Mira, el sanjuanino por el mundo

Hoy Puerto Rico

Si hay algo que tiene Puerto Rico es color, sabor, naturaleza, historia, vida y alegría. Una pequeña isla en el medio del Mar Caribe en donde lo que sobran son artistas. Vení con nosotros que te contamos cómo nos fue.
domingo, 14 de junio de 2020 · 09:42

El cantante panameño Rubén Baldes, actor, abogado y político en compañía del dúo portorriqueño de Calle 13, inmortalizaron la vida en dos barrios populares de Panamá y de Puerto Rico: El Chorrillo y La Perla. Escuchalo y después te cuento algo más de esta pequeña isla caribeña.  

La Perla también es conocido como el barrio de Despacito ya que en éste barrio que cubre una ladera del Viejo San Juan se filmó el video y hace algunos años, los turistas tenían miedo de entrar pero desde el hit de Luis Fonsi y Daddy Yankee, turistas de todo el mundo circulan por los caminitos que serpentean entre casas de colores y el el turismo no ha dejado de aumentar en Puerto Rico, modificando su city tour, para incluir las localizaciones donde se rodó el video que dio la vuelta al mundo.Los boricuas señalan donde se filmó el video: las rocas frente al mar donde Fonsi canta el estribillo, el malecón que recorre la ex Miss Universo Zuleyka Rivera, la placita en la que los señores juegan dominó, con sus mesas y sus sillas intactas. Esta es una de las áreas más pobres de San Juan que el gobierno intentó desalojar varias veces, en donde la venta de drogas solía ser su motor económico.   

Pero no sólo está Calle 13 y Luis Fonsi, también están Ricky Martin, Elvis Crespo, Víctor Manuelle, Marc Anthony, Chayanne, Don Omar, Ozuna, Jerry Rivera, José Feliciano, Nicky Jam, Wisin, Daddy Yankee, Jennifer López, Rita Moreno, Benicio del Toro, Michelle Rodriguez y la lista sigue y sigue hasta el infinito. Grandes artistas y músicos que llevaron su arte más allá de ésta pequeña isla de casi 9.000 km². La más pequeña de las Antillas Mayores, con cientos de cayos y otras islas como Vieques, Mona y Culebra. Es dueña de impresionantes paisajes naturales, increíbles sitios cargados de historia y una imperdible mezcla de culturas, el archipiélago que integra Puerto Rico y otras pequeñas islas es uno de los sitios turísticos más atractivos del Caribe norte. Y a pesar de su pequeño tamaño, posee diversidad de ecosistemas: bosques secos y lluviosos, ​ áreas montañosas, ecosistemas costeros y marinos, lagos, etc.

Un país que por su belleza no podes perderte, pero hay que tener en cuenta una cosa: Puerto Rico es un territorio no incorporado a Estados Unidos con estatus de gobierno propio, por lo tanto nosotros los argentinos necesitamos visa norteamericana para poder visitarla. Allí nos encontramos con nuestros amigos Charles Monatt, un norteamericano afincado desde hace años y el conocido escritor Luis González Argüeso.  Saludos de un sanjuanino a un sanjuanero.

Tanto Cuba como Puerto Rico fueron colonias españolas desde la llegada de Cristóbal Colón en 1493 hasta la guerra hispano-estadounidense de 1898. Colón la bautizó con el nombre de San Juan Bautista y los nativos de la tribu taína la llamaban Borikén, que significa Tierra de Nuestro Altísimo y Bravo Señor. El nombre evolucionó a Borinquén, nombre que todavía se utiliza en referencia a Puerto Rico. De allí surge Boricua.

La guerra hispano-estadounidense

Esta guerra fue un conflicto armado entre las superpotencias imperialistas de la época: España y los Estados Unidos, que lucharon por el control de Cuba, Puerto Rico, Guam y las Islas Filipinas. Los Estados Unidos ganaron ésta guerra que duró 3 meses y como consecuencia tomaron el control de esos territorios.

Desde 1868, los cubanos estuvieron decididos a independizarse de España. Esto generó conflictos con la población civil que caldeó los ánimos. Así el gobierno impulsó una campaña para cortar el apoyo de la población a los rebeldes, desatando con esto una hambruna que causó la muerte de unas 100.000 personas. Fue así que Estados Unidos envió el USS Maine preocupado por la situación política y sus posibles consecuencias para los estadounidenses en la isla. El conflicto que desató la guerra fue la explosión y hundimiento de ese buque el 15 de febrero de 1898 frente a las costas de La Habana. A raíz de la explosión, se culpó a los españoles y el presidente McKinley demandó que España le diera la independencia Cuba.

Aunque oficialmente Cuba recibió su independencia de Estados Unidos después de la guerra de 1902, su poder diplomático estuvo limitado por la enmienda Platt, que les dio a los Estados Unidos el poder de intervenir en la política cubana y reconoció la legalidad de bases militares estadounidenses en la isla como la de Guantánamo que aún existe. A diferencia de Cuba, Puerto Rico no demostró resistencia política a la invasión de Estados Unidos y en 1917, con la aprobación de la Ley Jones, todos los puertorriqueños pasaron a ser ciudadanos estadounidenses, aunque no votan en las elecciones presidenciales a menos que tengan residencia oficial en alguno de los 50 estados o en el Distrito de Columbia.  

La temperatura en Puerto Rico oscila entre los 20 y 30°C, significa que siempre es un buen momento para visitarlo. De diciembre a abril son los meses más tranquilos y con tarifas más bajas. En cuanto a paisajes, la isla es un paraíso turístico. Con más de 400 km de playas de arena blanca, aguas cristalinas y sitios ideales para descanso que Puerto Rico ofrece en todo su archipiélago, desplegando un amplio abanico de opciones costeras para disfrutar. Imposible no visitar las islas Palomino y Palominito, con playas de arenas de coral y agua turquesa en donde se filmaron imágenes de las sagas Piratas del Caribe. No muy lejos de ahí está la bahía bioluminiscente de Fajardo, una de las cinco únicas existentes en el mundo y de las que Puerto Rico tiene tres. La bioluminiscencia, que se encuentra también en Bahía Mosquito, es provocada por microorganismos que brillan cuando el agua es removida y logran un efecto impresionante por la noche.

El Viejo San Juan

La Perla Del Caribe, así llaman a Puerto Rico que te invita a caminar sus viejas calles adoquinadas en el Viejo San Juan y te hace sentir que retrocedes en el tiempo. La ciudad amurallada aún conserva su fascinante arquitectura colonial, desde fortificaciones hasta edificios coloridos, estructuras de las cuales muchas fueron declaradas Patrimonios de la Humanidades por la UNESCO.

Las calles del Viejo San Juan son absolutamente pintorescas y sus adoquines son ladrillos traídos del norte de Inglaterra ya que contienen un mineral especial que los hace más absorbentes en épocas de abundantes lluvias y les da un característico tono azulado. En esa zona pueden apreciarse los vestigios de la época colonial con una sucesión de fachadas pintadas con llamativos colores.

El casco antiguo sanjuanero atrae como un imán a los visitantes, tanto a los aficionados a la arquitectura colonial como a los que quieren pasear y perderse en las calles de la ciudad colonial. Pero también atraen sus locales de compras, museos y galerías de arte y artesanías, sus monumentos históricos, su gastronomía y su vida nocturna. Lo que sorprende es el perfecto estado de conservación de los edificios. La restauración se comenzó a gestar a mediados del siglo XX en donde se recuperaron casas y  mansiones con grandes patios interiores y azoteas con terrazas al estilo mediterráneo. El espíritu romántico de los edificios públicos y los palacetes de la época de Isabel II o la influencia francesa se aprecian en los herrajes de los balcones y en los tonos pastel de las fachadas.

Castillo San Felipe El Morro

Esta fortificación española fue construida en el siglo XV en el extremo norte de San Juan y por muchos años vigiló la entrada a la bahía, protegiendo a la ciudad de ataques marítimos. Desde fines del siglo XIX hasta 1961, El Morro fue ocupado por el servicio militar estadounidense y operado como una base militar para la Primera y la Segunda Guerra Mundial. En la actualidad, el sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, atrae más de dos millones de turistas al año, motivo por el cual es la atracción histórica más popular de la ciudad. La historia cuenta que debido al acoso sobre las Antillas Menores, por parte de ingleses, franceses y holandeses, se construyeran varias fortificaciones de éste estilo en las islas. Desde principios de 1630 y por unos 150 años, miles de personas trabajaron en la construcción del fuerte y las murallas que rodean la ciudad. Según una leyenda urbana, éste castillo es uno de los ángulos del famoso Triángulo de las Bermudas, en cuya puerta de entrada a la ciudad tiene escrito en latín la frase Bendito el que viene en nombre del Señor.

La estrategia defensiva que montaron los españoles alrededor de las ciudades debía ser perfecta. Ningún lugar debía quedar sin defensa por lo que piratas, corsarios y otros invasores se encontraban con plazas imposibles de tomar. Y como parte de éste cinturón, se creó el fuerte de San Cristóbal en el Viejo San Juan, que por su importancia y conservación fue declarado Patrimonio de la Humanidad y Monumento Histórico Nacional. Los especialistas lo consideran una de las mejores fortificaciones en América del siglo XVII, cuya característica es que sus muros están en ángulo oblicuo por lo que los defensores podían crear fuegos cruzados y cañonear a distintos niveles.

Cuenta la historia que hace tiempo la capital de Puerto Rico era vigilada por gente del ejército, quienes se colocaban en pequeñas torrecillas, para tener una mejor visión de lo que sucedía y avisar sobre la posible llegada de piratas. En cuanto oscurecía, se podían escuchar las voces de los soldados quienes daban voces de alerta, para que sus compañeros estén listos en caso que ocurriera una contingencia. Cerca de un acantilado, estaba instalada una garita desde donde se escuchaba el romper de las olas del mar. Este sonido asustaba a los soldados, pues eran parecidos a rugidos de feroces animales marinos. Una noche le tocó quedarse de guardia a un soldado y mientras todos sus compañeros respondían al llamado de alerta, él nunca respondió. El miedo se apoderó del resto de los soldados pero ninguno de ellos abandonó su puesto durante la noche, pues no querían enfrentarse cara a cara con el demonio. Cuando los primeros rayos de sol comenzaban a salir, los soldados fueron hasta la garita del acantilado, esperando encontrar a su compañero. Lo que hallaron los dejó helados, pues solo se pudo recuperar el uniforme y el arma del militar, pero de él no se supo nada. Como si se lo hubiera tragado la tierra. A partir de esa fecha, los militares pertenecientes a ese destacamento bautizaron a esa garita como la Torrecilla del Diablo y jamás volvió a ser ocupada por otro soldado durante la noche. Otra versión de esta leyenda, dice que no hubo ninguna intervención del demonio, sino que fue decisión del soldado de desertar del ejército ya que quería casarse con una linda joven. Cual historia te gustó más?

Sitios históricos de El Viejo San Juan

Muy cerca del Castillo de San Felipe se encuentra el cementerio de Santa María Magdalena de Pazzis, con vista al mar y cerca de La Perla. Este sitio, tiene su atractivo debido a la ubicación en donde se encuentra, lleno de panteones y tumbas de políticos, artistas, escritores y pintores y la aristocracia que se alojan entre la muralla del castillo y el mar. Debido a su localización se dice que muestra la separación entre la vida y la muerte, simbolizando el viaje del espíritu al cruzar el más allá.

Otro lugar para visitar es la Iglesia de San José, construida por los dominicos en 1530 en el Viejo San Juan. Esta es la segunda iglesia más antigua del hemisferio occidental y un gran ejemplo de la arquitectura gótica española. Más famosa es la Catedral de San Juan que está a pocos pasos de la calle Cristo y cuya cripta contiene los restos del conquistador Juan Ponce de León. La catedral fue construida en la década de 1520, pero fue víctima de dos huracanes y numerosos ataques y saqueos.

En lo que respecta a la vida nocturna, a los portorriqueños les encanta la fiesta. La salsa y el merengue, con influencias españolas, africanas y caribeñas, ocupan un lugar muy importante en la vida local y los salones de bailes son un gran atractivo para muchas personas en donde el gran protagonista además de la música es el ron, que tiene al país como uno de los principales exportadores mundiales. Puerto Rico es la capital mundial del Ron y la Piña Colada es una creación boricua con reconocimiento internacional. Este coctel a base de ron, crema de coco y jugo de piña fue nombrado trago nacional de Puerto Rico. Una delicia que debes probar.

El principal exportador es la empresa Bacardi que fue fundada en Santiago de Cuba en 1862 por el catalán Facundo Bacardi Massó, pero después de la Revolución Cubana trasladó la compañía a Puerto Rico en donde se creó la destilería más grande del mundo. El símbolo de la empresa es un murciélago de la fruta. Estos animales son amigos naturales de la caña de azúcar ya que polinizan los cultivos y se alimentan de los insectos que la dañan. La selección de los murciélagos también tiene raíces en el folklore, ya que simbolizan la buena fortuna, tanto en Cataluña como en las poblaciones locales cubanos. De acuerdo a las tradiciones, el murciélago representa hermandad, discreción y fidelidad.

Cavernas de Camuy

El Parque Nacional de las Cavernas del Río Camuy es uno de los mayores sistemas de cuevas en el mundo y el más grande en el hemisferio occidental. Se encuentra ubicado en el noroeste de la isla de Puerto Rico, aunque la entrada principal al parque se encuentra ubicada en la Quebrada Camuy. Las cavernas son parte de una extensa red de cuevas naturales de piedra caliza y cursos de agua subterráneos excavados por el tercer río subterráneo más grande del mundo, el Río Camuy. Llenos de pasadizos y túneles repletos de estalactitas y estalagmitas, estas cuevas fueron descubiertas en 1958, pero hay evidencias que ya fueron exploradas por los indios taínos cientos de años atrás. Tras el paso del Huracán Maria del año 2017, que dejó casi 3.000 víctimas fatales, las Cavernas de Camuy fueron cerradas al público, ya que el sistema sufrió serios daños que demandó una gran inversión para su reparación.

Parque El Yunque

El Bosque Nacional El Yunque es un parque nacional y su nombre es una adaptación al español de la palabra de origen taíno Yu-Ke que significa Tierra Blanca. Este bosque tropical es uno de los lugares más lluviosos del mundo y está localizado en la Sierra de Luquilo. Aunque no es el punto más alto del país, se puede observar a larga distancia, municipios alejados como Vieques, Culebra, San Lorenzo, Caguas,  entre otros. El Bosque fue fundado por el Rey Alfonso XII de España en 1876, cuatro años después de la creación del Parque Nacional de Yellowstone en los Estados Unidos.

Una particularidad que tiene Puerto Rico es su bandera que fue diseñada a finales del siglo XIX por un grupo de puertorriqueños que vivían en Nueva York llamados Club Borinquén, que estaban afiliados al Partido Revolucionario Cubano y conspiraban por la separación de España de los dos países. La bandera simboliza la hermandad en la lucha revolucionaria con Cuba para separarse de España. Por eso son semejantes, pero en la bandera puertorriqueña se invirtieron los colores del triángulo y las franjas respecto a la bandera cubana. Entre los años 1898 y 1952 nació la Ley Mordaza, que prohibió izar ésta bandera porque era considerada ilegal y todo aquel que tuviera una bandera de Puerto Rico se exponía a 10 años de prisión. No fue sino hasta 1952 que la bandera sería adoptada oficialmente por el Estado Libre Asociado de Puerto Rico.

Esta bandera tiene algunas características: alterna 3 franjas rojas (simbolizan la sangre y vitalidad que nutre al pueblo) y dos blancas (libertad individual y derechos del hombre) y tiene un triángulo azul, y en cada ángulo se evoca a un sistema republicano: con libertad, igualdad y fraternidad, tal como la revolución francesa con una estrella de cinco puntas que es el símbolo del Estado Libre Asociado.

Antes de partir de Puerto Rico te cuento que no podes perderte su gastronomía. La cocina puertorriqueña es la manifestación más vívida de la isla y combina influencias de los antiguos taínos, africanas, españolas e hispanas. Por la calle se puede conseguir una buena comida por pocos dólares y hay para todos los gustos. El plátano, el arroz, los frutos del mar, las carnes, las leguminosas, los tubérculos y las frutas tropicales, son la fuente de las comidas típicas de Puerto Rico. Quédate y disfruta de un Mofongo, un Sancocho, unos Plátanos Gratinados, unas Alcapurrias, un Arroz con Habichuelas, unos Tostones, un Lechón a la Vara o unas Barriguitas de Vieja. No te van a defraudar.

Quédate también a disfrutar del canto de los Coquis que son unas pequeñas ranas de árbol que viven en la isla y se la conoce así gracias al sonido que hacen los machos por las noches llamando al apareamiento. A pesar que los coquíes resultan simpáticos e inofensivos, en algunos sitios se los considera una especie invasora ya que su territorio se extiende desde el sur de los Estados Unidos, América Central, América del Sur y el Caribe, llegando incluso a Hawai.

Según la tradición portorriqueña, en algún momento de nuestra historia, el mundo era un todo hasta que el dios supremo Yocahú, tomó la decisión de separar la tierra del agua, por lo que algunos animales permanecieron en la superficie y otros migraron a lo profundo del mar. Otra deidad, llamado Yukiyú planeó la manera de recrear el paraíso y luego de varios intentos creó acá La Isla del Encanto y de inmediato comenzó a llenarla de especies para que la poblarán. Pero no encontraba a la criatura ideal que le sirviera como guardiana del lugar. En ese momento escuchó el canto del Coquí y dijo “Ven pequeña, no tengas miedo. Esta isla es tuya. Protégela y cuídala.”

Otra leyenda urbana que nos encantó es la del Perro de Piedra y dice que cerca del Castillo de San Jerónimo hay una formación de coral que fue el punto de inspiración para muchos relatos puertorriqueños. Cuenta la leyenda que el castillo fue usado por soldados españoles como fuerte para protegerse de los ataques de los piratas. Siempre habían apostados varios soldados, ya que los corsarios podían llegar en cualquier momento. Uno de esos militares era un joven llamado Enrique, muy querido por todos ya que era un muchacho que trabajaba en el campo hasta que decidió enlistarse en el ejército. A menudo estaba sólo anhelando encontrar a un compañero de aventuras.

Una tarde mientras caminaba por las calles del Viejo San Juan unos chillidos llamaron su atención y descubrió a un perro herido en su pata. ”No te preocupes amigo, te llevaré a casa y pronto estarás recuperado”, dijo Enrique

Así lo hizo. Enrique curó las heridas del perro y éste lo seguía a todos lados que él fuera.

Tiempo después, llegó una orden firmada por el Rey de España en donde se indicaba que debía enviarse soldados a Cuba. Uno de esos soldados fue Enrique. Con lágrimas en los ojos se despidió de su amigo canino diciéndole: “No te preocupes Amigo, me voy sólo por unos meses. Regresaré antes de que te lo imagines. Mientras tanto, mis compañeros cuidarán de ti.”

El barco del soldado zarpó y el perro se lanzó al agua hasta llegar a un arrecife de coral en donde permaneció hasta que perdió de vista el navío. Desafortunadamente, la nave en donde viajaba Enrique, fue emboscada por bucaneros y los tripulantes murieron. En San Jerónimo no se hablaba de otra cosa que no fuera de esa tragedia, pero lo más extraño fue que Amigo entendió que su amo no volvería nunca. Fue entonces cuando el perro se lanzó al agua y regresó al arrecife de coral a mirar el mar y esperar a su amo.

Amigo permaneció vigilante hasta que murió, recordando la última vez que había visto a Enrique. La sal de mar y otros elementos naturales comenzaron a cubrir el cuerpo del perro. Con el paso en los años, el coral también lo cubrió por completo, haciendo que su silueta permaneciera intacta y convirtiendose en la formación que hoy se ve.

Esperamos que hayas disfrutado de Puerto Rico. Te esperamos la próxima semana para más viajes.

 

 

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