da una orden del secretario de Seguridad u otra autoridad, se recibe le dicen: “sí, sí, sí bien por darnos la orden. Le agradezco, pero le voy a preguntar al jefe” ‘.

Primero pregunta, qué está pasando acá, es el jefe de la policía, pero quien está por encima del jefe de policía es el secretario de Seguridad, Sánchez. Pero, por qué no también pensar y haciendo uso de esta y otra directiva; otras autoridades pueden venir, una orden del gobernador Marcelo Orrego, por ejemplo, el vicegobernador a cargo del Ejecutivo, pero, ¿con qué necesidad el jefe de seguridad sale a decir: ‘miren, esperen un poquito, yo soy el jefe no se olviden yo doy las órdenes y frente a esto, acéptenlo’?

Reciben la orden, pero me avisan a mí. Y previamente a cumplir la orden, quién les da, aunque fuera el jefe de la policía u autoridad me va a avisar a mí primero, claro está que está pasando algo. Acá el jefe de la policía sale a decir: ‘yo soy el jefe, hay un poder en el mando’.

Podemos suponer qué pasó, pero no estaríamos signando del todo este tema, el problema que se veía venía generando desde la fuerza y ha generado más dilema. Es que hay una orden y una contra orden con el secretario de Seguridad Sánchez. Pero frente a la solicitud del Ministerio Público Fiscal ésta fue la gota que rebalsó el vaso. Ya vienen con problemas internos, aparentemente el jefe con el secretario de Seguridad.

Es que los fiscales, más del Sistema Acusatorio, están en la calle frente a un ilícito, un accidente o algún hecho que demanda la presencia de un fiscal y llega la policía. El que se hace a cargo de todo el procedimiento es el fiscal, así lo establece el código adversarial que está en vigencia. El fiscal se supone que es el que da las órdenes: en un accidente de tránsito, en un robo, en un homicidio, en una muerte dudosa. El fiscal ordena el levantamiento de pruebas, eso hace el fiscal y ahí es donde se habrían creado las vicisitudes. Porque los fiscales piden, requieren, dan órdenes, pero claro, se van a superponer con otras actividades al momento de realizarlos, por lo que, hay una especie de descoordinación bastante importante entre las fuerzas.

Algunos comisarios dan la orden de la Jefatura, de cumplir con tal o cual función el fin de semana. Para dar cualquier ejemplo: los policías tienen que ver modificado ese cronograma de actividades o lo ven alterado. Uno puede cumplir o cumplen parcialmente esa orden, producto de la necesidad del fiscal o del Ministerio Público Fiscal. ‘Listo, perfecto, eso sería un operativo ineludible Gastón, esto va a ocurrir, va a ocurrir nuevamente’, no debería existir.

Primero porque el sistema acusatorio requiere ni más ni menos que del Ministerio Público Fiscal, pero no cuentan con policía propia. Las películas del FBI no tienen que ver con la policía, ni el ejército, es una policía que forma parte de un esquema policial, bueno eso no existe hoy, hoy está mezclado. O sea la policía hace doble rol, para todo el sistema Preventivo y también a la hora de perseguir el delito o asistir al Ministerio Público Fiscal a la hora de resolver algo y se tienen fricciones en lo cotidiano.

Y punto número dos, ‘ojo al piojo’ que no estarían tan mal en cuanto a relación el jefe y el secretario de Seguridad, ni contra Lirola, ni contra Sánchez. Sino que se generan fricciones en cuanto a orden y contra orden o canales alternativos de diálogo de orden dentro de la fuerza policial. Cuando en realidad ni más ni menos que la fuerza policial, entiéndase como un sistema de seguridad no olvide la orden cuál fue emanada y está conformada para ello para cumplir con la orden.