Este viernes en Modo Siesta la psicóloga deportiva, Isabel Galleguillo, explicó la importancia de los papás cuando los chicos practican un deporte. Además también habló sobre como ayudar a los niños a aprender ante la derrota.

Modo Siesta: - ¿Qué tiene que ver con la psicología relacionada al deporte, el rol de los padres en los atletas? ¿Qué tan importante es?

Isabel Galleguillo: - La verdad que el rol de los padres es fundamental en la carrera deportiva. Siempre pensando en las diversas etapas en donde se encuentra el deportista, que puede ser iniciación deportiva, tecnificación, elite, alto rendimiento, pero siempre, el rol de los padres es fundamental para el acompañamiento del deportista.

MS: - ¿Y la psicóloga o el psicólogo también trabaja en ese rol familiar?

IG: - Sí, es fundamental el trabajo en cuanto a cómo debe ser el acompañamiento en cada una de esas etapas, porque no es lo mismo acompañar a un niño que está en la iniciación deportiva a cuando está en la tecnificación o en la elite. Porque bueno siempre decimos que la iniciación, el rol del padre es más de acompañar, no tanto ser agente de estresor extra, porque muchas veces sin querer se hace. Estoy convencida de que los papás, porque soy mamá, no lo hacemos para perjudicar, pero muchas veces en ese proceso, si nos centramos en la tarea o en el ego, y no tanto en la tarea, a veces recurrimos al rendimiento solamente y no a ese proceso de sostener, acompañar, incentivar, potenciar la adherencia a la actividad deportiva, el trabajo de valores, porque también ellos nos miran cómo nos comportamos como papás frente a los árbitros, frente a los entrenadores. Entonces, se hace todo un trabajo en la iniciación muy fuerte de referente tanto de los padres como del entrenador.

MS: - Uno puede ver en San Juan, en todos los deportes, pero particularmente lo que me ha tocado a mí es observar a papis en deportes populares: hockey sobre patines en San Juan, van muchos chicos; fútbol; rugby. Uno ve desde la tribuna o fuera de la cancha al papá gritando, ya sea al árbitro o exigiéndole al niño. Muchos papis creen que tienen a un Daniel Martinazzo, a un Panchito Velázquez en el hockey, o a un Messi en el fútbol, y uno ve a los nenes como que se están divirtiendo, están pasando, ve, pasa, hace el gol. Ahí aparece el papá que es sumamente exigente para el niño.

IG: - A eso me refiero en cuanto a no sumar más estrés a la situación de aprendizaje, de nuevos aprendizajes para el niño, porque el niño está haciendo una asimilación de conocimientos nuevos, de destrezas nuevas, de maduración psicomotriz. Hay todo un contenido de aprendizaje nuevo y sumarle por ahí la presión extra de solamente centrarlo en el rendimiento. Hay una teoría que dice en la meta del ego y no en la meta de la tarea, en incentivar qué bien que lo estás haciendo, el proceso. A veces inconscientemente decimos, ¿cómo usted fue hoy? ¿Ganaron? ¿Perdieron? Es como que nos vamos directamente... La pregunta es, ¿te divertiste? Claro. Entonces, en esa etapa, fundamentalmente, es, bueno, ¿cómo te fue? ¿Viste todo lo que hiciste en entrenamiento? ¿Lo pudiste mejorar? ¿Lo pudiste mostrar? Yo sé que por ahí suena como difícil decir, bueno, el deporte es competitivo, sí, es competitivo, sí. Y es maravillosa la riqueza de autoconfianza y elementos que le da al niño. Pero sumarle en esa etapa mucho estrés a la final termina como perjudicando el proceso.

MS: - ¿Y ustedes lo tratan con los padres esos temas? ¿Y logran resultados?

IG: - Sí, y la verdad es maravilloso. Yo la verdad que no puedo quejarme de los papás. Ojo, siempre digo, y ahora lo voy a aclarar porque no lo he dicho antes, pero la psicología del deporte o la psicología es un saber científico, entonces siempre va a tener mucho más valor de proceso cuando es aceptada, asimilada y comprendida y no rechazada. Porque a veces la frase “yo no creo en los psicólogos”, bueno yo le digo, no somos un dogma de fe, somos un saber científico. Entonces hemos estudiado para poder hacer esos procesos de acompañamiento. Pero la verdad que yo con los papás que han tenido mucha apertura, porque he trabajado con papás de iniciación, también papás de alto rendimiento, los de iniciación es maravilloso cuando, por ejemplo, pueden diferenciarse. Me han tocado papás que han sido suponte de un deporte muy destacado y quieren que sus hijos se observen como ellos. Bueno, hemos podido trabajar esto de diferenciarse de que no es él, de que él tiene que hacer su propio proceso y de que ¿Cómo acompaño? sin ponerme en el rol de entrenador porque el niño ya tiene un entrenador. Lo que necesita es un acompañante, lo que necesita es un sostenedor, lo que necesita es alguien que contenga en ese tramo que me voy a la competencia.

MS: - Aparte, los chicos tienen su tiempo de maduración. Algunos lo hacen antes, algunos no les gustó ese deporte y buscan otro lugar o de repente no es el deporte y deciden tocar un instrumento o el arte. También es un desafío... Es un proceso…

IG: - Exacto. Y también por ahí es como... Estamos en tiempos muy acelerados, decir porque yo lo llevo a esto y no a esto. Y por ahí que no engancha. A veces, como que encontrarle, tener la paciencia de encontrarle su propio proceso.

Y tenemos un molde. Venimos de una cuestión muy machista en el que el futbol es para el hombre y la nena al hockey sobre césped y hoy todo eso ha cambiado. Hoy ves a varones jugar al hockey sobre césped, ves a chicas jugar a la pelota que antes no. Sí. Por ahí hay que dejarlos que corran y que ellos vean el lugar del mundo donde se sienten cómodos y si después son buenos, en buena hora. Si son psicólogos, periodistas, que sean lo que sea tendrán su lugar en el mundo.

Igual el deporte siempre no tenemos que limitarlo solamente a la competencia. El deporte es fundamental. Llevarlos a nuestros hijos a deporte en cuanto a lo que nos otorga por posibilidad de trabajar valores, por posibilidad de trabajar riquezas personales, desafíos.

MS: - Y lo que se aprende con el deporte. Por ahí el chico no tiene límites en la casa y el profe dice, hay un reglamento que hay que respetar. Él es el árbitro si el pita hay que hacerle caso, obviamente llevándolo a algún deporte en conjunto. Pero en deporte individual también pasa. Mirá el tenis, la pelota picó afuera y es mala. Claro. Por más que vos te pongas... si tenés que enojar...

IG: - Exacto, si te tirás antes, bueno... Cuenta como perdida la carrera, entonces da mucho recurso. Entonces, no solamente lo tenemos que centrar a la competencia, sino también a todo lo que el deporte, la actividad física nos da en cuanto a bienestar para el niño, en cuanto a desarrollo de habilidades motrices, psicomotrices, habilidades sociales, porque el otro le va poniendo también como un orden de vincularidad con uno u otro.

MS: - Isabel, el deporte te enseña a perder. Porque vos en el deporte es más lo que perder que lo que ganas. Salvo que seas Messi, no sé. O Michael Jordan, pero todos los demás perdemos. Hasta él. Es un mensaje. En la vida es más lo que voy a perder y el deporte te da ese mensaje. ¿Sabes qué? Pierdo, tengo que ir y saludar al rival.

IG: - Exacto. Aprender a perder. Ahí ves como hay un universo también que está implícito de valores, de formación, por supuesto cuando tenemos buenos referentes... Siempre digo, cuando el deporte y la actividad física se termina haciendo muy salutogénica y promotora de bienestar para el niño, y de buenos valores. Esto de ir a saludar al rival, de entender que se gana con un juego limpio, que yo tengo que aprender a que hay rivales que tienen mucho más trabajo y competencia que uno, y que son respetables y que me van a ayudar a superarme.

MS: - Y tendré que trabajar o entrenar más para superarlos.

IG: - Exacto, y me ayudarán a crecer. Entonces, hay como todo un universo que implica que es mucho más el aporte que da que lo que quita.

MS: - ¿Hay un ideal en esto, en el papel que hoy cumple el padre en el acompañamiento? Digo, ser un amigo o ser un hincha, o hay padres que dicen, no, yo voy y lo llevo a mi hijo y me enojo, entonces que vaya solo. Y hay gente que no, el chico ve que otro va a llevar toda la familia, la abuela, etc.

IG: - Yo creo que sí hay como un criterio, un rol de padre como integrador, ¿sí? Pero que se trabaja, o sea, no juzgo a los padres porque no sabemos a veces los deportes. Entonces, vamos aprendiendo en el camino, pero sí abierto a aprender, a respetar el rol del entrenador, a respetar los árbitros, a respetar mi rol de papá, que no es el de entrenador. O sea, entender que si yo pongo en esa dicotomía al niño, le estoy dando una gran incoherencia, o lo sumerjo en una gran incoherencia porque tener que obedecer adentro a la cancha el entrenador y a mi padre o a mi madre, entonces hay como un tironeo del niño que lo deja en una dicotomía. Entonces, sí hay como unas características que es esto de contener, de fortalecer lo que es la tarea, no tanto el rendimiento, o sea, ir valorando el proceso de aprendizaje y maduración del niño en el deporte como en la vida.

MS: - Antes tuvimos una charla en este mismo espacio. Alguna vez hablamos de la frustración y viene porque por ejemplo mi papá es ídolo, me está gritando, me está diciendo todo lo que hago mal. De repente me dedico a otra cosa. Y capaz que tenga todo el talento para el día de mañana ser un gran deportista en ese deporte y por esta frustración lo dejó, ¿no?

IG: - Sí, eso es lo que hablamos, lo hablamos ya a través de cómo a veces las malas acciones o las malas intervenciones terminan excluyendo a un montón de gente, a un montón de niños en el proceso de iniciación, cuando lo que tenemos que hacer en ese periodo es traer, traer a los niños, no dejarlos que se nos vayan, porque es un elemento socializador, el deporte de vínculos, de valores que es muy rico. Entonces, en esa etapa tenemos que traer lo salutogénico también a nivel físico, a nivel mental, emocional, aporta mucho, entonces, ahí hay que traer. Y de ahí veremos cómo las intervenciones también tienen que ser adecuadas conforme a cada niño. También es un desafío entender para qué estoy formado, si puedo empezar con iniciación o si me tengo que ir a tecnificación, o si a mí me gusta el alto rendimiento y me gusta más, bueno, me voy para aquel lado.

MS: - Y ustedes, como profesionales ¿Lo plantean al papá o a la mamá, ellos lo entienden, logran trabajarlo? porque también es una cuestión familiar, ¿no?

IG: - El que ha venido a buscarme por ese tema, sí.

MS: - ¿Hay alguno que se resiste, que dice no?

IG: - Sí, a ver, hay una resistencia de decir no, yo la verdad que no me identifico en eso que usted me está diciendo, porque a veces dicen “no, yo no me identifico”, “yo la verdad que no le genero esto”. Y bueno, intentamos que también el niño o el deportista le explique y entienda cómo lo vivencia él. Entonces, hacemos como acuerdos entre papás y el deportista como para acompañarse lo mejor posible y también, porque acordate que viajan mucho juntos, a veces a un campeonato afuera, a veces viajan al interior y son como movidas muy familiares, que vos si querés meterte, tenés que incluirte en esa rutina. Entonces, hay que ser que sea lo más nutricia posible.

MS: - El respeto también es algo fundamental, digamos que por ahí se pasa por encima y el papá que no le está achacando nada al hijo, pero sí está ejemplificando, no sé, diciéndole o insultando al árbitro o defendiendo como sea su hijo.

IG: - Claro, por eso te digo que la importancia es los referentes, el referente árbitro, referente es adulto, a ver, referente árbitro, referente técnico, referente papá, viste, y la triada y entre medio está el niño. O sea, lo mismo pasa con... A ver, si yo te digo, bueno, mira, no tomes esto, o no robes y yo te estoy pasando algo por debajo de la caja, ¿entendés? Tomá hijo, ¿entendés? Hay como una contradicción en sí misma que termina enseñando, entonces sí, requiere una cierta coherencia.

MS: - Y en el otro punto, la indiferencia del papá, es decir, aquel papá que le da lo mismo, que vaya a jugar, cuando el nene plantea en el almuerzo, hoy gané, papá, hice un gol, qué sé yo, y el papá está con el celular o está en otra.

IG: - Sí, hay de todos los tipos, todo es malo, o sea, este también es absolutamente dañino. O sea, ese es en particular más, porque nosotros necesitamos que ese papá esté ahí, necesitamos que él esté ahí, que simplemente mire, que simplemente acompañe. El niño a veces está muy atento hasta los ojos que hace el padre.

MS: - Está mirando al padre a ver qué hace.

IG: - Sí, o la madre, ¿viste? A veces a mí me han dicho, “yo veo que mi papá dice... Y no dice nada, pero hace...” Y porque ellos, más en la iniciación, ya cuando después van madurando, hay aspectos que los deportistas, si lo hemos trabajado con ellos, aprenden a saber qué deben tomar y no, pero tiene que ver con la propia madurez. Pero en la etapa de iniciación o de tecnificación, este referente es muy importante. Entonces, a ver, este tipo de papá también, que solo deja y lo dejo en la puerta y me voy... No me meto, no quiero tener nada. Nunca sé si hay una reunión, nunca participo si estamos haciendo una rifa, nunca sé si hay un campeonato, pero no sé si te puedo llevar. Este tipo de padre es difícil para los entrenadores, porque están haciendo un trabajo formador en donde no contamos con una pata que es fundamental. Entonces, ¿cómo hacemos con ese niño? Para no dejarlo tampoco solo cuando están todos los otros papás presentes. Entonces, es un desafío.

MS: - Isabel, ¿y cuál sería el mensaje para aquellos que nos están viendo a esta hora? Mamá, papá, que por ahí la están escuchando y se sienten un poquito identificados, tanto en la ausencia como en esto de extremarse en lo que se les piden a los chicos.

IG: - En la ausencia, creo que cuando se hace, porque, a ver, hay realidades que tampoco me lo permiten, por el trabajo, por un montón de situaciones...

MS: - Bueno, pero por ahí no puedo asistir, pero en la charla tengo que estar.

IG: - Exacto, puedo suplirla de otro modo. Bueno, cómo te ha ido, o le llamo al entrenador el mensaje, cómo está yendo mi hijo, o cómo colaboro si no puedo estar presente, porque yo por mis horarios no puedo.

MS: - ¿Lo material alcanza ahí? Digo, a un papá que no está nunca presente y el niño siente eso, pero le compró los mejores botines, las mejores camisetas...

IG: - No termina supliendo todo. Podrá tener lo más ergonómico, pero si no hay un acompañamiento, tampoco termina siendo totalmente nutricio. O sea, las sugerencias que le doy como profesional de la psicología y también como mamá, porque también he vivido esos procesos, es de interiorizarnos, de aprender, de entender cómo es el acompañamiento, porque también esto es nuevo, o sea, la psicología del deporte en cuanto a los procesos de acompañamiento para papá es nuevo, pero es muy nutricio, es muy rico para que ese camino de nuestros hijos sea lo más largo posible, porque lo que queremos es que esté la mayor parte del tiempo en el deporte o en la actividad física, porque nos hace falta todo, nos hace bien.

MS: - Aparte, después vendrá otra etapa que tiene que ver con la edad misma. Primero formación, como usted dice, si es bueno, seguramente tenga alguna competitividad ya profesional y después lo hará como lo hacemos todos, el que puede camina, el que no corre, el que no juega el paddle. El deporte es la vida misma, ¿no? Aparte, hacer tan bien para sacar de la rutina, de los problemas, unos y amigos. O sea, el deporte, usted lo dijo, cierra por todos lados, hay que hacerlo. Lo que a uno le gusta hay que hacerlo.

IG: - Hay que hacerlo, entonces. Eso, acompañar lo que mejor podamos cuando no sepamos cómo hacerlo. Bueno, busquemos ayuda para hacerlo lo mejor posible. Y, bueno, estar abierto a esto de nutrirnos de nuevos modos de comunicación y de nuevos modos de vincularidad.

MS: - Hay una serie que está muy de moda ahora, no sé si la han visto, que es la vida de David Beckham. Es el mejor futbolista inglés o de los mejores de la historia de Inglaterra, seguro. Pues, David Beckham fue muy exigido por su papá, y él en el documental lo dice. Llegó un límite que por momentos casi dijo, no juego más a la pelota. Después, el papi, con un psicólogo, bajó un cambio. Le dice este, mirá, está todo bien que le patees 100 veces para que él la pare. Porque ¿qué le criticaba el papá? Que no la paraba con la zurda, él es diestro. Y lo obligaba a patear con la zurda. Y el niño estuvo a un punto que dijo “no, hasta acá llego. No juego más a la pelota”. Y un psicólogo dice, va a perder un talento si sigue así. Lo guió y hoy es David Beckham.

IG: - Expulsando, sí. Pero tenemos también, o sea, tenemos muchos malos ejemplos difíciles. Por ejemplo, en la Argentina tenemos uno muy conocido hace muy poco que ha sido como denunciado que es Roldán en el tenis que denunció a su papá. Hay todo como situaciones que son como... No son lo habitual, pero son ejemplos de que este ámbito también debemos mirar. Debemos mirar desde todos los ámbitos de la salud. Desde la psicología, desde lo mental, desde lo físico, perdón. Desde lo nutricional, desde el sueño, desde el uso de la tecnología, desde el acceso a los juegos compulsivos. Hay un montón que hay que mirar como para también entender que ahí también se puede entrever cosas que no están tan buenas.