OPINION

La última tentación del concejal

La polémica decisión del edil macrista Gabriel D'Amico de pedir la jubilación por incapacidad a los 38 años, a tres meses de dejar la función pública.
jueves, 10 de octubre de 2019 · 11:55

¿Qué hubiera ocurrido si Jesús transaba con la última tentación que le propuso Satanás según el relato bíblico, para evitar su calvario y crucifixión? Una vida apacible junto a María Magdalena, fue el ensayo que el director Martin Scorsese llevó al cine con el título "La última tentación de Cristo", en el año 1988. Fue una película polémica en su tiempo por hurgar en aquello que parece incompatible con la idea de divinidad, que es la debilidad humana o el simple instinto de supervivencia. Salvarse aunque más no sea en el último minuto.

"La última tentación de Cristo" ofrece una buena plataforma para entender lo que le ocurrió esta semana al concejal macrista Gabriel D'Amico. Por supuesto, habrá que explicarlo bastante, para que se entienda.

No se trata de poner en duda sus padecimientos, porque sería inhumano e imperdonable darle la espalda a cualquier persona que se ve imposibilitada de seguir valiéndose por sus propios medios. Para eso, entre otras razones, existe el sistema de previsión social a través de ANSES. No cabe juzgar a D'Amico desde ese punto de vista, porque sería tanto como hacerlo con la totalidad de argentinos y argentinas que debieron acudir a este auxilio.

Despejado el tema de salud, cabe sí la otra lectura que abre el espectro de las críticas con justificación. Es básicamente, la oportunidad. Hay elementos para interpretar que el concejal midió los tiempos y jugó sus cartas con precisión quirúrgica. Ni antes ni después.

D'Amico abrigó las expectativas de ser reelecto en su banca capitalina por otros cuatro años pero, a diferencia de 2015, cuatro años después el macrismo acordó de arranque con el basualdismo. Hubo un solo candidato a intendente, Rodolfo Colombo, y una sola lista de concejales. Quedaron afuera varios, entre ellos el joven abogado, hijo del histórico sindicalista municipal.

Pasaron los comicios del 2 de junio y empezó la cuenta regresiva para despedirse de la función pública. La única certeza que le quedaba a D'Amico era saber que el 10 de diciembre deberá volver al llano, posiblemente a litigar en tribunales desde el sector privado.

Conocedor de este futuro cercano, apenas dos meses después de las elecciones y tres meses antes de finalizar su único mandato, el concejal ingresó su trámite jubilatorio por incapacidad ante ANSES. Fue el 17 de septiembre de 2019, aunque el certificado que lo prueba recién trascendió esta semana. Una vez que se viralizó, la indignación fue masiva. Para el sanjuanino y la sanjuanina comunes, aún sin estar otorgado el beneficio, estamos en las puertas de un privilegio.

Por un lado, la edad jubilatoria para cualquier ciudadano es de 65 años en el caso de los varones y de 60 años en el caso de las mujeres. Retirarse a los 38 es claramente una situación extraordinaria. Por otro lado, hacer el pedido en el último semestre del mandato, implica que el cálculo del haber previsional se haga sobre la dieta de unos 139.000 pesos mensuales. El monto se filtró extraoficialmente.

Ayer en Banda Ancha, D'Amico dijo que es un perseguido político y que tiene todo el derecho de pedir la jubilación en los términos que lo hizo. No se trata de una cuestión estrictamente jurídica, sino de haber caído en la tentación. Ese sentimiento que tan bien relató Scorsese y del que ni siquiera Cristo quedó al margen. Simplemente, el manotazo de último minuto para salvarse uno mismo. Y que el sacrificio lo haga otro.


JAQUE MATE