Con tan solo 29 años, Sebastián Bustos, o Palito Mutante, como lo conocen en el ámbito del arte callejero y el circo itinerante, hace su camino de la mano de los sueños, incluso él se considera un soñador. Su historia está marcada por un giro radical después de la secundaria en Sarmiento, de donde es oriundo, cuando decidió dejar atrás las expectativas sociales para seguir su verdadera pasión: el circo. Su amor trasciende en el arte y compartió en Diario 13 como lo vivió y lo vive.

"El camino ha sido muy bonito, con muchísimos desafíos, pero desafíos que han sido superados por la pasión. Cuando uno encuentra algo por lo que vivir, algo que entregar, es lo que llena el corazón", reflexionó Palito. Su recorrido no ha estado exento de incertidumbres, pero siempre tuvo la certeza de estar en el lugar correcto. "No sabía bien lo que había que hacer, pero todo lo que se da, está bien", aseguró.

Palito, el sanjuanino soñador que se inspira en las fantasías para crear su arte circense

Palito no solo ha hecho del circo su hogar artístico, sino que lo ha transformado en un espacio para integrar todas sus facetas creativas. Ha compartido momentos en festivales y escenarios impresionantes, pero también ha llevado su arte a los barrios y calles, donde la interacción con la gente de paso es tan fundamental como los malabares en el aire. “El circo tiene esto de que hay mucha gente viajera en Latinoamérica haciendo circo de diferentes maneras, ha sido un constante descubrir”, contó, mientras reconoce que su trayecto lo ha hecho crecer tanto por fuera como por dentro.

En sus palabras, "el camino ha sido revelador, tanto hacia afuera como hacia adentro". Cada paso lo ha llevado a conocer no solo nuevos ámbitos, sino también aspectos ocultos de sí mismo. "El circo está lleno de todo. Al darme cuenta de que todo lo que traigo es útil, como la música, la literatura, y el servicio a la comunidad, he encontrado una herramienta muy óptima para expresarlo", dijo.

Palito también se enfrenta a una dinámica en constante evolución. “Este camino me ha enseñado a dejar cosas, y me ha dado muchas otras", aludió, refiriéndose no solo a las técnicas circenses, sino también a los ideales que debió soltar para poder adaptarse a los desafíos. "Ha sido un camino vertiginoso, pero encantador", dijo el joven que recorrió varios países para encontrarse en su mundo del arte.

A pesar de su amor por el circo, Palito no se limita a una sola expresión artística: “Estoy volviendo a la lectura y escritura, haciendo talleres con jóvenes en un centro comunitario”, mencionó, señalando cómo su vida artística fluye entre varias disciplinas. Además, está retomando un proyecto musical junto a un amigo y participando en una obra teatral. Además sumó: "En definitiva, puedo integrar todo al circo,  y en una función se pueden utilizar todos esos recursos que el arte me ha abrazado".

Palito, el sanjuanino soñador que se inspira en las fantasías para crear su arte circense

Desde sus primeros años de vida sabía que le gustaba, pero no siempre lo tuvo claro. Como él mismo contó, "de hecho, se fue armando solo el camino, me fue descubriendo". Desde niño, se sintió atraído y, sin saberlo, ya daba sus primeros pasos en el mundo del circo. “Las acrobacias y malabares las aprendí solo, desde niño", relató.

Ser artista, sin embargo, conlleva dudas y miedos. Para Palito, no ha sido diferente. "Dudar uno siempre duda como artista, porque hay como una sensación de estar entregando algo de uno", reflexionó. A lo largo de su carrera, ha aprendido que es necesario ser un poco egoísta y valiente al momento de crear. "Entrego lo que soy, lo que siento y lo que puedo armar para dar, y el resto quedará al juicio de quien lo recibe o del universo", mencionó.

Palito, el sanjuanino soñador que se inspira en las fantasías para crear su arte circense

Palito no se sintió completamente artista hasta que decidió vivir de lo que amaba. "Nunca sentí que haya sido mi camino hasta que lo decidí, y me empezó a funcionar", recordó. A partir de esa determinación, pudo comenzar a "hacer valer" su arte y "aguantar y bancarse la vida de adulto" a través de él. Lo que comenzó como una expresión personal en el arte callejero, poco a poco fue escalando con compañeros y en espacios públicos. "Se fue haciendo el camino. Y sí, tengo dudas, pero eso no me retiene", aseguró con firmeza.

El artista también reflexiona sobre el estigma que enfrenta el arte callejero. Para Palito y sus compañeros, "la calle es nuestra, la calle es del arte, el arte de la juventud". Sin embargo, reconoce que sectores de la sociedad aún tienden a subestimar este tipo de expresiones. "Nos estigmatiza un poco desde algunos sectores que pretenden que el arte sea arancelado y tenga una cierta altura estética y moral", comentó. Aunque enfrenta prejuicios, para él estos no son un obstáculo, sino un reflejo de las barreras que algunos intentan imponer. “No nos frenan, no nos traban", afirmó con convicción.

Palito, el sanjuanino soñador que se inspira en las fantasías para crear su arte circense

A lo largo de su recorrido artístico, Palito encontró nuevas formas de expresión y nunca deja de descubrir. "No me gusta definirme, porque últimamente estoy encontrando cosas nuevas para hacer, para compartir y para descubrir en mí", confesó. Sin embargo, si hay algo en lo que sí puede definirse, es como un soñador. "Siempre me gustó definirme como un soñador, como alguien que encuentra fantasías y que es motivado por ellas a expresar, a buscar, a compartir", dijo. Su búsqueda es la de una experiencia mágica que lo libere de las paredes que la sociedad impone.

"Creo que ser un soñador es intentar inspirar a los demás a buscar lo más mágico que puedan", expresó Palito.

Para él, lo más real y valioso son las emociones y pensamientos que compartimos de manera genuina. "Creo que soy un soñador de las emociones, alguien que busca que esas emociones se expresen de ojo a ojo, de corazón a corazón", sentenció.

Palito comentó que  arte no es solo una forma de expresión, sino una fantasía que lo llena de vida y de ilusión. Sin embargo, no todos ven el arte con la misma magia. Según Palito, "muchos lo toman como algo que no es válido, que no suma", y en esa incomprensión, nace la lucha de quienes dedican su vida a crear. Ser artista, para él, es una "fantasía genial", porque no solo le suma a él, sino que también aporta a los demás: "Me llevo sonrisas inocentes, me llevo sonrisas pícara, le hago chistes a todos, me hacen chistes a mí y le permito muchas cosas a las personas". Su arte, aunque intangible para algunos, genera emociones reales y poderosas, que enriquecen tanto a él como a su público. "La sociedad cree que somos ilusión, que dibujamos con humo y con colores cosas que no van a sumar, porque la gente está acostumbrada a lo tangible, a lo material, a lo intercambiable por dinero", reflexionó

Palito no se conforma solo con su rol como artista callejero; su visión va mucho más allá. "Mi proyecto más grande y que siempre me ha guiado es un gran espacio popular de arte y libertades de expresión, un espacio comunitario", compartió con determinación. Para él, ese proyecto es mucho más que un sueño personal; es una iniciativa que busca integrar múltiples aspectos de la vida, desde el arte hasta la salud física y mental, pasando por la educación y la autonomía.

"Quiero que este espacio se construya con redes de arte y una visión de salud física, mental y emocional, con autonomía de expresión y de alimentación", dijo.  

El joven cree firmemente en la posibilidad de vivir del arte, pero declaró que cada artista vive el arte de manera diferente, y ese camino es único para cada uno. "Muchos artistas viajeros, muchos artistas callejeros, viven como viven, pero también hay muchos artistas que están burocratizados", comentó mostrando la diversidad de estilos de vida dentro del mundo artístico. "Se vive de diferentes maneras, pero se vive del arte", concluyó.

Palito Mutante es más que un artista de circo: es un eterno aprendiz de la vida, un luchador por sus sueños que sigue avanzando con paso firme, zigzagueando entre sus pasiones para continuar sorprendiendo y sorprendiéndose.