OPINIÓN

Cáceres y la sentencia inevitable

Tras la denuncia por violencia de género presentada por Gimena Martinazzo, el diputado tendrá dos frentes para defenderse.
jueves, 26 de noviembre de 2020 · 10:13

No hay política posible cuando aparece en el medio, más que una causa penal, una acusación personalísima. Tan seria e imperdonable como la violencia de género. La Justicia deberá encarrilar procesalmente la denuncia que presentó Gimena Martinazzo contra Eduardo Cáceres en la Comisaría de la Mujer. Pero por tratarse de dos figuras públicas y por haber tomado estado público el hecho, habrá otro plano imprescindible con sentencia inevitable: la opinión pública.

Este miércoles, mientras el mundo, el país y San Juan intentaban asimilar el fallecimiento de Diego Maradona, Martinazzo tomaba posiblemente una de las decisiones más difíciles de su vida. Minutos antes de las 16.30 publicó en su cuenta de Facebook su propia foto con una frase estremecedora: 'Hoy dije BASTA!, por mis hijos, por mí, por las miles de mujeres que sufrimos violencia'. Sin revelar la identidad del acusado, acompañó el posteo con su propia foto y la constancia de la presentación ante la Comisaría de la Mujer.

Aunque trascendió que el destinatario de esa denuncia pública era Cáceres, la figura más importante del PRO en San Juan, Canal 13 verificó con una alta fuente vinculada a la Policía la información. Y la confirmación fue total. El diputado nacional es abogado penalista, por lo tanto, conoce sobradamente cuáles son los pasos que vienen a continuación y cómo encarar su defensa. Lo asiste el derecho y la presunción de inocencia.

Pero Cáceres también es político. Y no un recién llegado. Esta situación llevada al terreno de lo público lo puso en una encrucijada: salir a hablar para dar a conocer su versión o guardar silencio esperando que la ola vaya perdiendo fuerza. Esta segunda alternativa era poco sostenible, en un contexto de militancia feminista como nunca antes hubo en la historia. No cabía hacerse el distraído.

Además, si Cáceres hubiera callado, habría puesto a sus colegas del Frente Con Vos y el Frente Juntos por el Cambio en un severo aprieto. Más temprano que tarde Marcelo Orrego será consultado sobre el escándalo y tendrá que contestar. Es previsible que el santaluceño pida dejar el episodio en manos de la Justicia y será la respuesta correcta. Pero en términos políticos habrá pasado un momento incómodo por carácter transitivo.

Por eso Cáceres midió rápidamente los escenarios y decidió reaccionar a través de Facebook, la misma plataforma que había elegido su pareja denunciante. En apenas 31 segundos dijo que se presentó espontáneamente ante el juez y que espera una pronta resolución. Y deslizó una frase final con mucho trasfondo: 'No creo que tenga una connotación política teniendo en cuenta que Gimena es quien me sucede en la banca de diputado de la Nación'.

Al decirlo, Cáceres directamente le imputó a Martinazzo segundas intenciones. Buscó desacreditar el fondo de la denuncia, dejar de lado la violencia intrafamiliar. Fue una decisión riesgosa, porque podría interpretarse como una revictimización de la mujer. Pudo haberse ahorrado la última aclaración sobre la connotación política y su fe en que no exista tal motivación. Pero eligió llevar la disputa a ese terreno.

Entonces, implícitamente, sembró la sospecha de que Martinazzo no es víctima de maltrato físico y psicológico sino que la mueven otros intereses. Puntualmente, quedarse con la diputación nacional que Cáceres terminará en un año, el 10 de diciembre de 2021.

Ese aspecto no es menor. Cáceres, como hombre del Derecho y de la política, es consciente de que esta cuestión judicial podría costarle el cargo. Dependerá de sus pares, el resto de los diputados nacionales, despojarlo de sus fueros en caso de que haya orden judicial en ese sentido. O dejar pasar los días, las semanas y los meses, argumentando la presunción de inocencia. Más allá de lo que ocurra o no en el recinto de sesiones, con seguridad habrá febriles movimientos tras bambalinas.

Cáceres es un actor central de la oposición. Está cursando su segundo mandato consecutivo y tiene chances de ir por un tercero, si se logran acomodar los intereses del frente que lidera Orrego. Para ello, tendría que cerrar un acuerdo con Rodolfo Colombo, otro aspirante serio, y eventualmente algún tercero que aparezca con el respaldo de Producción y Trabajo. Falta bastante para tomar estas decisiones, pero la magulladura del macrista tardará en cicatrizar.

Porque eso ocurre con las heridas. En algún momento sanan. Pero difícilmente se olvidan. Será difícil que desaparezca en la memoria este 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. El día que su compañera de militancia y de vida, escribió 'basta'.


JAQUE MATE
 

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