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Hoy Jujuy

El viaje sigue y esta vez vamos a Jujuy con su antigua ciudad capital y su variedad de pueblos que no podes dejar de visitar, así que acá te mostramos algo. En camino al norte de la provincia, se cruza el Trópico de Capricornio, así que te bajas ahí, te sacas unas fotos en el monolito y las subís a las redes y la compartís con nosotros
domingo, 8 de diciembre de 2019 · 10:41

Seguís viaje y a lo largo del camino pasas por diferente ciudades. Las conocemos?

Purmamarca: que si bien es considerado un pueblo de paso, cada día son más los turistas que eligen quedarse y conocer sus alrededores. En lengua aimara, Purma significa Desierto y Marca significa Ciudad, o sea "Ciudad del Desierto", pero en el sentido de virgen, o sea lugar no tocado por la mano humana, de allí que la traducción más adecuada en esta lengua sea "Pueblo de la Tierra Virgen" y en quechua “Pueblo del León”, estos palabras se relacionan a la etnia Omaguaca característicos de la Quebrada de Humahuaca, un lugar fantástico rodeado por sierras multicolores. La Quebrada de Purmamarca, se asemeja a un gran valle frente al río Grande y en éstas zonas son típicos los grandes cardones de los cerros que le dan una característica y una atmósfera especial.-

Este es, quizás el más pintoresco de los pueblos de la región, que ya existía en los tiempos de la conquista americana. Su Iglesia, que consagrada a Santa Rosa de Lima es de 1648 y durante sus fiestas patronales no faltan los sikuris, los erkes, las cajas, las guitarras y los bombos que alegran los festejos. En uno de sus lados se puede encuentra un algarrobo, que se calcula tiene más de 650 años y su copa tiene más de 30 metros de diámetro. Se dice que bajo su sombra descansaron las tropas del Ejército del Norte comandado por Manuel Belgrano.-

El pueblo es pequeño y con una breve caminata se lo puede recorrer y descubrir sus calles y edificios antiguos. En la plaza principal funciona todos los días una colorida feria de artesanías que recibe a cientos de turistas. Por las noches, sus peñas se llenan de gente a la espera de disfrutar de un buen espectáculo y de las exquisiteces locales.-

El entorno del pueblo es bellísimo: el Cerro Siete Colores, el Paseo de los Colorados y el rio Purmamarca dan un marco espectacular. Famoso por las tonalidades de colores que brindan los diferentes minerales en sus laderas, el Siete Colores debe ser la montaña más fotografiada del país. Si queres apreciar el esplendor del cerro, vas a tener que madrugar y esperar la salida del sol, cuando se reflejan los primeros rayos sobre las rocas de distintos colores, desde las afueras del pueblo. Así que, levántate a desayunar temprano, prepará tu cámara y espera que el Sol se encargue de darle brillo al cerro para tomar las mejores fotos de tu viaje. Los colores que podés apreciar son: amarillo, café, rojo, naranja, verde, morado y blanco, crean un espectáculo natural que debes apreciar. Desde el 2003 es Sitio Patrimonio Cultural de la Humanidad de la UNESCO.-

La imponente belleza de los cerros rojos es un recorrido obligado y por eso tenés que realizar el Paseo de los Colorados, que es un circuito de 3 kilómetros que se realiza por una huella de tierra rodeando algunos cerros colorados cercanos al pueblo. El recorrido nace en el mismo pueblo y pasa por el cementerio local en donde el culto a los muertos tiene una gran significancia para los habitantes de los pueblos de la quebrada. Visitar el cementerio es un encuentro con el pasado y hay sensaciones encontradas en la originalidad de las construcciones en honor al difunto.-

Maimara: En lengua omauaca  significa “Estrella que Cae” y está muy cerca de Purmamarca y por ser más húmeda está lleno de quintas que aprovisionan de frutas y verduras a las localidades cercanas. En la antigüedad estuvo poblado por indios Maimara, y hoy el lugar aún conserva vestigios y costumbres de esa cultura. Es un pecado no conocerlo y la paz interior del lugar es una constante. Otra cosa para destacar y quizá la más pintoresca, es que sus montañas han sido pintadas por una mano divina. “La Paleta del Pintor” es el nombre terrenal con que fueron bautizados estos magníficos accidentes geográficos. Las montañas son coloridas como si hubieran sido pintadas a propósito, justo frente al pequeño pueblo. Los marrones, rojizos, anaranjados, amarillos, ocres y salmones explotan sobre los cerros dándole una increíble personalidad.-

Maimara y sus alrededores ofrecen posibilidades de turismo convencional, cultural, religioso y de aventura. Las montañas coloreadas, las fiestas y tradiciones son los objetivos buscados por los visitantes de otras provincias. Pero el pueblo es también un habitual lugar de descanso de los habitantes de la capital jujeña, que buscan un clima benigno en verano y la tranquilidad de esta pequeña población.-

Una leyenda dice que cuando gobernaba desde el Cuzco el Inca Huayna Capac, quien estaba el frente de los Maimara era el cacique Tupaj Kuntur (Gran Condor) que guiaba a su pueblo con justicia y experiencia. Su hijo primogénito se llamaba Wayna Mallku (Cóndor Joven) que era muy apuesto, de nobles sentimientos y tenía condiciones naturales para el arte y la música. Un día conoció a Huarmi Sisa (Mujer en Flor) una diosa menor del panteón andino, que tenía el don de corporizarse en ser humano. Era la encargada de velar por la comunidad maimareña pero él no lo sabía. La había visto desde lejos recorriendo los corrales de llamas, acariciando suavemente a las crías, también en los sembradíos de maíz, las aguadas y en los campos cubiertos de flores. Para sorprenderla, desde lo alto de un montículo, él comenzó a interpretar con su quena una dulce melodía, ella giró su cabeza adornada con una vincha de oro y sus ojos se quedaron viendo al joven, mientras él se acercaba. Así fue como se enamoraron y se los veía juntos tomados de la mano recorriendo los senderos de Maimara. Cierto día ella faltó a la cita y él se entera que en realidad era una diosa y que ese amor era imposible, pero él no se dá por vencido e invoca a todos los dioses y le pide que le posibiliten mostrarle a Sisa algo impactante para regalárselo en prueba de su amor. Antes de la fiesta del Inti Raymi, sus ruegos fueron escuchados, un nublado cielo cubrió todo el cerro Negro de Maimara y una tenue llovizna anunciaba el presagio. Poco antes del Amanecer, una misteriosa lluvia de luz que precedió a la caída de una fulgurante estrella, cayó sobre el cerro Negro que se había transformado en una ladera de variadas formas y colores y fue el regalo de amor a su amada. Transformándose en La Paleta del Pintor.-

Tilcara: Este pueblito está ubicado sobre el margen del río Grande y a más de 2.500 metros sobre el nivel del mar. Los primitivos omaguacas construyeron un fuerte que contenía viviendas, corrales, un templo y sepulcros. En 1908 se descubrió el Pucará de Tilcara y allí se encontraron los restos que luego permitirían reconstruir una de las edificaciones precolombinas más imponentes de la Quebrada y del país. Inicialmente se despejaron unos 2.000 metros cuadrados en la meseta del cerro y se restauraron parcialmente los antiguos muros de piedra. Es un pueblo pintoresco y se recorre completo en un día.-

Humahuaca: En ésta ciudad ubicada a casi 3.000 metros sobre el nivel del mar se siente la altura y de momentos se hace difícil respirar, por lo que es aconsejable tomarse todo con calma y no hacer grandes esfuerzos. Nosotros tuvimos la oportunidad de quedarnos a dormir un anoche y la verdad nos costó mucho conciliar el sueño y debimos salir de ahí y bajar a un sitio más placentero. Hasta fines del siglo XIX fue uno de los más importantes centros comerciales coloniales del antiguo camino al Alto Perú y acá se destacan sus calles angostas y empedradas dignas de recorrer a pie, con sus casas bajas de adobe que conservan la fisonomía histórica.-

La ciudad fue escogida para construir un gran altar de la Patria en el Norte Argentino y colocar en ella el Monumento a la Independencia, ya que fue el teatro de operaciones estratégico en la lucha contra los realistas. Ese gran monumento sobre una colina próxima a su plaza principal representa a un grupo de gauchos e indios de la puna que lucharon los más de 160 combates en la zona de la Puna y a todo lo largo de la Quebrada. El 2 de julio de 2003, en París, La Quebrada de Humahuaca fue declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO. Por otro lado y si tenés oportunidad, no te pierdas el Carnaval de Humahuaca, que es uno de los más famosos del país y muestra una entusiasta participación popular. Dura ocho días y en su preparación intervienen máscaras, disfraces, trajes coloridos y ritos.

La Quiaca: Esta ciudad está en la frontera con la ciudad de Villazón en Bolivia. Sólo los divide un río seco que se cruza a pie y un puente internacional que hacen de La Quiaca un punto estratégico en el país. La vida económica en el lugar se ve muy influenciada por el hecho del comercio con el país vecino. Este movimiento, de tráfico hormiga, hace surgir entre otras cosas a los denominados paseros, que son personas a las que les pagan cierta cantidad de dinero, para que trasladen artículos desde y hacia Bolivia. Es impresionante verlos cruzar pesadas cargas sobre sus espaldas o cabezas, mientras corren para volver a buscar más carga y de esa manera recibir algo más de paga. El pueblo en sí, no dice mucho y tal vez no sea de los más lindos pero siempre es impactante ver a los paseros y que de momentos bloquear las calles con sus cargas a cuesta y despiertan a todos de la monotonía del lugar.

Uquía: Este poblado pintoresco se desarrolló con la llegada del ferrocarril y aún se puede visitar la abandonada estación de tren. En el pueblo está la Iglesia de San Francisco de Paula como el principal atractivo turístico y el motivo por el cual el pueblo de Uquía recibe a cientos de visitantes que realizan un alto en su camino por la Quebrada de Humahuaca. La iglesia, construida en el año 1691, conserva la arquitectura original y tiene la torre con su campanario separada del edificio principal. La carpintería de la iglesia está hecha de madera de cardón y sus muros y paredes son de adobe de un ancho grosor. En el interior su altar mayor es de madera y se encuentra cubierto por finas láminas doradas, técnica conocida como dorada a la hoja. Uno de sus principales atractivos es la colección de pinturas conocidas como “Los Ángeles Arcabuceros”. Estos cuadros fueron pintados durante la época colonial en la escuela cuzqueña (Cuzco era una ciudad productora de imágenes religiosa para toda la colonia) y en las pinturas se destacan los ángeles vestidos como militares españoles y armados con arcabuces, según los historiadores estás figuras eran utilizadas para atemorizar a los indígenas durante la conquista española donde la cruz y las armas fueron decisivas para someter a los pueblos originarios.

San Antonio de los Cobres: ahí nos recibieron los chicos al grito de “turistas!!!” cuando vieron pasar el coche por sus desérticas calles. Rodeado de cerros marrones, con llamas y vicuñas que caminan libres, tienen como única compañía la inmensidad del lugar y las montañas. Las casas en su mayoría son de adobe, bajas y uniformes, son refugios para los pastores y los mineros, y podés distinguir en sus habitantes como prevalecen los rasgos del indígena de la Puna, tiene hoy como en siglos pasados, una rica herencia en tradiciones y creencias. La parroquia San Antonio de Padua fue construida en la primera década del siglo xx, cuando el lugar tenía un tráfico relativamente importante de personas y cargas. En el año 1984 fue confiada la parroquia a la congregación de las Misioneras de Jesús. Esta población nos dio mucha tristeza y donde se siente la mayor soledad. No olvidamos la cara de una niña que nos regaló una piedrita como recuerdo del lugar.

Un poco más allá, Las Salinas Grandes, que es una de las mayores depresiones de la provincia con más de 12.000 hectáreas de sal a cielo abierto y que encandilan el paisaje desde la distancias por la vastedad infinita del color blanco. Las Salinas se encuentran a 4.000 metros de altura y son las terceras más grandes del mundo después del Salar de Uyuni en Bolivia y el Salar de Arizaro en Salta. Estas salinas brindan un espectáculo visual único en temporadas de lluvias ya que se cubren por 30 cm. de agua produciendo un panorama de color turquesa con vista al nevado de Chañi a sus espaldas. En la Salina trabajan algunas cooperativas de salineros que extraen este mineral y venden algunas artesanías de sal y de laja, con sus rostros cubiertos y quemados por el sol y la sal, te muestran que acá el trabajo es duro y el clima es extremo. Acá es posible también visitar los grandes piletones en donde se realiza estos trabajos y  se puede ver los cristales de sal formándose bajo estas tremendas temperaturas.

 

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