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Desmienten la historia de la joven armenia que afirma llorar cristales

Apodada como 'la princesa que llora diamantes y esmeraldas', Satenik Kazarián en realidad podría padecer el trastorno facticio y fingir sus 'lágrimas de cristal'.
lunes, 30 de septiembre de 2019 · 16:39

La historia de la joven armenia de 22 años que afirma padecer una rara condición responsable de la formación de pequeños cristales que salen de sus ojos en vez de las lágrimas la convirtió en una celebridad de todo el país e incluso traspasó las fronteras nacionales, pero ahora un equipo de periodistas del canal ruso NTV ha descubierto que es un mito creado por la propia protagonista.

Al visitar a Satenik Kazarián en el pueblo de Spandaryán, donde reside con su familia, los periodistas presenciaron cómo la madre de la joven le sacó un par de cristales de los ojos, pero el posterior análisis de dichos cristales en un laboratorio gemológico mostró que se trataba de un simple vidrio industrial, cuya formación en el organismo humano se considera imposible.

El resultado del análisis de los 'diamantes' de Satenik asimismo descartó la hipótesis anterior de que podría padecer cistinosis, que provoca una acumulación en el organismo de aminoácido cistina, que forma cristales en las células y puede afectar a los ojos, entre otros órganos.

En sus encuentros con los periodistas de diversos medios, Satenik se quejaba de que los oftalmólogos no le creían y la acusaban de mentirosa. La oftalmóloga Anna Ovakimián, del principal centro oftalmológico de Yereván, donde habían atendido a Satenik y concluyeron que eran sus propias manipulaciones, se mostró "casi al 100 % segura de que la paciente padece el síndrome de Münchhausen", un trastorno facticio que se da cuando la persona se hace daño a sí misma o inventa los síntomas de alguna enfermedad para llamar la atención.

Ovakimián supuso que Satenik ya tenía colocados los pedacitos de vidrio antes de 'llorarlos' ante las cámaras y sostiene que la joven requiere ayuda de un psiquiatra en vez de un oftalmólogo.

"En teoría, la formación de cristales así es posible, pero deben ser considerablemente más pequeños y deben dañar al ojo. Lo que vi en el video de verdad no se parece a la formación de cristales grandes, porque eso requiere no menos de dos meses", comentó a NTV Dmitri Maichuk, director del departamento de terapia del Centro de Microcirugía Ocular Fiódorov.

Mientras tanto, Satenik insiste junto con su familia en que no se inventó nada y sigue rezando en una pequeña capilla de la localidad a la espera de un milagro que la 'cure'.

 

 

Fuente: Actualidad RT