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Hoy Nueva Zelanda – Isla Sur

En el año 2016 vimos un anuncio y dijimos por qué no? Así que embarcamos en Air New Zealand en un vuelo directo de 14 hs, saliendo un viernes por la noche y llegando al otro lado del mundo un domingo por la mañana. En donde quedó el sábado? No importa. Bienvenidos a Nueva Zelanda
domingo, 9 de febrero de 2020 · 11:11

Salida a Auckland

Fue una de las noches más largas. La diferencia horaria y el jet lag hacen que estés un poco mareado al principio. Parece un viaje larguísimo para ir al otro lado del mundo, pero en realidad son 14 horas de un vuelo en donde siempre es de noche. Cuando llegas tenes los horarios cambiados. Cenamos o desayunamos? Cuando se te acomodan las neuronas te das cuenta que estás en Auckland. Así es, llegamos a Nueva Zelanda, a la que los maoríes llaman Aotearoa: “La Tierra de la Gran Nube Blanca”.

Nueva Zelanda está a 2.000 km de Australia y tiene como vecinos más cercanos a Nueva Caledonia, Fiji y Tonga. La mayoría de la población tiene ascendencia europea y los maoríes son la minoría más numerosa. Según la mitología, sus ancestros vinieron de una mítica tierra llamada Hawaiki, situada al oeste desde donde vinieron en siete barcas hasta Aoteoroa en donde fundaron las siete tribus originarias. La raza maorí se encuentra en el llamado Triángulo Polinésico, que es una amplia región formada en el Océano Pacífico definido por tres grupos de islas como vértices: Hawai, la Isla de Pascua y Nueva Zelanda. Estas razas tan alejadas entre si están relacionadas en sus raíces y en muchas costumbres. Esta tribu se instaló en Nueva Zelanda y adoptó su vida a la geografía y los recursos que les ofreció el territorio. Se organizaron en grandes grupos, en donde el respeto y la igualdad entre sus gentes fueron y sigue siendo su seña de identidad.

Nueva Zelanda está formado por dos grandes islas: la Isla Norte llamada Te Ika-a-Māui o “El Pez de Maui” con grandes mesetas planas y repleta de volcanes y geizers y la Isla Sur llamada Te Wai Pounamu o “Las Aguas de la Piedra Verde” cubierta de bosque espesos, parques nacionales, fiordos empinados y montañas por encima de los 3.000 mts. Además de una infinidad de pequeñas islas. Su capital es Wellington, situada al sur de la Isla Norte. El país pertenece a la Commonwealth y por lo tanto la Reina Isabel II de Inglaterra es la jefa de Estado, representada acá por un gobernador,​ mientras el poder ejecutivo está ejercido por un primer ministro. Este país desarrollado cuenta con los estándares de vida más elevados en economía, educación, medio ambiente y un bajo nivel de corrupción (hoy ocupa el primer lugar junto a Dinamarca en el Índice de Transparencia Internacional) y sus ciudades se sitúan entre las de mejor calidad de vida en el mundo.

La Masacre del Boyd

El Boyd era un bergantín de 395 toneladas, que utilizaban tanto la marina de guerra como la mercante, al igual que corsarios y contrabandistas por su rapidez y maniobrabilidad. Este buque zarpó en 1809 desde Australia en dirección de Whangaroa en Nueva Zelanda, llevando una carga muy particular: convictos. Recordemos que las colonias británicas de Oceanía fueron pobladas básicamente con presos que cumplían allí sus condenas y luego tenían la opción de quedarse como colonos. El Boyd llevaba a bordo a 70 personas, entre marineros, oficiales y algunos pasajeros (ex convictos y gente que regresaba a su Nueva Zelanda natal desde Australia). El hijo del jefe maorí de Whangaroa estaba enrolado como tripulante y llevaba un año como marino en varios barcos. Todos lo llamaban George, pero su verdadero nombre era Te Ara y era uno de los que volvían a su tierra.

Se desconoce la causa exacta, pero se lo acusó a Te Ara de un robo por lo que fue azotado y privado de comida. Era un castigo frecuente en la dura vida del mar de aquellos tiempos. Pero Te Ara no era un maorí común, era el hijo del jefe Te Puhi, quien consideró ese acto como una ofensa intolerable.

Al desembarcar en Whangaroa, Te Ara se lo contó a su gente, y consideraron esto como una gran deshonra, por lo que clamaron venganza. Y ésta no se hizo esperar. Tres días después del desembarco, los maoríes asesinaron a un grupo de reconocimiento (entre ellos el capitán). Los cuerpos fueron llevados al poblado, en donde los guerreros realizaron una tradición ancestral: devorarlos. Esa misma noche se disfrazaron con sus ropas y contando con la oscuridad y la sorpresa como aliadas, abordaron el barco y asesinaron a unas 70 personas. De aquella masacre sobrevivieron algunos tripulantes: Ann Morley, una pasajera que viajaba con su bebé y el grumete Thomas Davis a quien le perdonaron la vida por haber facilitado comida a Te Ara de forma clandestina durante su castigo y una niña de tres años llamada Betsy Broughton.

El barco fue saqueado y en medio del caos el suelo quedó lleno de pólvora que luego se encendió generando una tremenda explosión que mató a varios maoríes, el aceite de ballena y la madera del barco terminaron de incendiar al Boyd, mandándolo a pique. Tres semanas más tarde el barco City of Edinburgh acudió al rescate. El capitán recuperó la documentación del buque siniestrado y los huesos de los marineros devorados, en los que se apreciaba el horror de las marcas del canibalismo.

Los sobrevivientes de Boyd estaban destinados a tener un mal destino. Debido a las  tormentas el City of Edinburgh debió variar su rumbo y llegando al puerto de Lima, Ann Morley murió en esa ciudad. Su hijo y la otra niña fueron devueltos a Sídney en 1812. Thomas Davis regresó a Inglaterra, se convirtió en marinero profesional, ahogándose en un naufragio en 1822. El City of Edinburgh no corrió mejor suerte. Terminó hundiéndose en su viaje de regreso a la altura de las islas Azores. La noticia de la Masacre del Boyd llegó a Australia y Europa, lo que generó un atraso a la llegada de misioneros a ésta tierra. Un panfleto fue impreso y circulado por toda Europa advirtiendo a la gente de que no visiten esa costa maldita de Nueva Zelanda por el riesgo de ser comido por caníbales.

 

Vuelo a Queenstown

Pero volvamos a lo nuestro. En el momento que llegas al aeropuerto de Auckland, te reciben enormes estatuas de enanos de la Tierra Media de las películas de El Señor de los Anillos y El Hobbit. Empezas a sacar fotos y te das cuenta que llegaste al lugar indicado. Estamos en la tierra de Gandalf, de Aragorn, de Frodo y de cientos de personajes que salieron de la mente del genial J.R.R Tolkien. Los diversos escenarios naturales del país, su tamaño pequeño y los incentivos del gobierno, lograron que varias películas de alto presupuesto fueran filmadas en Nueva Zelanda. Además de las esa películas, se filmaron acá Las Crónicas de Narnia, King Kong, El Ultimo Samurai, La Lección de Piano y es la tierra de grandes actores como Sam Neill, Russell Crowe, Anna Paquin y el director Peter Jackson.

Unas horas después de llegar a Auckland, tomamos un vuelo interno hasta la ciudad de Queenstown, en la Isla Sur. Ubicada entre montañas, rodeada de bosques, al borde del lago Wakatipu, llena de bares y sitios de compras, con gran cantidad de turistas y por sobre todo mucha gente joven que viene en plan de intercambio o solo por trabajo y formaran luego un compendio de naciones en un lugar en donde se puede vivir con tranquilidad. La ciudad está hermanada con nuestra: San Carlos de Bariloche y es un lugar ideal para practicar deportes extremos como bungy jumping, rafting, jetboating y mountain biking, ganándose el nombre de Capital Mundial de la Aventura.

Al llegar al aeropuerto de la ciudad, comenzaron los primeros percances. Conducir un auto en el sentido inglés: volante a la derecha, palancas y llaves cambiadas y manejo por la izquierda, pero una vez que se pasan los nervios del aprendizaje todo fluye de una forma natural. Las noches son largas. Amanece a las 8 am y el sol se oculta a las 5.30 pm. Qué hora es ahora? las 5 de la tarde del lunes y las 2 de la mañana en Buenos Aires. Vamos a cenar y a dormir, el estómago y el sueño nos piden acomodar los horarios.

https://www.youtube.com/watch?v=bFCoMqDGo_w

Al día siguiente nos vinieron a buscar muy temprano. El destino? Milford Sound en el Parque Nacional Fiordland, conocido también como Piopiotahi. Para muchos es la “Octava Maravilla Natural del Mundo”. El viaje dura unas 4 horas para recorrer los 300 km a través de montañas, ríos, largos túneles y paisajes espectaculares. El recorrido es agotador y durante la temporada de invierno son comunes los cortes de ruta por avalanchas. En el trayecto hay algunas paradas que se pueden hacer como: Eglinton Valley, un extraordinario escenario de pastos dorados rodeados de laderas empinadas de piedra que hace tiempo albergaron un glaciar; Mirror Lakes, que son pequeños lagos al borde de la carretera que reflejan las montañas cercanas creando imágenes mágicas y Homer Tunnel, que por ahora es el único acceso por carretera hasta Milford Sound, que cuenta con un sistema de semáforos que operan para evitar el tráfico en dos sentidos y por último, The Chasm un conjunto de rocas que el río Cleddau esculpió durante miles de años formando profundas cavidades, dentro de un bosque espeso rodeado de helechos gigantes, que es el símbolo del país. El estrecho de Milford Sound fue escupido por glaciares durante la Era del Hielo. Es una de las regiones más lluviosas del mundo y al mismo tiempo uno de los paisajes más bellos. En éste fiordo de la Isla Sur de Nueva Zelanda, es extraño encontrar un día de sol ya que caen más de 6.800 mm de lluvia al año.

https://www.youtube.com/watch?v=Srprjc1J9qo

Al llegar nos espera un ferry para el recorrido por fiordos y cascadas. Los acantilados del fiordo se elevan verticalmente desde las oscuras aguas y las cimas de las montañas arañan el cielo. La lluvia es constante en el estrecho de Milford Sound y es común que se generen grandes cascadas desde 1.000 metros de altura e incluso grandes avalanchas con caída de árboles y rocas hacia el lago. Es común que el capitán del barco se acerque a una de las cascadas más altas para ser bañados por ella. Así que hay que cuidar la cámara. La belleza de este paisaje atrae a más de 500.000 visitantes al año. Como así también es común ver pingüinos, delfines, lobos marinos e inclusos ballenas que recorren los fiordos.

El recorrido por Nueva Zelanda, también se puede hacer en pequeñas vans en donde se puede dormir, cocinar y seguir viaje. Ya vienen preparadas para dos personas y podés estacionar en cualquier camping y descansar ahí. Se ven muy cómodas.

 

Christchurch

Dejamos Queenstown y después de 6 horas de recorrido a lo largo de 480 km llegamos a la ciudad de Christchurch. Los paisajes varían desde las planicies con pastos amarillentos a bosques cerrados y lluviosos.

La ciudad de Christchurch fue alcanzada por varios terremotos, pero tuvo dos muy seguidos hace unos años: el primero fue el 22 de febrero del 2011 destruyendo parte de la ciudad y el segundo fue 4 meses después. Su mayor cicatriz se nota en su Catedral Anglicana, construida en 1881 que quedó prácticamente destruida. El rosetón de edificio quedó destruido y la torre en aguja que tenía se derrumbó completamente cayendo sobre la plaza. Sin embargo aunque su estructura quedó muy dañada, la mayor parte del cuerpo del edificio continuó en pie. Ese día cayeron edificios sobre las calles congestionadas por el tráfico, aplastando muchos vehículos y muriendo unas 200 personas, dejando la ciudad devastada y convirtiéndose en uno de los peores desastres naturales del país.

Pero en Christchurch también existe el odio religioso, el año pasado se registraron dos ataques terroristas en dos mezquitas de la ciudad. Un atacante australiano llegó en su automóvil y entró en una mezquita equipado con armas automáticas, casco con cámara, gafas y uniforme militar. Al ingresar comenzó a disparar contra los presentes dejando 42 muertos, luego subió a su coche y repitió su acto en otra mezquita cercana. Este acto terrorista les costó la vida a 51 personas y el ataque fue transmitido en vivo por agresor a través de las redes sociales. Una verdadera locura.

La ciudad cuenta con un sistema de tranvía que funciona más cómo atracción turística, limitando su recorrido sólo al centro de la ciudad. Estos tranvías fueron introducidos en 1905, cesando su actividad en 1954, pero restablecidos en 1995. Las vías fueron gravemente dañadas durante los últimos terremotos, pero el servicio fue reestablecido en 2017. Muchos edificios se están reconstruyendo desde esa época y por eso las grandes grúas comienzan muy temprano su trabajo, pero al igual que el resto de la ciudad, terminan su trabajo a las 5 de la tarde. Solo algún restaurant o bar se encuentran abierto hasta las 10 u 11 de la noche.

Nosotros nos hospedamos solo una noche en un bed & breakfast algo minimalista y futurista. La habitación parecía una cápsula de apenas 8 m2, en donde la cama ocupaba todo el ancho, mientras el baño estaba concentrado en un espacio muy reducido. Pero estaba en pleno centro y nuestra idea era sólo pasar una noche para seguir viaje hasta el norte, así que estuvo bien.

Uno de los lugares a visitar en la ciudad es Regent Street, una de las peatonales más comerciales de la ciudad, llena de bares y centros comerciales de estilo español, creada en la década del 30, en la actualidad está habilitado solo para que circule el tranvía.

 

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